El sida avanza

Todos los esfuerzos parecen inútiles. A pesar de las campañas masivas a nivel internacional, alrededor de cinco millones de personas se infectaron con el virus del sida durante este año. En el planeta viven cuarenta millones de portadores, y más de tres millones de enfermos no lograron sobrevivir pese al empeño de la medicina.

En la Argentina la situación no es mejor. El Ministerio de Salud de la Nación tiene registrados 127 mil infectados, pero los expertos aseguran que por cada portador o enfermo pueden existir hasta diez personas que llevan el virus en su cuerpo, aunque no lo sepan. Por esta razón el riesgo de propagación es terrible, pues estos potenciales portadores no toman precaución alguna a la hora de relacionarse con otras personas.

Santa Fe no está exenta de este flagelo. Según el Subcomité de Sida del Hospital Iturraspe -principal centro de referencia con respecto a esta enfermedad-, cada año el número de portadores que se detecta en la ciudad duplica al del año anterior.

Pero éste no es el único dato preocupante. Quienes siguen de cerca el avance de la enfermedad aseguran que la aparición de nuevos y más efectivos cócteles de medicamentos está provocando un efecto peligroso: muchos perdieron el respeto por esta patología y poco a poco se van "relajando" las medidas de prevención.

En general, los contagios se producen por transmisión sexual. Es de notar que con el correr de los años las mujeres se transformaron en un sector altamente vulnerable. Hasta hace una década se registraba una mujer portadora por cada catorce hombres; ahora la proporción es de uno a tres.

En estos momentos en la ciudad de Santa Fe el sida se extiende con una llamativa y preocupante velocidad entre los sectores carecientes. Así lo reflejan las estadísticas oficiales.

Y es que allí miles de personas continúan sin tener acceso a información sobre esta enfermedad. Otras, en cambio, sí conocen los riesgos y las formas de prevención, pero las condiciones sociales y culturales en que viven no les permiten poner en práctica estos mecanismos.

�Qué hacer frente a este avance del virus del VIH? Los expertos coinciden en que la información y la educación continúan siendo las principales armas para frenar su propagación. La discusión y el debate sobre la sexualidad deben estar presentes en la agenda pública, aunque para algunos sectores esto resulte incómodo y contraproducente.

Si bien es cierto que las nuevas drogas permiten a muchos portadores llevar una vida normal durante años, también es verdad que los medicamentos no producen el mismo efecto en todos los pacientes y que la enfermedad continúa siendo considerada mortal.

Pero el principal desafío parece estar planteado en los barrios marginales. Allí, el Estado deberá implementar políticas de control y educación que eleven los niveles de conocimiento de la enfermedad.

La batalla contra el mal está planteada y, más allá de los esfuerzos realizados hasta ahora a nivel local, nacional y mundial, todo indica que los resultados no son alentadores.