El aumento de la tasa general de inmuebles (TGI), que dispuso el intendente rosarino Miguel Lifschitz a principios de diciembre pasado, con el aval del Concejo Municipal, generó el primer día hábil del año una fuerte polémica, ya que muchos contribuyentes recibieron las boletas con un aumento aparentemente mayor al que establecía la ordenanza, cuyo tope iba a ser de un 75 por ciento.
Miguel Zamarini, titular del Concejo, quien desde la fecha reemplaza interinamente a Lifschitz, que está de vacaciones, señaló a El Litoral que "la Secretaría de Hacienda comenzó hoy mismo a realizar una verificación exhaustiva de la emisión de las boletas, que se realizó el 29 de diciembre pasado". "Es cierto que sólo se distribuyó hasta ahora en la zona 1 (un sector del centro), de donde surgió la mayoría de los reclamos", sostuvo el edil. Zamarini aclaró que "si la Municipalidad detecta alguna irregularidad o error en el cálculo de la TGI se volverán a confeccionar las boletas".
Los reclamos comenzaron a llegar a la Oficina Municipal de Defensa del Consumidor, cuya titular, Analía Carrió, anunció esta mañana que pedirá al Concejo que dicte una prórroga del vencimiento para aquellos vecinos que recibieron un incremento superior al establecido por la ordenanza, que se aprobó el 22 de diciembre pasado. Las quejas recibidas en esa dependencia advertían que algunas boletas traen un incremento que alcanza al 90 %.
A esa postura también se sumó el edil Jorge Boasso, del bloque de Intransigencia y Renovación Partidaria, quien anticipó que pedirá una postergación del pago de la TGI. El bloque justicialista, liderado por Osvaldo Miatello, había lanzado hace 15 días una campaña para juntar firmas contra la suba de la tasa.
La polémica se generó cuando durante los últimos días del año, la municipalidad comenzó a distribuir el aforo, que -de acuerdo con la ordenanza- no sólo establece un incremento discriminado por las características de cada zona, sino también un cambio en los vencimientos, que desde ahora serán mensuales. Desde un principio el intendente rosarino defendió la suba de las tasas con el argumento de que la nueva norma impone un aumento "equitativo" según la ubicación de cada inmueble. El centro de la ciudad, la zona ribereña hacia el norte y los barrios cerrados sufren el mayor impacto de la suba, mientras que parte de la periferia y el macrocentro no pagan aumentos. Pero tras recibir las boletas muchos vecinos verificaron que la suba es mayor, ya que en algunos sectores de barrio Martín -la zona del Monumento a la Bandera- el aumento alcanzó el 90 por ciento, según denunciaron hoy decenas de vecinos.