Télam
La crítica y la historia de vida, la entrevista y el ensayo, la crónica y la poesía se cruzan en "Lecturas de la memoria", un libro de Horacio Salas, que recrea las voces de Jorge Luis Borges, Leopoldo Marechal, Pablo Neruda, Raúl González Tuñón, Victoria Ocampo, Ernesto Sábato, Octavio Paz y Julio Cortázar, entre otros escritores.
Este nuevo libro de Salas -autor de las biografías de Jorge Luis Borges y Homero Manzi y de ensayos como "El Tango", con más de diez ediciones y traducciones a varias lenguas- alterna el análisis literario con el anecdotario, de a ratos basado en la amistad del autor con algunos de los personajes tratados, lo que le otorga una dimensión autobiográfica.
"No concibo un ensayo sin cruces -explicó Salas-. Desde hace tiempo me rondaba la idea de unas memorias literarias, y entreví con este libro la oportunidad de mechar algunos recuerdos que me sirvieran para dar una imagen más acabada de los escritores que menciono", contó.
Uno de los ejes sobresalientes del libro gira alrededor de la vanguardia literaria. "Los años veinte me fascinan porque fueron los últimos aletazos de una Argentina ingenua, despreocupada, que creía en un porvenir sin sobresaltos.
"Fui amigo de muchos de los integrantes de la vanguardia -Marechal, Tuñón, Olivari, César Tiempo, Ulyses Petit de Murat, y Córdova Iturburu. Con Borges me encontré muchas veces, aunque la relación fue la de un periodista y un entrevistado. Los integrantes de aquella generación fueron los inventores de la literatura argentina del siglo XX; marcaron rumbos, nos enseñaron a escribir en argentino sin complejos de inferioridad por nuestro castellano diferente del de la academia española".
El libro de Salas, recién editado por el Fondo de Cultura Económica, muestra a los escritores atravesados por la contingencia política, más precisamente por el "dogmatismo". Su prólogo recuerda que "Algunos de ellos asumieron posturas políticas controvertidas en momentos difíciles de la historia latinoamericana y esa actitud los enfrentó con parte de la sociedad".
En ese sentido, Salas, al presentar algunas polémicas, abre otras, aunque confiesa que no ha sido en forma intencional: "Por el contrario, quiero subrayar que los argentinos hemos juzgado a los escritores por su ideología. Se los ha defendido o atacado desde ese punto de vista. Por eso el libro reúne a comunistas, peronistas, liberales, conservadores; un amplio espectro".
Salas abona la tesis de que, con el tiempo, sólo quedará la huella literaria de un escritor, y sus posiciones políticas se diluirán. �Qué sentido tiene, entonces, pormenorizarlas en un libro?: "En tanto que contemporáneo -responde-, no he podido sino encuadrar a los autores desde la perspectiva del contexto y los posibles lectores han estado sumergidos en el mismo clima. No escribo dentro de doscientos años, por eso no soy aséptico. Mantengo mi ideología, pero he tratado de mostrar la intolerancia, una impronta nacional que nos acompaña desde 1810. Sin excepciones".
Esa victimización de intelectuales, acechados por el dogmatismo y la intolerancia -término repetido en el libro-, puede llevar a pensar en una visión un tanto candorosa, si se recuerda el proceder de algunos de ellos en la coyuntura política (por ejemplo, Borges condecorado por el dictador chileno Augusto Pinochet).
"Respecto de Borges, Octavio Paz o Ernesto Sábato, es obvio que ellos tuvieron posiciones que los marcaron como personajes políticos, pero ese costado no aparece en sus obras, salvo muy esporádicamente y no en lo esencial. Cuando los que fuimos sus contemporáneos y los juzgamos con dureza nos hayamos muertos, los lectores futuros leerán (o no) sus obras despojadas de otras influencias que el propio texto. �O acaso alguien recuerda las posturas políticas y humanas de Dante Alighieri? �Acaso son muchos los que saben si era güelfo o gibelino?", reflexiona Salas.
"Lecturas de la memoria" es también un libro de rescate, con textos esclarecedores dedicados a Santiago Dabove y Alfredo Veiravé. "Fueron escritores importantes, dejados de lado a causa de modas literarias. Desde que tenía veinte años me obstiné en rescatar escritores que sentía olvidados. Los argentinos somos desmemoriados y así nos ha ido, no sólo en literatura, claro".
En esa misma dirección, podría ubicarse el capítulo dedicado a valorar al olvidado padre de Jorge Luis Borges y también escritor, Jorge Guillermo Borges: "Su caso es el de un hombre opacado por la fama de su hijo y la figura de su esposa. Pasó a la historia como una sombra del autor de `Ficciones'. Su esposa, Leonor Acevedo, una mujer a la que vi algunas veces, era una persona autoritaria.
"Recuerdo un seminario de verano en la Facultad de Filosofía y Letras -apuntó Salas-; el día que tocó el turno de Borges, él no fue, pero su madre, sí. Yo hice una pregunta que carecía de intenciones agresivas, ella la interpretó mal y me fulminó con la mirada; al salir me dijo de todo".
En ese contexto familiar, "me pareció interesante investigar la vida de ese hombre que se mantuvo siempre en un segundo plano y, según su hijo, pretendía pasar desapercibido; decía: `Me gustaría ser invisible'. Su novela `El caudillo' podría estar sin desmedro junto a la de ciertos autores de la generación del ochenta", consideró Salas.