(Télam)
Los flamantes Museo Anconetani del Bandoneón y el Museo de la Migración Gallega en la Argentina (Mega) recuperan la memoria de los inmigrantes italianos y gallegos que dieron sello especial a la identidad argentina.
Buenos Aires fue a fines del siglo XIX la ciudad gallega más populosa. Y lo es aún hoy, ya que 2,5 millones de inmigrantes y sus descendientes habitan Buenos Aires sobre un total de 4,5 millones diseminados en todo el país. Las cifras y su incidencia bien valían la creación del Mega, una aspiración largamente acariciada por todas las asociaciones de la colectividad.
Los fondos patrimoniales de este museo porteño apuntan a reconstruir la memoria anónima y colectiva a través de las reliquias de un virtual baúl de inmigrante. Se presentan objetos sencillos, de uso cotidiano y algunos suntuarios, herramientas de labranza y de diversos oficios, fotografías, libros, monedas, pasaportes y billetes de viaje.
Por su parte, el Museo del Acordeón, que se alza en el barrio de la Chacarita, recuerda al italiano Giovanni Anconetani (1879-1941).
Nacido en Ancona, ciudad célebre por la catedral de San Ciriaco y por la calidad de sus acordeones, Anconetani fundó en 1918 la primera fábrica en Latinoamérica. Y fue inventor, compositor y fundador de una dinastía que perpetúa su arte de luthier.
Al anconés se le debe la invención de un sistema de mecánica en los bajos del acordeón (hoy llamados "convertores") y otras mejoras del instrumento que hoy pulsan Antonio Tarragó Ros, Raúl Barboza y el Chango Spasiuk. Estos intérpretes testimonian la fusión de culturas de las que Anconetani fue parte protagonista.
El Mega, en Chacabuco 955, puede visitarse con los días miércoles, viernes y sábados de 15 a 20. La entrada es gratuita. Y para recorrer el Museo Anconetani del Acordeón, Guevara 492, hay que hacer una cita previa. Los interesados deben comunicarse al 4553-9440, Buenos Aires.