El legado de Mitre a cien años de su muerte

Para Bartolomé Mitre, el periodismo fue un oficio, una vocación y una manera eficaz de intervenir en política. En Uruguay -cuando era casi un adolescente-, en Bolivia y en Chile, fundó diarios y escribió en periódicos, haciendo conocer sus puntos de vista. Muchos de ellos fueron polémicos, controvertidos y le generaron más de un dolor de cabeza, además de exilios y persecuciones.

Después de Caseros, Mitre fundó en Buenos Aires "Los Debates", un periódico con el que pretendió elaborar las líneas centrales del nuevo orden político que debía darse la Nación. En un clima de intensas luchas políticas, producido por la ruptura de Buenos Aires con el orden urquicista, las opiniones de Mitre constituyeron su fundamento intelectual, motivo por el cual el periódico sería clausurado.

En esos tiempos, el periodismo era un oficio militante ejercido por escritores y políticos que se valían de esas hojas para defender sus puntos de vista. La novedad que introdujo fue la noción de que el periodismo debía ser una tribuna de doctrina, una herramienta que debía ir más allá de la polémica facciosa para sentar las bases de un proyecto político pensado en clave liberal y republicana.

Cerrado "Los Debates", Mitre escribirá en "El Nacional", fundado por Dalmacio Vélez Sarsfield. Cada uno de los temas políticos, económicos, militares o culturales que despertaban la atención del público era abordado por él con una prosa severa, casi ascética, pero rica en fundamentos teóricos y precisiones doctrinarias.

En enero de 1870, concluida su presidencia y liberado de los rigores impuestos por la guerra del Paraguay, volvió a la arena periodística y fundó "La Nación", su iniciativa más querida, su proyecto más deseado. El título no era casual. Mitre entendía que la gran tarea de los argentinos era construir la Nación, y hacerlo de acuerdo con los valores de una tradición republicana que, según su apreciación, estaba presente en los orígenes de nuestra nacionalidad. De lo que se trataba, entonces, era de terminar de constituirla.

"La Nación" apareció como un diario que pretendía ir más allá de la representación de un interés o una ideología. La originalidad política de ese emprendimiento era que se proponía representar a los intereses globales de la clase dirigente. "La Nación" ya no hablaba en nombre de un partido o de una facción, lo hacía -valga la redundancia- en nombre de la Nación.

Mitre fue el creador de esa renovada visión de la prensa y de un nuevo rol del periodista. Su aporte fue en verdad amplio. Por ejemplo, fue el primer director de un diario que comenzaría a registrar la importancia de la publicidad y de los avisos clasificados. Pero, sobre todas las cosas, resalta su pasión por defender y asegurar en la Argentina recién organizada los valores de la libertad, del progreso y del principio de la soberanía popular.

Por último, conviene insistir en una cuestión clave: para Mitre, el periodismo fue una relación de complementaciones entre el saber y la práctica, la tradición y la coyuntura, la historia y el acontecimiento.