Se destinan 360.000 millones de dólares en subsidios agrícolas
"EE.UU. y la Unión Europea ya cayeron en la ilegalidad"
El autor del artículo dice que los beneficiarios de los subsidios agrícolas son la nobleza europea y los terratenientes estadounidenses. La OMC admite las denuncias contra éstos por prácticas comerciales desleales.

* Alieto Guadagni

Los países industrializados del hemisferio norte destinan a los subsidios agrícolas nada menos que unos 360.000 millones de dólares estadounidenses, es decir tres veces la deuda externa argentina tras la quita efectuada por el gobierno del presidente Néstor Kirchner y dos veces la anterior a dicha quita.

Los beneficiarios de esa inmensa suma son grandes propietarios de los Estados Unidos de América y de la Unión Europea, fundamentalmente, aunque no hay que olvidar tampoco los subsidios que aplica el gobierno de Japón. �Y quiénes son esos grandes beneficiarios? La vieja nobleza europea, con nombres concretos como la reina Isabel II del Reino Unido o el príncipe Alberto de Mónaco, se queda con el 80 por ciento de los subsidios que se otorgan en el Viejo Continente y los grandes terratenientes estadounidenses con el 90 por ciento.

Claramente no son los pequeños y medianos productores rurales los que se quedan con el dinero. Éste es un cuento, incluso puertas adentro, para justificar ese costo ante sus propios ciudadanos que deben pagar mucho más caro el trigo, el maíz, el azúcar o el algodón, que si esos insumos llegaran desde países mucho más eficientes en su producción.

La Argentina -desde 1928, en la Conferencia de La Habana- comenzó a cuestionar en los foros internacionales los subsidios que aplicaba EE.UU. y siguió haciéndolo en forma sistemática, más recientemente en el GATT (Acuerdo General de Tarifas y Aranceles) y en los últimos años, desde la transformación del mismo en la Organización Mundial de Comercio (OMC), en esta última.

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Posición de la OMC

La OMC durante algunos años amparó a los grandes subsidiadores mediante una cláusula que se había filtrado en el Acuerdo sobre Agricultura, gracias a la cual los países perjudicados no podían recurrir a los mecanismos de resolución de conflictos instrumentados por aquélla para otro tipo de bienes.

Eso rigió hasta finalizar el 2004 pero al caer en el 2005 la cláusula hubo varios países que se lanzaron a reclamar y lograron demostrar la ilegalidad de los subsidios, de manera que los subsidiadores se encontraron con resoluciones adversas, como en los casos del algodón y el azúcar, que pueden constituirse en puntas de lanza para la apertura litigiosa de nuevos reclamos, incluyendo a un gran productor granario como la Argentina.

En el caso del azúcar, la OMC condenó -en abril de 2005- a la UE, sin hacer lugar a su apelación, ante los reclamos presentados por Brasil, India, Sudáfrica y Tailandia. Mediante exportaciones subsidiadas, con claras características de dumping, la UE venía perjudicando a Brasil en el orden de los U$S 498 anuales, a Tailandia en U$S 151 millones y a India y Sudáfrica en U$S 60 millones a cada uno.

Los subsidios algodoneros representan el 65% del valor del producto en los EE.UU., lo que hace que sus exportaciones registraran un nivel muy alto determinando una caída del precio del producto en el mercado internacional del orden del 12%. Todo indica que sin subsidios, este país hubiese exportado un 40% menos de algodón en perjuicio de las naciones productores.

De hecho eso no es novedoso. Por ejemplo, Paraguay, nuestro vecino y socio del Mercosur, ya sufrió un duro golpe en 1948 con la implementación del Plan Marshall, ya que los Estados europeos beneficiarios del mismo, se vieron obligados a comprar el algodón en los EE.UU., y la Argentina se vio damnificada en ese momento al tener que adquirir las naciones del Viejo Continente los cereales en los mismos EE.UU.

(*) Es representante de los países del Cono Sur (Argentina, Bolivia, Chile, Paraguay, Perú y Uruguay) en el directorio del Banco Mundial; fue secretario de Energía de la Nación, entre otras funciones.

Otros subsidios

Las grandes economías del Norte no sólo subsidian el algodón y el azúcar. Japón también otorga grandes subsidios a la producción arrocera y, en general, Europa y los EE.UU. lo hacen con otros productos tales como la leche y sus derivados, frutas y hortalizas y sus derivados, y cereales, particularmente el maíz, lo que tanto afecta a la Argentina.

Algunos estudios de organismos especializados dicen que el precio del maíz está reducido en un rango próximo al 10 %, a raíz de los subsidios estadounidenses, en tanto que el trigo perdió un 8 % y el arroz, un 6 %.

Entre los países que tienen legítimos argumentos para reclamar están, además de la Argentina, Brasil, Tailandia, Sudáfrica e India, otros como Australia -que ya lo ha hecho-, Chile, China, Costa Rica, Marruecos, Armenia, Malasia, México, Guatemala, Egipto, República Dominicana y muchos otros.

Con los antecedentes ya registrados, lo cierto es que parece haber llegado la hora de litigar. Brasil encabeza los reclamos, con un pedido de indemnizaciones por U$S 1.000 millones.