Los más de cien países que han ratificado ya el Convenio Mundial Contra el Tabaco (CMCT) debatirán, a partir de mañana, en Ginebra, sobre las medidas para combatir el tabaquismo, la segunda causa de muerte más importante en el mundo.
El convenio, que entró en vigor hace ahora casi un año (el 27 de febrero de 2005), es el primer tratado mundial en el ámbito de la salud elaborado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y ha generado la enérgica oposición por parte de la industria del tabaco, así como de otros sectores vinculados con la misma.
Durante la primera reunión de la Conferencia de las Partes en el Tratado, que tendrá lugar entre el 6 y el 17 de febrero, se hará un seguimiento de cómo son adoptadas en las legislaciones nacionales las medidas establecidas en el texto.
Además, se tomarán decisiones de carácter técnico, procedimental y financiero sobre la constitución de la Conferencia de las Partes, para que sea un órgano capaz de reunirse periódicamente.
Entre los países firmantes están Alemania, Armenia, Australia, Bangladesh, Bután, Canadá, Dinamarca, Eslovaquia, España, Francia, Ghana, Hungría, India, Islandia, Japón, Jordania, Kenia, Madagascar, Malta, Mauricio, Mongolia, Noruega, Nueva Zelanda, Pakistán, Qatar, Siria, Singapur, Sudáfrica, Sri Lanka y Tailandia.
De Latinoamérica, el texto ha sido firmado, entre otros, por Brasil, Honduras, México, Panamá, Perú y Uruguay.
El tratado proporciona a los países nuevos instrumentos para luchar contra el tabaco, un producto que se cobra la vida de casi cinco millones de personas al año.
Según los cálculos de la OMS, de no invertirse la tendencia actual, el tabaco provocará la muerte prematura de 10 millones de personas al año en 2020.
Se trata del único producto legal que causa la muerte de la mitad de sus consumidores habituales, lo que significa que, de los 1.300 millones de fumadores que existen, 650 millones morirán prematuramente.
En ese sentido, la OMS recuerda que el tabaco daña casi todos los órganos del cuerpo y su consumo causa la mayoría de los casos de cáncer pulmonar, así como del cuello del útero o del riñón, al tiempo que es un catalizador para los ataques cardíacos, los accidentes cerebrovasculares, la bronquitis, el asma y la infertilidad, entre otras muchas patologías.
Con la ratificación del tratado, cada país firmante debe convertir las disposiciones generales del tratado en leyes y reglamentos nacionales.
Por ejemplo, tienen un plazo de tres años a partir de la entrada en vigor del tratado en el país para adoptar medidas que garanticen que los paquetes de tabaco lleven duras advertencias sanitarias.
Además, cuentan con un margen de cinco años para establecer la prohibición total de la publicidad, la promoción y el patrocinio del tabaco, entre otras cosas.