Relaciones familiares en sutil comedia dramática
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Puede ser porque contiene algunas escenas que remiten a las producciones más maduras de Woody Allen, por la calidez y seducción que vierten las actrices principales, que bordan cada uno de sus papeles, o por el guión pleno en situaciones divertidas, de esas que originan más bien una sonrisa antes que una carcajada, pero lo incuestionable es que la hora y media larga que dura "La joya de la familia", es largamente disfrutable dentro de sus limitaciones, y no tiene prácticamente una secuencia de más o de menos, sino las necesarias para las demandas de este género.
La historia, que posee una simpleza que no hace sino embellecerla, se suscita una noche de Navidad, cuando Everett, el hijo mayor de la desaliñada y heterogénea familia Stone -en realidad, el título original del filme es justamente The family Stone- lleva a su novia, una sofisticada y estresada diseñadora de moda neoyorquina, para presentarla oficialmente y con la idea de aprovechar la típica reunión familiar para anunciar su compromiso. De entrada queda claro que los irreparables contrastes entre esta fría mujer y todos los integrantes de la familia Stone tornarán dificultosa la forzada convivencia.
Hay que remarcar que lo mejor de la película -y el aspecto que prevalece- es la notable capacidad del guionista y director Thomas Besucha para bosquejar la amplia galería de personajes que asoman a lo largo del filme. En primer lugar, la maravillosa Diane Keaton -a estas alturas casi una leyenda del cine de alto vuelo- está soberbia encarnando a la madre de la familia, que sólo quiere lo mejor para sus hijos, y por eso les oculta una enfermedad terminal.
Sarah Jessica Parker -mayormente conocida por papeles televisivos como Sex and the city- ofrece uno de sus clásicos personajes componiendo a una mujer aparentemente muy segura de sí misma, pero que en su fuero íntimo está llena de debilidades. Y Rachel McAdams, una agraciada y ascendente actriz, consuma un entrañable papel como una hermana caprichosa e inmadura. El resto del reparto, conformado por actores no demasiado conocidos, pero no por eso menos efectivos, trabaja correctamente para estar a la altura de las circunstancias.
El mesurado guión está trabajado con ingenio, y en ningún momento abusa de los golpes bajos -como suele suceder en numerosas ocasiones dentro de este tipo de propuestas- sino que se limita a tratar de ir armonizando algunas secuencias muy divertidas, típicas de las comedias de enredos, con otras de profundo dramatismo al mejor estilo de filmes como "La fuerza del cariño".
También están presentes, aunque sin demasiada profundidad, temas como la cercanía de la muerte, el primer amor, las dificultades para tomar decisiones importantes, y sobre todo las complejidades que suelen rodear a las relaciones de familia y de pareja. En resumen "La joya de la familia" es una mirada suavizada sobre lo agridulce que, en definitiva, suele ser la vida.
Juan Ignacio Novak