Edición del Domingo 19 de febrero de 2006

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Agustín Calleri perdió en sets corridos en semifinales
Sin esperanzas nacionales

Finalista. El italiano Filippo Volandri en acción, que ayer eliminó en semifinales al argentino Agustín Calleri. Foto: Agencia DyN. 

El tenista cordobés fue superado por Filippo Volandri con parciales de 6-3 y 6-4 y no pudo continuar con la costumbre del ATP de Buenos Aires en los últimos 5 años: tener un argentino en la final. En tanto, el rival del italiano es viejo conocido del lugar: el mallorquí Carlos Moyá.

Se desvanecieron las ilusiones que tenía todo el país de volver a tener un jugador argentino en la final de la Copa Telmex, certamen de la International Series del circuito de la ATP que reparte 425.000 dólares en premios. Es que el último bastión del tenis nacional en esta competencia, el riocuartense Agustín Calleri, cayó derrotado por el italiano Filippo Volandri en sets corridos, con parciales de 6-3 y 6-4.

En realidad, las ilusiones comenzaron a diluirse en los primeros minutos de partido, ya que casi desde el mismo inicio pudo verse a un Calleri totalmente distinto del que había vencido a José Acasuso en la jornada de viernes, e incluso, distinto del de las primeras ruedas del torneo. Con poca actitud, sin la consistencia de otras jornadas y, por ende, carente de la confianza necesaria para encarar un encuentro de estas características, en esta instancia.

Al cordobés se lo vio raro en el court, con poca movilidad, sin embargo había cumplido el ritual que lleva a cabo antes de cada partido, y es el de escuchar a un volumen muy alto el tema de la película Rocky, para buscar motivación extra. Pero la historia tenía algunos recovecos imponderables que surgieron, como es costumbre, en el momento menos imaginado.

Disminuido

"Tuve una molestia en el abductor que me impidió tener la movilidad que había tenido en toda la semana", adujo el "Gordo", con lo que trajo un poco de explicación al estatismo demostrado en la pista.

Ya en el mismo inicio se notó la poca solidez en el juego del riocuartense, precisamente lo que le sobraba a Volandri, quien logró el quiebre (en el cuarto juego). A partir de entonces, ambos contendientes perdieron toda precisión y los errores empezaron a ser los otorgadores de puntos. En ese contexto, no se registraron nuevas rupturas de servicio y el set se dirigió inevitablemente al 6-3 a favor del italiano.

En el segundo capítulo se vio lo mejor, no tanto en el aspecto del juego como en el actitudinal por parte de ambos jugadores y en el involucramiento progresivo e intenso del público en el trámite.

Calleri siguió por los mismos pobres carriles que transitaba en el parcial de apertura, a punto tal que, luego de una serie de errores graves, cedió su saque para arrancar 0-1. Sin embargo, logró recuperar el rompimiento enseguida, lo que hacía presagiar la vuelta del cordobés al juego. Pero no logró reacomodarse y Volandri aprovechó para quitarle el nuevo game de servicio y mantener el suyo. A tal punto manejó las acciones el europeo que consiguió ponerse 5-2 en el marcador, a cuatro puntos de la victoria. Pero la garra de Agustín lo puso otra a vez a tiro: 4-5.

Ahí comenzó a crearse definitivamente el clima de cancha de fútbol. Y se jugó el mejor game del campeonato, por emoción. Una y otra vez se pasaban el protagonismo (que, en rigor, ya tenía a la muchedumbre gritando hasta el hartazgo). Revés afuera de Calleri y match point; revés afuera de Volandri e iguales otra vez; derecha enganchado por el italiano; devolución a la red del argentino y otro punto de partido. Así hasta que otro golpe se fue largo y el festejo quedó para Volandri. Igual, la gente le dio su merecida ovación.

Calleri en palabras

El malestar físico de Agustín Calleri, como él mismo explicó, no lo dejaba desplazarse de la manera ideal. "Me incomodaba para agacharme y saltar. Además, para sacar utilizo mucho las piernas, por lo que se me dificultaba hacerlo bien". Sin embargo, no quiso usarlo como excusa: "Filippo jugó muy bien", aseguró.

Más allá de la amargura por la derrota y su dolencia física (que lo obligó a desertar del choque por semifinales en el cuadro de dobles, que debía jugar en dupla con Gastón Etlis ante el dúo Mazarakis-Pashanski), el riocuartense se fue satisfecho. "El balance es positivo, jugué en un gran nivel y llegué a semifinales", concluyó el argentino que más lejos llegó en una nueva edición del ATP de Buenos Aires que se clausuraba hoy con la final en individuales y la de dobles, esta última entre los checos Leos Friedl-Frantisek Cermak y el binomio compuesto por el serbio Boris Pashanski y el griego Vasilis Mazarakis.

El preferido de la gente

No existe resquicio para las dudas acerca de que el mallorquí Carlos Moyá es, después de todos los jugadores argentinos, el favorito del público nacional que puebla día tras día el court central del Buenos Aires Lawn Tennis Club. Por su tenis, por su interminable carisma y por esa pequeña dosis de demagogia ("soy mitad argentino", dijo en la semana), "Charly" tiene asegurado en nuestras tierras el aliento de la gente.

Tal vez haya sido eso lo que lo llevó a quedarse con un partido durísimo, en los papeles previos y en la práctica, ante un Juan Carlos Ferrero que finalmente tuvo un balance positivo de su primer paso por tierras gauchas, por el tenis desplegado.

El encuentro se mantuvo siempre muy parejo y solamente un quiebre decidió la suerte del primer parcial. Algo diferente ocurrió en el segundo, donde una ruptura para cada uno los hizo llegar muy parejos al tie break. Entonces, como no podía ser de otra manera por el récord que ostenta a lo largo de su carrera, ganó Moyá.

El capítulo de clausura fue otra muestra de nivel y deseos de superación en el que cada uno mantuvo su servicio hasta llegar al noveno juego, donde el campeón de esta competencia en 1995 y 2003 logró dar el zarpazo en el momento indicado y venir a sacar un 5-4. Con autoridad se quedó con su juego de saque y se llevó el encuentro por 3-6, 7-6 (7-3 en el desempate) y 6-4.

"El hecho de haber podido jugar agresivo y preciso fue la clave para dar vuelta el partido. Al principio, él no estaba fallando en nada y estuve jugando a su merced. Después, cambió un poco, sobre todo comenzó a funcionar mejor mi derecha, y ahí lo pude igualar. Tuve suerte de que hubo varios puntos que cayeron de mi parte, pero logré darlo vuelta por mi cambio de actitud", definió Moyá, luego del encuentro, su nuevo acceso a la ronda de privilegio del torneo, el cual definía con el italiano Filippo Volandri desde las 14.

Alejandro Galetto(Enviado especial a Buenos Aires)





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