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Un muerto
Otra noche violenta en la ciudad
Cristian Centeno, de 24 años, fue ultimado a balazos en barrio San Lorenzo. Su hermano Angel había encontrado idéntico fin en 1995. Además hubo varios heridos de bala, algunos de ellos de mucha gravedad. Incidentes en la guardia del Hospital Cullen, cuyos profesionales debieron trabajar a destajo.

Anoche, poco después de las 21, el retumbar de los balazos volvió a sacudir -una vez más- el barrio San Lorenzo, en el cordón oeste de la ciudad. Superados los gritos, las corridas y el alboroto generalizado, un joven quedó tendido en el suelo, herido de muerte. Poco después se supo que era "uno de los Centeno".

El informe de la jefatura de la Unidad Regional I indica que la sección Homicidios tiene a su cargo las actuaciones sumarias relacionadas con un caso de homicidio sucedido anoche.

Los voceros indicaron que el personal uniformado debió salir de urgencia al lugar, poco después de recibir una llamada telefónica que daba cuenta de un enfrentamiento armado entre distintos sujetos en la calles de barrio San Lorenzo, más precisamente, en cercanías de 3 de Febrero y Roque Sáenz Peña.

A poco de llegar los investigadores se encontraron con un cuadro bastante frecuente. Algunas personas que gritaban, otras que lloraban, y la mayoría respondiendo: "No sé... yo no vi nada".

Poco después del incidente, se vio partir a gran velocidad a un automóvil particular en dirección hacia la zona céntrica. Luego se estableció que dicho vehículo llevaba en su interior a Cristian Centeno, de 24 años, el que estaba agonizando.

El mencionado había sido alcanzado por varios impactos de bala, los que hicieron blanco en la región del pecho y la cabeza. Según se supo, su muerte sobrevino en el trayecto al nosocomio, lugar al que arribó ya fallecido.

Poco después, otro de los Centeno (Carlos, de 21 años) también llegaba hasta la asistencia pública por heridas de arma de fuego. En este caso, los balazos hicieron blanco en uno de sus brazos.

Hasta que se llegue al esclarecimiento total del suceso, la pesquisa dispuso que Carlos permanezca detenido con custodia policial.

Pero el estado de violencia no se agotó con los hechos desatados en el barrio, sino que se trasladó también hasta el propio hospital Cullen. Allí, un exaltado sujeto, de 51 años, comenzó a promover disturbios arrojando elementos contra los patrulleros que estaban apostados en la puerta.

De más está señalar que, en contados segundos, el eufórico protagonista fue reducido y llevado hasta un calabozo de la seccional 2da. para que termine de calmar su ansiedad.

Ya cerca de la medianoche, arribó al lugar el subjefe de la URI, comisario Raúl Cacchiarelli, el que fue informado de los detalles del asunto para determinar los pasos a seguir.

El caso Centeno

Corría noviembre de 1995 cuando Angel Aníbal Centeno, de 16 años, caía muerto con un balazo en la cabeza en cercanías de Monseñor Zazpe y Mosconi. Angel era el mayor de siete hermanos. Las circunstancias de este suceso siempre fueron confusas, a punto tal que existieron no menos de tres versiones del hecho. Una decía que fue confundido con un delincuente y ejecutado a quemarropa por un policía. Otra que Centeno formaba en una gavilla que terminaba de asaltar a un ciclista cuando se desató un tiroteo. La tercera habla de un hecho fortuito cuando quedó en medio del fuego entre dos bandas. La Justicia interpretó lo sucedido como un caso de gatillo fácil.

Redacción de El Litoral





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