Irán responde desafiante envío de su plan nuclear a la ONU
AFP-EFE
"La época de la intimidación ha terminado y ha llegado el momento para el poder del pueblo", declaró el presidente iraní, el ultraconservador Mahmud Ahmadinejad, durante una reunión pública en la ciudad de Kuhdacht, en la provincia de Lorestán (oeste).
El guía supremo de Irán, el ayatola Alí Jamenei, adoptó el mismo tono al asegurar que su país "resistirá a cualquier presión o conspiración" y proseguirá con su programa nuclear.
"Hoy, el pueblo iraní y los responsables de la República Islámica de Irán, más poderosos que antes, resistirán, como el acero, a cualquier presión o conspiración", dijo la principal autoridad del Estado, en un discurso ante la Asamblea de Expertos difundido por la televisión nacional.
La Agencia Internacional de Energía Atómica (Aiea) finalizó ayer una reunión en Viena en la que decidió trasmitir al Consejo de Seguridad de la ONU un informe de su director, Mohamed El Baradei, sobre el programa nuclear iraní.
El documento solicita a Irán la suspensión de todas sus actividades nucleares sensibles y la cooperación activa con la Aiea para asegurarle que su programa atómico no tiene fines militares.
Los embajadores de los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU (China, Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña y Rusia) examinaron en Nueva York el expediente iraní en una reunión destinada a establecer las bases de un futuro texto del Consejo al respecto.
Ahmadinejad, por su parte, restó importancia al alcance de una decisión del máximo órgano de la ONU con respecto al programa nuclear iraní.
"Ciertas potencias piensan que reuniéndose y tomando decisiones pueden forzar al pueblo iraní a batirse en retirada", afirmó para reiterar que todos los iraníes "dicen lo mismo, que la energía nuclear es nuestro derecho inalienable".
La crisis entre las autoridades iraníes y la comunidad internacional se desencadenó en enero, cuando Irán anunció la reanudación de las actividades relacionadas con el enriquecimiento de uranio.
La situación empeoró en febrero, cuando pese a un llamamiento formal de la Aiea a la república islámica para que suspenda esas actividades, Irán puso en marcha el enriquecimiento en pequeña escala, con un objetivo de investigación.
Los occidentales se niegan a que Teherán lleve a cabo ese proceso porque permite lograr tanto combustible para centrales nucleares civiles como carga fisible para fabricar bombas atómicas.
Sin embargo, como repitió hoy un responsable del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, Abdol Reza Rahmani Fazli, "Irán no cederá su derecho a la investigación y al desarrollo porque eso está en contra de la voluntad del pueblo iraní".
Teherán sólo está dispuesto a suspender las actividades de enriquecimiento industrial de uranio, que suponen la instalación de varias decenas de miles de centrifugadoras.
Tras la reunión de ayer de la Aiea, El Baradei consideró posible un acuerdo político entre Occidente e Irán, algo para lo que, según juzgó, es necesario "que se baje el tono" de la polémica.
En este contexto, el número tres de la diplomacia estadounidense, Nicholas Burns, estimó que el Consejo de Seguridad "comenzará un debate muy animado sobre las ambiciones nucleares de Irán" el lunes o el martes de la semana próxima.
"Si Irán no reacciona a las palabras, creemos que la comunidad mundial deberá estudiar la posibilidad de sanciones", advirtió.
Por su parte, el presidente del Parlamento iraní, Gholam Ali Addad Adel, declaró que "mientras Estados Unidos no cambie su actitud hacia nosotros y no nos trate con humildad, nuestro odio hacia ellos persistirá".
La crisis nuclear iraní adquiere una nueva dimensión con la entrada en escena del Consejo de Seguridad de la ONU la próxima semana aunque, entre presiones de Estados Unidos y amenazas de Irán, la diplomacia tenga aún algo que decir, según el director de la Aiea, Mohamed El Baradei.
"Es una escalada en la crisis. �Por qué otra razón se iría al Consejo de Seguridad?", declaró hoy un diplomático europeo que pidió el anonimato.
Según esta fuente, "Estados Unidos ha hecho todo lo posible desde hace mucho tiempo para enviar el caso iraní ante el Consejo de Seguridad, pero no tiene una estrategia para el período que comienza".
"La comunidad internacional ha sido incapaz de resolver la crisis dentro de la Aiea", señaló, por su parte, Gregory Schulte, embajador estadounidense ante la Agencia Internacional de Energía Atómica (Aiea).
Esta última transmitió ayer el informe de su director al Consejo de Seguridad, abriendo así la vía a una acción del máximo órgano de la ONU contra Irán.
Estados Unidos y Europa acusan a Teherán de querer usar su programa nuclear para fabricar también bombas atómicas y no sólo con fines civiles, como declaran los ayatolás.
A pesar de las conclusiones de ayer, El Baradei consideró posible un acuerdo político entre Occidente e Irán. Sin embargo, son pocas las voces que comparten la opinión del director de la Aiea.
Una fuente diplomática en Viena afirmó temer una evolución de la crisis iraní parecida a la de Corea del Norte, que decidió limitar su cooperación con la Aiea y abandonar el Tratado de No Proliferación (TNP) a finales de 2002.
Algunos analistas como Mark Fitzpatrick, del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos de Londres, opinan que "por primera vez, Irán se enfrenta al costo real de su actitud de desafío".
"Irán deberá hacer frente a un creciente aislamiento que podría tener como consecuencia la limitación de los viajes de sus dirigentes o su participación en reuniones internacionales", explicó.
Según Fitzpatrick, "incluso si el Consejo de Seguridad no impone sanciones económicas por el momento, los inversores y los bancos serán menos proclives a invertir en Irán".
Los embajadores de los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU -China, Estados Unidos, Francia, Reino Unido y Rusia- ya mantuvieron una primera reunión ayer y volverán a reunirse mañana.
El embajador francés, Jean-Marc de La Sabliere, subrayó que la acción del Consejo deberá ser "gradual".