Por más salarios y contra un TLC con EE.UU.
Huelgas sumen al Ecuador en jornada de agitación social
Se produjeron algunos enfrentamientos entre la policía y manifestantes que, según los organizadores de la protesta dejaron un herido y cerca de 40 detenidos.

AFP

Ecuador soportó ayer la jornada de mayor agitación social en los últimos 10 meses por las huelgas de sindicatos contra un TLC con Estados Unidos y la de trabajadores petroleros que reclaman mejoras salariales, en acciones que afectaron principalmente la producción de crudo.

La protesta, que en horas de la tarde perdió fuerza por la lluvia, transcurrió en relativa calma, salvo algunos choques con la Fuerza Pública que dejaron un herido y 40 detenidos, según la dirigencia obrera.

"Una compañera educadora fue herida de bala en (la provincia costera de) Manabí y su estado de salud es grave, así como están detenidos unos 40 compañeros, que sufrieron la represión brutal de las fuerzas policiales", indicó Jaime Arciniegas, presidente de la Federación Unitaria de Trabajadores (FUT).

La Policía se abstuvo de confirmar de inmediato la versión de los sindicalistas e indicó que el único reporte disponible descarta la detención de huelguistas en la ciudad de Quito.

La convulsión se reactivó con especial fuerza en la Amazonia, donde el gobierno impuso el estado de emergencia en tres provincias para controlar la protesta de unos 2.000 trabajadores subcontratistas de la estatal Petroecuador que reclaman mejores condiciones laborales.

Los manifestantes ocuparon varias instalaciones petroleras obligando a la paralización de 291 pozos, lo que deja pérdidas calculadas en los 156.992 barriles de crudo y valoradas en los 9,8 millones de dólares, según la empresa.

A raíz de ello y apoyado en el estado de excepción, el presidente Palacio restringió derechos constitucionales y dejó el control en manos de los militares por un período indefinido.

Las tropas tomaron algunas de las bases ocupadas por los huelguistas y sostuvieron enfrentamientos que dejaron al menos un dirigente obrero detenido, indicaron las autoridades.

Los trabajadores "hicieron una huelga de brazos caídos, se tomaron pozos y cayó la producción petrolera a un 72 %, por lo que se procedió a declarar el estado de emergencia para controlar la situación", afirmó el secretario de Comunicación, Enrique Proaño.

La medida rige desde la noche del martes en las provincias de Napo, Orellana y Sucumbíos (norte), donde fuerzas militares asumieron el control, agregó el funcionario.

Huelga general

Simultáneamente, los trabajadores sindicalizados realizaron la primera huelga general contra Palacio desde que asumió el poder en abril de 2005, en reemplazo del coronel retirado Lucio Gutiérrez, destituido por el Congreso en medio de una revuelta popular en Quito.

Centenares de afiliados marcharon por las calles, bloquearon algunas vías y encendieron neumáticos para exigir al gobierno una consulta popular previa a la firma de un Tratado de Libre Comercio (TLC) con Estados Unidos, la expulsión de la petrolera estadounidense OXY y un incremento salarial de 30 dólares.

"La huelga declarada con carácter preventivo rebasó nuestras expectativas porque hacía tres años que no habíamos hecho una movilización de esta naturaleza. Los reportes de provincias señalan que cerca de 200.000 afiliados acataron la orden disciplinadamente", sostuvo Arciniegas.

La paralización se llevó a cabo en cinco provincias, donde los manifestantes interrumpieron el tránsito vehicular, quemaron neumáticos y, en el caso de Quito, bloquearon el ingreso a la ciudad por el norte y sur, agregó el dirigente.

"Ésta es una huelga de carácter preventivo, porque las mayores acciones se realizarán más adelante, y allí contaremos con el respaldo de los indígenas, para que el TLC no pase sin una consulta a la población", indicó Arciniegas.

No obstante los informes de los sindicatos, la prensa cuestionó el éxito de la medida por considerar que la mayoría de las actividades se cumplieron en aparente normalidad.

Al respecto, Arciniegas admitió que la lluvia impidió una multitudinaria movilización que tenían previsto realizar las centrales obreras en horas de la tarde hacia la sede presidencial.