El lunes pasado, se completó el inicio del ciclo lectivo en la provincia, con el comienzo de clases en el nivel Polimodal. Esto no reviste hoy ninguna novedad, salvo que desde hace ya unos cuantos años, empezar el año escolar en nuestra provincia era una situación reiteradamente incierta para la mayoría de los niños y jóvenes, que forman parte del sistema público de enseñanza.
Sin embargo, las amenazas de no iniciar el ciclo estuvieron presentes en cada una de las declaraciones que los gremios docentes realizaron durante las negociaciones que mantuvieron en el mes de febrero con las autoridades del Ministerio de Educación de Santa Fe.
Pero, a diferencia de otros años, las conversaciones se iniciaron casi un mes antes del cronograma de inicio de las actividades escolares previsto por el Ejecutivo provincial en diciembre de 2005. Este hecho fue destacado aun por los mismos dirigentes gremiales, quienes advirtieron la posibilidad de tener un normal comienzo de clases al sostener una discusión a tiempo: es decir, sin esperar a que se instale el conflicto primero, para resolver después.
Desde la segunda mitad del año pasado, el magisterio público logró una recomposición de la remuneración que osciló entre un 12 % y un 39 %. Esto significa que la provincia destinará este año cerca de 250 millones para el sector: blanqueo salarial, modificaciones en el sistema previsional y un salario mínimo de bolsillo que supera el piso nacional de $ 840 para los docentes argentinos.
Este escenario ha dado lugar a que empiecen a instalarse cuestiones vinculadas con temas "estrictamente pedagógicos". Lo que parece a simple vista una obviedad -que los responsables de definir las políticas públicas educativas discutan sobre educación- durante años no lo fue.
Aun con muchísimos y serios temas pendientes por resolver, el sistema educativo está en funcionamiento: los chicos aprendiendo, los maestros enseñando.