Propuso cambios en la nueva ley laboral

Chirac no logró tranquilizar a sindicatos y estudiantes

Los franceses siguieron por TV el discurso del presidente, que no logró apaciguar los ánimos. Foto: EFE.. 

Se mantiene la convocatoria a una nueva jornada de protesta para el martes. El período de prueba laboral para jóvenes podría reducirse a un año.

Jacques Chirac no tranquilizó a los opositores al Contrato Primer Empleo (CPE), que este sábado parecían más decididos que nunca a continuar las protestas masivas después de rechazar la compleja solución propuesta ayer por el presidente de Francia.

Aunque Chirac pareció hacer concesiones de fondo, miles de estudiantes de liceos y universidades organizaron rápidamente manifestaciones espontáneas en todo el país. Los sindicatos rechazaron categóricamente la propuesta de Chirac y mantuvieron su convocatoria a una nueva jornada de acción el 4 de abril.

Todos volvieron a exigir que el CPE sea retirado y se negaron a cualquier tipo de "ajuste".

La prensa francesa de hoy consideró que el discurso de Jacques Chirac transmitido ayer por la televisión fue un "número de equilibrista": anunció simultáneamente la promulgación de la ley que instaura el CPE y la modificación inmediata de dicha ley, que por lo tanto no será aplicada en su estado actual.

Chirac aseguró que "escuchó las preocupaciones que manifiestan numerosos jóvenes y sus padres". Sin embargo, como la ley fue votada por el Parlamento y ratificada por el Consejo Constitucional, consideró que estaba obligado a promulgarla.

El jefe del Estado se mostró considerado con su primer ministro, Dominique de Villepin, quien convirtió al CPE en un combate personal, y declaró que "el Contrato Primer Empleo puede ser un instrumento eficaz para el empleo".

Villepin reunió a los principales dirigentes de la mayoría de derecha (en el poder) para aplicar a la brevedad las modificaciones legislativas sobre los dos puntos más polémicos: el período de prueba, que podría ser reducido de dos años a un año, y las modalidades que acompañarían a un despido durante ese lapso.

Sin embargo, esto no bastará para satisfacer a los adversarios de dicha ley.

Los sindicatos, la oposición de izquierda y las organizaciones estudiantiles ya rechazaron enérgicamente el complejo plan para salir de la crisis elaborado por Chirac.

La CGT, el principal sindicato del país, consideró que al promulgar esta ley Chirac había "asumido la responsabilidad de prolongar la crisis" y habló de "ampliar la movilización". El sindicato Fuerza Obrera consideró que la propuesta presidencial era "incomprensible e inaceptable".

Ironía opositora

El líder del Partido Socialista, Fran�ois Hollande, consideró que "no se va hacia el apaciguamiento".

"Es la primera vez en la historia, a mi entender, que se promulga una ley pidiendo que no sea aplicada", comentó irónicamente el líder del partido centrista UDF, Fran�ois Bayrou.

Los representantes de todos los partidos de izquierda se reunirán este sábado para examinar nuevas acciones conjuntas.

Ya se habían unido al llamado de los sindicatos para la jornada de huelgas y manifestaciones del martes próximo. La anterior jornada de ese tipo, el 28 de marzo, congregó entre un millón y tres millones de personas en las calles, según las fuentes.

Los estudiantes de liceos y universidades, cientos de los cuales se habían reunido en las plazas de las principales ciudades de Francia para escuchar a Chirac, expresaron su cólera en cuanto terminó su discurso con manifestaciones espontáneas.

En las protestas realizadas en París hubo unos 2.000 manifestantes. Dos miembros de las fuerzas del orden sufrieron heridas leves, según la policía. Cien personas fueron arrestadas durante la noche del viernes en París, agregó esta fuente.

En el Parlamento,

La responsabilidad de buscar una salida a la crisis del Contrato de Primer Empleo (CPE) quedó hoy en manos de los parlamentarios de la gobernante UMP, que prepararán una proposición de ley para modificar los puntos más polémicos de la reforma laboral. La decisión fue adoptada en una reunión entre el primer ministro francés, Dominique de Villepin; el líder de la UMP, Nicolas Sarkozy, y los presidentes de la Asamblea Nacional, Jean-Louis Debré, y del Senado, Christian Poncelet, entre otros.

AFP