Armado de cuchillo en un ciber murió acribillado a balazos
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Los agentes de la URI que anoche acudieron al llamado de los vecinos de barrio Loyola, encontraron que, ante las puertas de un ciber, yacía el cuerpo sin vida de un joven de unos 20 ó 30 años de edad.
Los uniformados observaron que el muerto -por numerosos impactos de arma de fuego-, todavía aferraba entre sus puños un cuchillo y un manojo de billetes.
Luego, personal de investigaciones se impuso acerca de lo sucedido en el lugar a través del relato que hicieron el propio autor de los disparos -propietario del local comercial-, y un grupo de clientes.
Acto seguido el comerciante quedó detenido y el arma utilizada -una pistola 9mm.- fue secuestrada. Mientras en la escena del crimen hacían su trabajo los peritos del Gabinete Técnico Criminalístico, la identidad del occiso sería develada en Jefatura.
El Gabinete de Identificaciones de la URI confirmó a la Subcomisaría 9a. que el hombre muerto en calle López y Planes al 1600 era Matías Torres, un santafesino que se domiciliaba en calle Corrientes 4400 y contaba con 25 años de edad.
En líneas generales los primeros testimonios recogidos por los encargados de la pesquisa serían coincidentes en cuanto a cómo se fueron dando las circunstancias para que Torres cayera fulminado por cuatro o cinco impactos de bala.
Se podría decir a partir de los distintos relatos que, pasada la medianoche, Torres irrumpió en el ciber y que -armado de cuchillo- se dirigió hasta el sitio donde José Zavarella -junto a su hijo de corta edad-, atendía a los clientes.
Torres -hasta ese momento, un desconocido-, habría amenazado la vida del niño y otras personas, mientras exigía al comerciante la entrega del dinero que guardaba la caja registradora.
Entonces, advertido Zavarella del riesgo que corrían las víctimas habría allanado el camino para que Torres se hiciera del dinero que pretendía y abandonara el lugar lo antes posible.
Así que Torres avanzó, se apoderó de algunos billetes y una computadora y -como todos anhelaban-, salió en dirección a la calle. No obstante, la sensación de alivio duraría poco, porque Torres intentó reingresar esgrimiendo el cuchillo, tal como lo había hecho en su primera aparición. Sin embargo, fue para su desgracia que, a diferencia de lo ocurrido segundos antes, el comerciante empuñara una pistola y abriera fuego, esta vez.
"Los balazos le dieron de frente" -aseguró una fuente policial-, y herido de muerte, Torres se desplomó ante las puertas del local.
La policía puso los hechos en conocimiento del juez de instrucción en turno. El magistrado dispuso la detención e incomunicación del autor de los disparos y, -entre otras diligencias dirigidas a dilucidar lo ocurrido en el lugar-, la remisión del cadáver a la Morgue Judicial.
Una versión
"Fue un asalto -dijo un vecino del ciber-, el ladrón le puso el cuchillo en la garganta al nene, al hijo del dueño. Agarró la plata y salió escudándose en el chico, pero el chico zafó, se escapó. Como le había salido bien se ve que quiso más. Se quiso llevar una computadora, así que volvió a entrar, pero ya no tenía al nene como rehén. Ahí, perdió".
José Luis Pagés