Enriquecimiento de uranio

Irán aprovecha la división de las cinco grandes potencias


Los miembros permanentes del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, Estados Unidos, Rusia, China, Francia y Gran Bretaña no consiguen dar una respuesta única al desafío iraní.

AFP/EFE

Irán sigue firme en su posición de no dar marcha atrás con su programa nuclear, mientras las cinco grandes potencias del Consejo de Seguridad de la ONU se preparan, sin ponerse de acuerdo, para responder a su rechazo de suspender el enriquecimiento de uranio.

Ayer, el portavoz de la diplomacia iraní Hammid Reza Assefi se limitó a denunciar las "exageraciones" y "deformaciones" de Estados Unidos que, según dijo, "tratan de envenenar la situación y generar inquietudes respecto al programa nuclear iraní que es pacífico y normal".

Irán está ahora a menos de una semana del plazo del 28 de abril, que le fijó el Consejo de Seguridad de la ONU para suspender el proceso de enriquecimiento del uranio.

En ese momento, el jefe de la Agencia Internacional de Energía Atómica (Aiea), Mohamed ElBaradei, debe entregar al Consejo así como a los 35 miembros del ejecutivo de la agencia, un informe indicando si Teherán se sometió a las demandas de la comunidad internacional.

Para el secretario adjunto norteamericano para Asuntos Políticos, Nicholas Burns, dicha salida parece improbable.

En tal caso "hemos tomado todos el compromiso de reunirnos en París el 2 de mayo a nivel de directores políticos de los ministerios de Relaciones Exteriores de los cinco".

Los cinco grandes miembros permanentes del Consejo, Estados Unidos, Rusia, China, Francia y Gran Bretaña no consiguen dar una respuesta única al desafío iraní.

De su lado, Washington desea que el Consejo adopte una resolución invocando el capítulo 7 de la Carta de la ONU, dejando abierta así la vía a sanciones y eventualmente al uso de la fuerza para someter a Irán.

Estados Unidos cuenta con el apoyo de Francia y de Gran Bretaña, que según Burns prevén presentar una resolución de este tipo ante el Consejo a comienzos de mayo.

Pero por el momento, esta eventualidad enfrenta la oposición de Pekin y sobre todo de Moscú.

El jueves, de visita en la Casa Blanca, el presidente chino Hu Jintao destacó su voluntad de resolver la crisis por medios "pacíficos" y "diplomáticos".

Rusia fue aún más explícita para manifestarse contra soluciones coercitivas.

A este desacuerdo entre rusos y estadounidenses hay que agregar el contrato para la entrega a Teherán por parte de Moscú de sistemas de defensa antiaéreos TOR-M1, anunciada el año pasado. Sistemas que darían a Irán un medio de protección eficaz para sus instalaciones nucleares y militares.

"Esperamos y pensamos que este contrato no irá más allá pues en este momento no corresponde (...) tener negocios con el gobierno iraní", dijo Nicholas Burns.

Moscú replicó inmediatamente argumentando que nada se oponía a la entrega de esos sistemas de defensa.

Al parecer, estos desacuerdos fueron utilizados inmediatamente a favor por el portavoz de la diplomacia iraní.

"Estados Unidos está encolerizado porque ningún país ha tomado su posición", dijo Hamid Reza Assefi el viernes, acusando a Washington de "tratar de debilitar las instituciones internacionales utilizando la mentira y políticas unilaterales".

Advertencia

Un ataque militar de Israel contra las centrales nucleares de Irán desencadenaría una "catástrofe nuclear", ya que propagaría la radiación por toda la región de Oriente Medio, advirtió hoy Ali Akbar Soltani, director de política internacional del Ministerio iraní de Asuntos Exteriores. Soltani, representante permanente del régimen de Teherán en Viena que participa en Moscú en una conferencia internacional sobre seguridad energética global, manifestó que "la catástrofe nuclear de Chernobil (Ucrania) demuestra que la radiación no conoce fronteras. Si Israel nos ataca, todo Oriente Medio resultaría contaminado por la radiación".