Nuestro país "está entre los primeros productores orgánicos en el ámbito internacional, con 2.800.000 de hectáreas de superficie orgánica; detrás de Australia, que con 11.300.000 hectáreas ocupa el primer puesto". En tanto, "Brasil se ubica en el quinto lugar, Uruguay en el sexto y Chile en el décimo", destacaron desde la Secretaría de Agricultura de la Nación.
A fines de mayo, el Comité de Evaluación de Proyectos de la Secretaría de Agricultura de la Nación aprobó el perfil del Proyecto de Desarrollo y Promoción de la Producción Orgánica Argentina. Esta propuesta que será financiada por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), con un monto total de 900.000 dólares, se pondrá en marcha en 2007 y tendrá un plazo de ejecución de dos años.
A partir de la puesta en marcha de este proyecto, se pretende que la Argentina obtenga una mayor participación en el comercio mundial de productos orgánicos a la vez que se promueva el incremento de la comercialización de éstos en el mercado interno.
Como componentes básicos de esta iniciativa se destacan la investigación en el campo agronómico; el desarrollo de nuevos productos agroindustriales como comidas preparadas y productos de la colmena con alto valor agregado; la promoción comercial en los mercados interno y externo, la difusión de la cultura orgánica; y el fortalecimiento institucional gubernamental y no gubernamental.
Con esta iniciativa, se pretende beneficiar a los productores orgánicos, a las empresas agroalimentarias ligadas a su producción, a las compañías habilitadas para certificar la calidad de estos productos y a los profesionales y proveedores de insumos que atienden al sector.
En el país, los volúmenes de las exportaciones de miel bajaron; mientras que las de carne vacuna y lana orgánica reflejaron un marcado aumento. Entre los destinos más importantes adonde se dirigen estas ventas se destaca la Unión Europea, los Estados Unidos y Suiza. Aunque, existe una mayor presencia de otros mercados como Israel, Canadá, Ecuador, Rusia, Noruega, Chile y Japón.
La Unión Europea fue el principal importador, sobre todo, de cereales, oleaginosas y frutas frescas orgánicas. De similar forma, han sido también relevantes, las exportaciones de cereales y oleaginosas y productos orgánicos industrializados de origen vegetal dirigidas a los Estados Unidos.
Por su parte, el mercado interno se caracterizó, como en años anteriores, por presentar una amplia oferta de hortalizas con una elevada diversidad de productos ofrecidos.
Por lo tanto, la producción orgánica argentina de 2005 se comercializó básicamente en el exterior, dirigiéndose, principalmente, a la Unión Europea. Las mayores tasas de incremento se registraron en las ventas de productos industrializados de origen vegetal, jugo concentrado de naranja, vinos y aceite de oliva.
Entre los cereales y las oleaginosas se destaca el aumento de las exportaciones de soja, de lino y de maíz; y en el caso de las frutas, la pera fue la que hizo subir estas ventas. En tanto, entre las exportaciones de productos orgánicos de origen animal hubo un muy buen comportamiento de la carne vacuna y de la lana.
El año pasado, tanto la agricultura como la actividad ganadera bajo certificación han presentado un mejor escenario que en 2004, según un informe realizado por el Senasa en base a datos proporcionados por las Agencias Certificadoras que están habilitadas por este organismo.
Todo esto se ve reflejado en el aumento de las exportaciones, la recuperación del rodeo vacuno y la superficie cosechada certificada que cambió su tendencia descendente, manteniendo prácticamente los niveles de 2004.
En 2005 se mantuvo la superficie cosechada con respecto al año anterior para casi todos los grupos de cultivos, con excepción de los industriales y aromáticas. Además, la producción agrícola orgánica continuó desarrollándose predominantemente en Buenos Aires; aunque, algunas provincias como Salta, San Luis, Córdoba, Entre Ríos y La Rioja también han adquirido mayor importancia.
Los principales cultivos orgánicos cosechados en 2005 pertenecieron al grupo de cereales y oleaginosas; mientras que en segundo lugar, se ubicaron los cultivos industriales.
A pesar de esto, hubo una leve disminución en el número de explotaciones agropecuarias y en la superficie ganadera.