(C) Analía Benigni - UNL - El Litoral
El escritor Antonio Dal Masetto, en "Demasiado cerca desaparece", hace referencia al encuentro de un chico con una pregunta inédita que le permite comprender la complejidad del mundo que lo rodea: "Entre los ladrillos del tapial, a un metro del suelo, algo brillaba al recibir la luz del sol. Brillaba muy intensamente. Era un resplandor grande, blanco y fijo. Como antes, el chico llegó cerca del tapial y Ciro detectó un nuevo gesto de desconcierto y frustración. Entonces creyó entender: si uno se acercaba, el resplandor desaparecía. Sin duda, era lo que estaba ocurriendo. Si uno se acerca demasiado, desaparece. El chico estaba tomando conciencia de una nueva complejidad en el mundo que lo rodeaba. Una pregunta inédita acababa de instalarse en su cabeza".
Docentes investigadoras de la Universidad Nacional del Litoral (UNL), en el marco de un proyecto subvencionado por la casa de estudios, se preguntaron cuáles son los conceptos, las formas de razonamiento y prácticas sociales alternativas que potenciarían en futuros docentes una concientización creciente acerca de la complejidad del presente. "Lo que intentamos formular es una formación teórica-epistemológica y crítica-social con el objetivo de que el docente universitario pueda comprender cada vez más la compleja realidad, ver los problemas de su entorno. A lo que apuntamos es que el docente universitario no se plantee el ejercicio de la profesión como un rédito individual sino como una práctica social en donde está dejando algo para la mejora del lugar en donde vive, sea un partícipe activo en la construcción de un mundo más justo y solidario", sostuvo Victoria Baraldi, directora del equipo de investigación.
En esta línea de trabajo es fundamental que el docente universitario "pueda definir qué enseñar, por qué lo va a enseñar y para qué lo va a enseñar debido a que cuando uno enseña, en realidad, está formando ciudadanos. Entonces hay que preguntarse qué razón de ser tiene ese conocimiento, esa habilidad, o ese valor que pretendo enseñar", agregó.
"Lo que los docentes tienen que preguntarse -prosiguió Julia Bernik, integrante del equipo- es qué puede aportar ese contenido que estoy enseñando para cambiar esta realidad que prioritariamente vemos injusta: situaciones de hacinamiento, maltrato, chicos viviendo en la calle, etc."
"Una anécdota de mi práctica docente que ilustra esta situación refiere a una pregunta que le formulé a la docente titular: `�Por qué da este contenido?' Y la profesora respondió: `Porque está en el programa'. Éste es el tipo de afirmaciones que queremos desterrar; todo docente debe poder justificar desde un punto de vista epistemológico y valorativo por qué enseña lo que enseña", refirió Baraldi.
El proyecto de investigación se enmarca en la programación de los Cursos de Acción para la Investigación y el Desarrollo (CAI+D) y se denomina "La enseñanza de la didáctica desde una perspectiva teórico-epistemológica y crítica social en la formación de los docentes universitarios".
"Hay que tener en claro que las formas en que fue pensada la enseñanza desde su campo de conocimiento específico, la didáctica, fue cambiando. Las preocupaciones, los cuestionamientos y los conceptos con los que trabajó se fueron modificando", indicó Baraldi.
"Nuestras preocupaciones difieren de otros enfoques que predominaron durante la dictadura, por ejemplo, donde no había una preocupación por pensar la enseñanza como práctica social, sino que se pensaba en una escuela cerrada en sí misma. Lo que planteamos nosotras es que lo educativo excede a lo escolar", añadió.
"Otra distinción es ver al conocimiento como una construcción social, con sus procesos y contradicciones, y no al saber como un dogma, elaborado de una vez y para siempre. Además, nos preocupa la hiperespecialización, que en ocasiones dificulta poder ver el todo. También queremos reivindicar y al mismo tiempo enfatizar el vínculo del docente con el conocimiento. Nos parece central que se pueda transmitir una pasión por conocer y un compromiso con la propia práctica. Necesitamos pensar al alumno como sujeto social. �Qué supone eso? Que se sepa parte de la historia y que, además, se conciba como parte de un grupo social que puede generar un proyecto a futuro, una acción transformadora", amplió.
"Nos interesa diferenciarnos de otros enfoques, algunos predominantes para la formación docente en otros momentos históricos y políticos. Por ejemplo, desde un enfoque tecnológico afianzado entre el 76 y el 84 se priorizó el control de la enseñanza con una lógica de la planificación como anticipación de la realidad, en donde ésta tenía que ajustarse a eso que se planificó cuando en realidad la práctica o la praxis pedagógica es siempre inédita", manifestó la docente.
En este sentido, "nos remitimos a Stenhouse, cuando dice el sentido de la educación no es controlar la conducta sino liberarla", enfatizó Baraldi.
Lo que plantea Baraldi y su equipo de trabajo es aprender no del hacer, entendido como un montón de actividades sin sentido, sino aprender de la experiencia comprendida como "una actividad con sentido que implica siempre una situacionalidad (de un sujeto a un entorno), en donde hay una direccionalidad (un para qué) y una continuidad. Y esta experiencia es educativa en cuanto me predispone positivamente a nuevas experiencias", concluyó