Lo alcanzó una bala que no era para él
Otro inocente muerto por una guerra de pandillas
El chico asesinado era por completo ajeno al conflicto que enfrentaba a dos temibles patotas embarcadas en una guerra privada, que alarma a los vecinos de barrio Transporte.

José Luis Pagés

Un adolescente perdió la vida y dos hermanitos de corta edad resultaron heridos, en el marco de dos incidentes armados registrados en distintos barrios de nuestra ciudad.

En la tarde de ayer, apenas pasadas las 14, Sebastián Gabriel Rosales, quien sólo tenía 14 años de edad y se domiciliaba en el barrio La Esmeralda, fue atacado a balazos por dos motociclistas en las calles del barrio Transporte.

Rosales terminaba de salir de la casa de un amigo -en 9 de Julio y Azcuénaga- y al momento de la despedida dos individuos aparecieron sorpresivamente, dispararon y le acertaron en el pecho con un proyectil de grueso calibre.

Malherido, el chico fue cargado en un automóvil particular; pero a pesar de la premura de los vecinos, habría de fallecer cuando era llevado con dirección al hospital público.

Pero otra versión de los hechos, desmentida esta mañana por los vecinos del lugar, indicaba que los agresores abrieron fuego indiscriminadamente contra un grupo de jóvenes que jugaba un amistoso de fútbol.

De uno u otro modo, el infortunado Rosales murió en el marco de un enfrentamiento entre patotas que nunca lo tuvo como protagonista. Tal presunción sería ratificada por los dichos del jefe de Investigaciones de la Unidad Regional I.

El comisario Agustín Iedro dijo a El Litoral que "el chico no formaba entre los agresores, ni tampoco entre los destinatarios de los tiros, dos o tres jóvenes del vecindario que suelen reunirse en esa esquina y que permanecían a escasos metros del lugar del hecho".

Mientras los restos del adolescente eran velados por los doloridos familiares, se pudo saber que la policía busca con nombre y apellido a los responsables del absurdo crimen.

Los asesinos podrían ser miembros de una patota de un barrio vecino que, de una semana a esta parte, viene guerreando con una gavilla de Transporte. A la salida de un boliche, unos y otros se habrían enfrentado a golpes de puño; pero después, una y otra vez se atacaron con armas de fuego, hasta llegar a esta desgraciada consecuencia.

Dos hermanitos

Una perdigonada de escopeta que entró a una casa de familia hirió a dos hermanitos de corta edad. Anoche, poco después de las 21. Tomás y Marcos Leguizamón, de 7 y 1 año de edad, respectivamente, fueron salpicados y heridos por los proyectiles que ingresaron por una ventana.

La madre de las criaturas cargó con ellas y las llevó para su atención al Hospital de Niños Dr. Orlando Alassia, nosocomio donde recibieron los primeros auxilios y enseguida, el alta médica.

Si bien las heridas no revisten gravedad, es sumamente grave lo ocurrido anoche en jurisdicción de la Seccional 10a. Al parecer, un individuo que buscaba tomar venganza de otro que se domicilia en Pasaje Paraná fue quien abrió fuego poniendo en serio riesgo la vida de los niños.

Los vecinos del lugar, indignados ante la demencial acción, corrieron al agresor, pero éste logró escapar entre los pasillos y con esto, en Villa Hipódromo, seguramente logró salvar su vida.