Economía mundial y tendencia nacional
Una clase dirigente debe saber cuáles son los rasgos del orden social y económico en el que vivimos y qué lugar le corresponde a la Argentina en ese orden. La globalización, como rasgo distintivo de la actual fase del capitalismo, no anula lo que en otros momentos se conoció como la división internacional del trabajo, en todo caso la expresa de otra manera. La responsabilidad de los gobiernos es conocer las tendencias dominantes de la economía y actuar en consecuencia.
En los últimos cinco años, la economía mundial ha crecido a un ritmo casi excepcional. El crecimiento alcanza a todos los países, los desarrollados y emergentes, y una de las claves de ese crecimiento es la intensificación del comercio internacional que, comparado con el de hace tres décadas, se ha multiplicado por cinco.
Esta expansión habría sido mucho más pronunciada si los países centrales no hubieran levantado barreras arancelarias para proteger a sus economías, particularmente las de origen rural. En los recientes encuentros internacionales, esta orientación se mantuvo a pesar de que todos los países periféricos reclamaron que se defendiera en serio y de manera coherente el discurso del libre comercio.
A pesar de la postergación de una economía mundial fundada en el multilateralismo, los que han dinamizado los intercambios entre naciones han sido los acuerdos bilaterales. En este sentido, Chile ha sido un ejemplo ya que en los dos últimos años firmó importante acuerdos con países latinoamericanos y asiáticos.
En la actualidad, la mayoría de las naciones trabaja en esa dirección; sus clases dirigentes destinan sus energías a lograr nuevos acuerdos y fortalecer los que ya se han firmado. Se trata de conquistar mercados aprovechando las modalidades de la fase capitalista, un esfuerzo que en la actual coyuntura es sumamente competitivo, porque todo acuerdo bilateral perjudica a terceras naciones que quedan excluidas del acuerdo.
Hoy se están firmando en el mundo alrededor de 200 tratados bilaterales. �La Argentina está a la altura de las circunstancias?, �el esfuerzo nacional está orientado a conquistar mercados? Por lo que se observa, pareciera que no es ésa la prioridad del gobierno, que se muestra más interesado en activar frentes de tormenta que en abrir nuevos mercados para nuestros productos.
El Mercosur fue pensado en su momento como el instrumento ideal para avanzar en esa dirección. Sin embargo, el ingreso de Chávez le ha impreso un rumbo contrario a los objetivos de expansión económica y liberalización comercial. El Mercosur tenía como meta abrirse al comercio mundial, no cerrarse. Sus objetivos eran los Estados Unidos, Europa y Asia, y no el eje La Habana-La Paz-Caracas, cuyo propósito declarado es el cierre de las economías y la lucha contra el imperialismo.
Las dirigencias no pueden desconocer ni dejar pasar las oportunidades políticas y económicas. Se trata de pensar la nación desde una perspectiva más amplia, un ángulo que permita superar el ciclo fatídico de coyunturas favorables que terminan en derrumbes económicos. Se trata de asegurar el crecimiento para avanzar hacia el desarrollo.