El presidente de River Plate, José María Aguilar, recibió ayer diferentes amenazas de muerte por parte de desconocidos, según confesaron voceros de la entidad de Núñez.
Luego de la derrota por 1-3 ante Racing Club y de los incidentes registrados en el estacionamiento del estadio Monumental, la tensión se instaló en el seno de la institución "millonaria" que parece ser gobernada por la barrabrava.
Lo cierto es que el propio Aguilar, tanto en el contestador de su teléfono celular como en su casa (a través de una carta anónima), recibió amenazas de muerte si no se aleja de su cargo.
Fuentes consultadas le comentaron a Télam que el titular "millonario" prefirió no dar publicidad al episodio, se recluyó junto a sus familiares y hoy formularía la pertinente denuncia policial por lo ocurrido.
El convulsionado clima que atraviesa el club se palpa en cada pasillo del estadio Monumental. Es que no sólo los resultados futbolísticos adversos, sino otras cuestiones de índole -si se quiere- "política", inciden para que en River Plate reine el caos desde hace un tiempo.
Ayer el defensor Cristian Nasuti, en declaraciones a ESPN Radio en Rivadavia, manifestó que "no me imagino lo que puede pasar en la décima fecha si no cambian las cosas. Tendremos que empezar a ir a entrenar con chaleco antibalas", aseveró.
Por su parte, Aguilar minimizó hoy las amenazas de muerte recibidas y, con su particular ironía, dijo que "en ningún club los barrabravas son paracaidistas polacos", dando a entender que a esos sectores todos los conocen.
Aguilar sostuvo que el plantel de River, a partir de los incidentes registrados el domingo pasado en el estacionamiento del estadio Monumental, se entrenará "para mayor orden" en el predio deportivo que la entidad posee en Ezeiza.