Al seleccionado argentino de básquetbol le llegó, ahora sí, la hora de la verdad, ya que mañana (a las 7.30 de nuestro país) se jugará ante su par de Turquía, el rival más fuerte de los que enfrentó hasta ahora, el paso a las semifinales del 15to. Campeonato Mundial de Básquetbol.
El encuentro se jugará en el moderno Saitama Súper Arena, a partir de las 19.30 hora local (7.30 del martes hora argentina) y será televisado por Canal 7 y TyC Sports.
El partido estaba programado por la Fiba para las 16.30 (4.30 de Argentina), pero ante la presión impuesta por la televisión española (transmite todos los juegos en directo y los albicelestes pueden ser sus rivales en semifinales), se decidió cambiar el horario del enfrentamiento entre argentinos y turcos.
Será el primer partido oficial entre estos dos países, y nada menos que en un choque de cuartos de final de un Mundial.
El ganador tendrá que vérselas justamente con el triunfador de la llave entre España y Lituania, que será el encuentro que abrirá la jornada a las 4.30.
El seleccionado argentino arribó a esta instancia tras imponerse al de Nueva Zelanda por 78-62, mientras que los turcos lo hicieron frente a Eslovenia por 90-84.
El equipo argentino va de menor a mayor en el certamen, aunque todavía no alcanzó el techo que pretenden los propios jugadores y el entrenador Sergio Hernández.
Si uno se atiene a las estadísticas que siempre sirven como parámetro para medir las reales posibilidades, Argentina está por encima de Turquía.
Por citar algunas cifras en lanzamientos de cancha, Argentina presentó en los seis partidos jugados una increíble efectividad de 90,3 tantos a favor contra 66,8 en contra.
Mientras que los turcos quedaron con 76,7 y 73,7 (13ro), y en cuanto a dobles, Argentina tuvo un 49 por ciento y los europeos un poco más: 52. En triples, allí el equipo argentino fue superior: 37 a 36.
También fue amplio el dominio de los albicelestes en rebotes; 6,8 a 2,8 y en pérdidas, de 13,5 contra 15,5.
Claro que éstos son sólo números y nada más, ya que a la hora de jugar habrá que dejarlos de lado, porque cada equipo tratará de imponer su táctica y su juego.
Pese a que llegó sin los NBA Hidaschi Torkoglú y Mehmed Okur, más el base Kareme Tanteri y el goleador Meslan Turkan, Turquía es un equipo homogéneo y sólido.
El propio Hernández lo definió así: "Es duro, tiene muy buenos tiradores, pero también un juego interno muy fuerte, con pivotes que se prenden en los rebotes y de los que habrá que tener mucho cuidado".
A la hora de hablar de sus principales valores surgen los tiradores Ibrahim Kutluay (11,7) y Sekan Erdogan (17,2) (este último juega en el TAU Cerámica) e internos fuertes y altos como Kaya Peker (2,07) y Semith Erden (2,11), aunque el que más gravita por el juego que absorbe es el relevo Keren Gonlun.
Uno de los déficit quizás esté justamente en la base, donde el juvenil Kakan Demirel no le otorga toda la solidez que necesita el armador de un equipo.
Sin dudas, que Argentina se encontrará con un rival complicado, que apela al juego de mucho roce y presiona la salida del rival para no dejarle efectuar movimientos rápidos y precisos.
Hasta aquí Argentina demostró salir de situaciones incomodas, de poder desplegar su juego, con un Juan Ignacio "Pepe" Sánchez (6,2 asistencias) seguro y confiado, Emanuel Ginóbili (16,3), aportando la cuota de talento de la jugada impensada, Andrés Nocioni (11,2) luchando cada pelota, Luis Scola 14,8) y Fabricio Oberto dominando en la zona interior.
Precisamente para los dos hombres altos argentinos, sin dudas que será una prueba de fuego, ya que se encontrarán con jugadores fuertes, de mayor talla y que conocen el oficio de moverse en los dos tableros.
Hernández también tiene un banco con mayor potencial que el de los turcos si hablamos de Carlos Delfino (8,5) y Walter Herrmann,(11,5), ambos en la NBA, y Rubén Wolkowyski (7,2).
Argentina va a afrontar otro duro examen ante un equipo que perdió sobre el final con uno de los candidatos, que le ganó con esfuerzo a Eslovenia y que quiere dar el "batacazo" de dejar afuera en los cuartos de final nada menos que al campeón olímpico.
Para Rubén Wolkowyski, el partido de mañana ante Turquía no será uno más con la camiseta del seleccionado argentino, ya que igualará la marca del mejor base de todos los tiempos: Marcelo Gustavo Milanesio.
El cordobés jugó los mundiales de España '86, Argentina '90, Canadá '94 y Atenas '98, y llegó a los 32 partidos, cifra que el chaqueño empatará, pero que también podrá superar, puesto que, si el seleccionado nacional pasa a semifinales o pierde y debe jugar por el quinto al octavo lugar, arribará a los 34 y se convertirá en el jugador argentino con más presencias en mundiales.
"Nunca pensé, cuando comencé a jugar en el Chaco, que se me iban a dar tantas cosas juntas", comentó el "Colorado".
"Uno recuerda las cosas gratas que le pasaron en la vida: jugar la liga nacional; luego, pegar el salto a la NBA, y ahora, defender la camiseta argentina con este grupo de amigos es algo que te pega para siempre", argumentó Wolkowyski.
"No recuerdo cómo fue el debut, pero sí que lo viví con mucha ansiedad. Pasaron tanto tiempo y tantas cosas lindas que uno se olvida. Pero lo que no dejaré de tener siempre será el amor por esta camiseta celeste y blanca", remarcó.
El seleccionado argentino de básquetbol realizó ayer en el estadio Saitama Memorial Arena, un nuevo entrenamiento con vistas al partido del próximo martes ante Turquía.
El entrenador argentino Sergio Hernández trabajó sobre los sistemas ofensivos, tanto los de su equipo como los que utiliza el seleccionado de Turquía.
"Esto fue una introducción a algunos características de cómo se mueven los jugadores turcos en ataque", explicó Gonzalo García, uno de los asistentes de Hernández.
El cierre de la actividad tuvo como eje una de las falencias que mostró el seleccionado argentino en su partido ante Nueva Zelanda: los lanzamientos externos.
Hernández hizo que sus jugadores realizaran una gran cantidad de ejercicios de lanzamiento con la intención de evitar que se repita ese 1 de 18 en triples que tuvo el equipo ante Nueva Zelanda.
En cuanto a los jugadores, a Luis Scola se le pondrá mañana una prótesis provisoria en los dos dientes que se le rompieron (por un codazo del neocelandés Pero Cameron) en el partido ante Nueva Zelanda.
"Me siento bien, aunque todavía estoy un poco dolorido en la zona y molesto con el nuevo arreglo, que es diferente al que tenía de la lesión anterior", precisó Scola.
Hoy el equipo practicó en el Saitama Super Arena y, posteriormente, la delegación asistió a una bienvenida oficial brindada por la Embajada Argentina en Japón y la Asociación Saitama-Argentina, la que se realizó en el Omiya Sun Palace con la presencia del embajador argentino en Japón, Daniel Polski.
Finalizando la jornada, Hernández y el plantel vieron un video de Turquía y terminaron de definir la estrategia para el partido del de mañana.