Entrevista con el Pbro. Lic. Gerardo Galetto
"El peligro de la globalización es que surja un nuevo colonialismo"
El rector de la UCSF destacó la originalidad de los aportes del pensamiento latinoamericano sobre el fenómeno de la globalización. Foto: Amancio Alem. 

El rector de la Universidad Católica de Santa Fe participó de una conferencia en Italia sobre el fenómeno de la globalización. Libertad religiosa, diálogo cultural y los peligros de nuevas formas de totalitarismos fueron algunos de los temas desarrollados.

De la Redacción de El Litoral

El rector de la Universidad Católica de Santa Fe (UCSF), Lic. Gerardo Galetto, fue convocado por la Universidad Lateranense (Italia) para participar en la conferencia "La globalización, desafío para la Iglesia".

"Para comprender la globalización: aportes del pensamiento de Hannah Arendt", fue el título de la ponencia que el rector brindó en Europa, evento académico internacional en el que participaron exponentes de Bélgica, Australia, Italia, Francia, Perú y Argentina.

"La Universidad Lateranense está llevando adelante una reflexión sobre distintos temas contemporáneos, tanto desde la Teología, la Filosofía como de otras disciplinas. Es interesante la atención que se le presta a América latina, ya que se nos considera una voz original al respecto", comenzó afirmando el rector de la casa de estudios.

-�Qué opina usted de la globalización?-La globalización es, prima facie, algo fantástico: poder estar informados rápidamente, estar comunicados en tiempo real; y la tecnología que subyace al fenómeno: todo habla de cosas maravillosas, que la Iglesia las mira con mucha admiración y gratitud. Pero también existen peligros, como el de un nuevo colonialismo, es decir, la posibilidad de que se imponga un pensamiento único, de que el encuentro entre culturas se transforme en homogeinización. Éste fue uno de los ejes en el que hice hincapié, y es uno de los temas al que la Iglesia está tratando de prestar una especial atención. -�Por qué tomó el pensamiento de Hannah Arendt?-Cuando me pidieron un aporte filosófico, recurrí a ella, que no habla de la globalización pero que sí maneja conceptos y categorías que pueden ayudar a discernir en este fenómeno todo aquello que vale -y que es muchísimo- de aquello que hay que tomar con más cuidado y que puede significar un riesgo.

Totalitarismo: un riesgo latente

-�Cuáles son los aportes de Arendt al respecto?

-Es una pensadora sumamente valiosa, entre otras cosas, por sus análisis sobre el totalitarismo. Leyéndola, uno encuentra que hay algunas condiciones sociales que pueden provocar un totalitarismo mucho peor del que ella conoció, a comienzos del siglo XX. Lo dice expresamente en "Los orígenes del totalitarismo": cuando un fenómeno hace su aparición en la historia es muy probable que se repita y las condiciones del mundo moderno pueden llegar a facilitar este tipo de distorsión política.

-�Qué aspectos se estarían "repitiendo" y que podrían facilitar el surgimiento de un nuevo totalitarismo?-Ella dice que el totalitarismo nace, entre otras cosas, de sociedades donde los hombres se rebelan contra la seudo-realidad que viven, caracterizada por el encierro y el solipsismo: estos elementos están presentes en muchas de nuestras sociedades y es muy probable que si no se atienden, el riesgo esté latente y se haga presente. Con esto no quiero ser catastrófico, pero creo que esta filósofa nos ayuda a pensar temas que pueden convertirse en el origen de un fenómeno de masificación y deshumanizante.

Libertad religiosa y diálogo cultural

-�Apareció algún elemento común en las diferentes exposiciones?

-Hay una serie de problemáticas compartidas, como por ejemplo, la libertad religiosa en el mundo globalizado, tema que el Concilio Vaticano II planteó con muchísima fuerza y que hoy, 40 años después, va adquiriendo nuevas connotaciones. Tenemos que instalarlo en el marco de una sociedad pluralista, donde aparecen fenómenos de fundamentalismo religioso, y que constituyen ciertamente una amenaza para la libertad.

-Es paradójico el planteo teniendo como telón de fondo la guerra en Medio Oriente, donde la palabra parece haber fracasado...-Sin embargo, esto no invalida el diálogo intercultural, sino que muestra más que nunca la necesidad de consolidarlo, de buscar el mínimo de racionalidad que permita entendernos, y que a veces, parece oscurecerse. Es un tema que aparece con fuerza cuando la Iglesia se plantea los problemas de las culturas en el mundo global: como creyentes, seguimos apostando a la racionalidad que hay en toda persona, así como en las principales corrientes culturales y religiosas.

Mirada amplia y desprejuiciada

-�Hubo rasgos particulares en las exposiciones de los latinoamericanos?

-Nuestras academias tienen personalidades que llevan adelante una reflexión que no tiene nada que envidiar a la que se realiza en otros lugares del mundo. Creo que tenemos las condiciones para hacerlo desde nuestro contexto, y esto es un aporte que se valora mucho afuera.

-Existe una mirada romántica del pasado con relación al diagnóstico de la situación contemporánea...-Sí, hay algo de eso. Pero es muy humana la resistencia a los cambios. Creo que no se trata de canonizar el pasado, ni tampoco considerar que todo lo nuevo es bueno. Me parece que hay que tener una mirada amplia, realista, desprejuiciada, y aceptar que el ser humano es capaz de hacer cosas nuevas que son bellísimas, útiles, que hacen mejor la vida, y que es fantástico. Hay que aceptar lo que estamos viviendo, y rescatar todo lo positivo que en ello se puede encontrar.

Hannah Arendt (Alemania, 1906-EE.UU., 1975)

Hija de padres judíos laicos, nació en Linden (hoy día parte de Hanover) y creció en K�nigsberg (ciudad natal de su admirado precursor Emmanuel Kant) y Berlín. Estudió filosofía en la Universidad de Marburgo con Martin Heidegger, con quien tuvo una larga y esporádica relación romántica, lo que le valió críticas debido a las afinidades de él con el Partido Nacional Socialista. Dada su condición judía fue inhabilitada para el ejercicio de la enseñanza en universidades alemanas en 1933. Tuvo que trasladarse a París, donde conoció y entabló amistad con con el crítico literario y místico marxista Walter Benjamin, y colaboró con la ayuda a refugiados judíos.

Sin embargo, con la ocupación militar alemana de algunas partes de Francia que siguió a la declaración de guerra francesa durante la Segunda Guerra Mundial, y la deportación de judíos a campos de concentración, Hanna Arendt tuvo que escapar de Francia.

En 1940, se casó con el poeta y filósofo alemán Heinrich Blücher y en 1941 emigró a los Estados Unidos con la ayuda del periodista estadounidense Varian Fry. Allí formó activamente parte de la comunidad judía-alemana en Nueva York y escribió para el semanario Aufbau.

Luego de la Segunda Guerra Mundial, retomó contacto con Heidegger y testificó a su favor en el proceso de desnazificación de Alemania.

En sus trabajos, Arendt trata sobre la naturaleza del poder y temas como la política, la autoridad y el totalitarismo en general y sobre la Shoa. Sus análisis sobre la sociedad que la rodeaba la encumbran como una de las más grandes pensadoras de todos los tiempos.

Escribió "Los Orígenes del Totalitarismo", en donde investigó los orígenes del comunismo y del fascismo y su conexión con el antisemitismo; libro controvertido debido a su comparación de dos modelos considerados, por algunos, antagónicos.

Su aporte sobre la naturaleza de la política en el siglo XX sigue siendo de referencia por su originalidad, su honestidad y su falta de retórica propagandística.