Le pidió a Irán también un gesto de buena voluntad
Chirac alerta sobre riesgo de reanudación de guerra en Líbano
En Beirut, los vecinos proseguían con las tareas de reconstrucción de la devastada capital libanesa. Foto: AGENCIA AFP. 

El presidente francés advirtió del riesgo de una reanudación de la guerra en Líbano si no hay un verdadero compromiso entre las partes avalado internacionalmente, al mismo tiempo que pidió a Irán que dé muestras de confianza para disipar el miedo que provoca su programa nuclear.

AFP-EFE

En un momento especialmente sangriento y delicado en Medio Oriente, el mandatario francés previó una desestabilización irreparable de la región y un "divorcio" de dos mundos, el oriental y el occidental, si no se ponen urgentemente los medios para pacificar Líbano y resolver el conflicto israelo-palestino.

En este contexto, Chirac recordó a países como Siria e Irán su obligación de contribuir a la estabilidad de la región y de estar a la altura de las expectativas de la comunidad internacional.

"Cada uno debe hacer frente a sus responsabilidades: la alternativa es bien la reanudación de la violencia, que provocaría un abismo insalvable entre dos pueblos vecinos, o bien la opción política de un acuerdo global y duradero", subrayó Chirac, en un discurso pronunciado en el encuentro anual de los embajadores franceses.

De esta forma, el presidente francés pidió a las autoridades iraníes que "hagan los gestos necesarios" para merecer la confianza internacional, cuando faltan tres días para que expire el ultimátum dado a Teherán para suspender el enriquecimiento de uranio.

"Irán no encontrará su seguridad desarrollando programas clandestinos, sino con su plena inserción en la comunidad internacional (...) Pido una vez más a Teherán que realice los gestos necesarios para crear las condiciones de confianza. Todavía hay lugar para el diálogo", insistió Chirac.

Pedido a Siria

Acto seguido, el jefe de Estado pidió a Siria que salga de su política de aislamiento y ocupe su lugar en la comunidad internacional, "respetando las leyes internacionales y la soberanía de sus vecinos", refiriéndose directamente a la bien conocida tutela de Damasco sobre Beirut. "Medio Oriente necesita una Siria activa al servicio de la paz y de la seguridad internacional", subrayó.

Según Chirac, cuyo país enviará unos 2.000 soldados a Líbano y dirigirá hasta febrero de 2007 la fuerza internacional desplegada en aquel país, subrayó que la resolución 1.701 del Consejo de seguridad de la ONU, ofrece "el marco para una solución duradera basada en el reconocimiento de la seguridad de Israel y de la soberanía de Líbano sobre todo su territorio".

Esta resolución marcó el alto el fuego entre Israel y el movimiento chiíta Hezbolá el pasado 14 de agosto tras más de un mes de sangrienta guerra.

Chirac recordó que todos los países de la región deben "entender que saldrán ganando si Líbano es un país soberano e independiente, en el que la autoridad exclusiva del Estado se extienda en todo el territorio".

En total, Europa prometió enviar unos 7.000 soldados al sur de Líbano, dentro de la ampliación de la Fuerza Interina de Naciones Unidas en Líbano (Finul).

Una vez más, Chirac pidió a Israel que ponga fin a su cerco marítimo y aéreo, en vigor desde hace un mes y medio con el fin de aislar al Hezbolá para poder "avanzar hacia una normalización" de la situación.

Bloqueo

Sin embargo, las autoridades israelíes afirman que mantendrán el bloqueo de Líbano mientras continúe el "contrabando de armas" con destino al Hezbolá.

Por otra parte, Chirac pidió una "reunión rápida del Cuarteto" para Medio Oriente (EE.UU., Rusia, Unión Europea y ONU) para relanzar el congelado diálogo entre israelíes y palestinos.

"Resignarse al statu quo es arriesgarse a una espiral de violencia que quedará fuera de control", advirtió.

Para ello, recordó a Israel que el derecho a preservar su seguridad pasa por la creación de un Estado palestino independiente, aunque en ningún caso esta aspiración justifica el terrorismo contra el Estado hebreo llevado a cabo por grupos radicales islámicos.

Chirac subrayó además que "incumbe a las partes (en conflicto) definir los parámetros de un acuerdo" de paz. "Pero la clave es el compromiso de la comunidad internacional" a la hora de avalar y preservar dicho acuerdo, concluyó el mandatario.

Libre de armas

El secretario general de Naciones Unidas, Kofi Annan, aseguró hoy en Beirut que es necesario declarar el sur de Líbano zona "libre de armas", aunque subrayó que el desarme de cualquier milicia libanesa debe darse en el marco de un acuerdo nacional.

En una rueda de prensa celebrada junto al primer ministro libanés, Fuad Siniora, Annan agregó que las únicas armas que debe haber en el sur del país son las de las fuerzas internacionales y las del ejército libanés.

Religioso chiíta critica a Hezbolá

El mufti chiíta de Tiro, Ali Amin, acusó a la dirección de Hezbolá de haber interpretado mal la situación internacional antes de capturar a los dos soldados israelíes y dijo que los libaneses resistieron, pero no vencieron a Israel.

"No es concebible, bajo la cobertura de la unidad de filas y la solidaridad, ocultar el debate sobre las causas (de la ofensiva israelí) y sobre la responsabilidad en esta guerra", señaló el religioso en una entrevista a la televisión LBC reproducida hoy por la prensa.

El ulema chiíta rechazó la tesis de la "victoria" que sostiene Hezbolá.

"Nos hemos mantenido, hemos hecho frente a la agresión y los combatientes resistieron con valor, pero no se puede hablar de victoria, sería vergonzoso. Las pérdidas sufridas son, de lejos, superiores a las del enemigo", relató.

Israel bombardeó durante 34 días por tierra, mar y aire Líbano tras la captura, el 12 de julio, de dos sus soldados por milicianos de Hezbolá, y mató a más de mil personas, además de herir a cerca de 4.000 más.

"La población reclamará, cada vez más, cuentas y se preguntará en qué se ha convertido la causa (de continuar la resistencia)", explicó Amin.

El clérigo acusó a Hezbolá de haber lanzado al país a una guerra para la que no estaba preparado y explicó que "los israelíes poseen refugios lujosos, mientras nosotros estábamos al aire libre".

Signos de fósforo blanco

En la región de Baalbek, feudo de Hezbolá en el valle oriental de la Bekaá, murieron decenas de civiles durante la guerra y al menos a un hospital llegaron cuatro cadáveres con signos de haber sido alcanzados con bombas de fósforo blanco, informaron hoy fuentes médicas y de la Cruz Roja.

El responsable de la Cruz Roja libanesa en Baalbek, el doctor Assad Ará, explicó que a su dispensario en la conocida como Ciudad del Sol llegaron cerca de 200 heridos y que sus socorristas recogieron al menos 60 cadáveres, en su gran mayoría civiles de los pueblos cercanos.

"Nosotros sólo atendemos a civiles, no a guerrilleros, y entre los muertos y heridos que encontrábamos en la zona había muchos niños y mujeres", afirma Ará.

Según el doctor, la falta de medicamentos para atender a los heridos fue "muy grave" durante todo el conflicto en el valle de la Bekaá, una región enclavada entre las montañas y prácticamente aislada durante la guerra por los bombardeos israelíes.

Por su parte, el jefe de Urgencias del hospital Dar el Amal de Balbek, Husein Mahmud el Chel, aseguró que cuatro cadáveres llegaron a su hospital con "claros signos" de haber sido atacados con bombas de fósforo blanco, un arma química cuyo uso está prohibido contra seres humanos.

Mahmud, un médico que estudió nueve años de su especialidad en España, afirmó que el estado de esos cadáveres -sin ninguna herida externa, totalmente contraídos y con la piel de un color verde negruzco- mostraba "todas las características" de un ataque con esta sustancia u otra arma química desconocida.

El doctor dijo que los cadáveres procedían del pueblo cercano de Brital y que no eran de combatientes de Hezbolá e indicó que muestras de los cuerpos han sido enviadas desde Beirut a un laboratorio europeo de investigación sobre armas químicas para su análisis.

La utilización contra las personas del fósforo blanco, conocido como el "nuevo napalm", está prohibida por las convenciones internacionales, que sólo permiten su uso en supuestos de guerra muy restringidos como la iluminación de un campo de batalla no habitado.

La zona de Baalbek y del valle de la Bekaá fue duramente bombardeada durante el conflicto por la aviación israelí, pero la información sobre lo que ocurría en la región fue muy escasa ya que muy pocos periodistas internacionales consiguieron llegar hasta ella.

Todos los puentes y viaductos a través de las montañas que comunicaban Beirut con la Bekaá fueron destruidos por las bombas y decenas de casas en Baalbek y en el valle quedaron reducidas a escombros.