Mariana Rivera
Así como el General José de San Martín, a principios del siglo XIX, adoptó el Sistema de Lancaster para resolver los problemas de la alfabetización general y la falta de maestros con empleo de alumnos monitores, hoy, 190 años después, la idea mantiene su vigencia.
La Dirección de Odontología adoptó este sistema de enseñanza monitorial para transmitir a la comunidad medidas preventivas y conocimientos de salud bucal, desde alumnos de jardín de infantes hasta padres y adultos, con el menor gasto posible de tiempo y dinero. Se implementa desde el año pasado a través de sus profesionales y de otros nueve contratados por Profe (programa federal de salud de la Nación), junto con el Prof. de Educación Física Javier Landoni.
Gracias a esta iniciativa, más de 100 alumnos de seis escuelas de nuestra ciudad y Recreo se vienen capacitando para enseñar. Son chicos que cursan EGB 3 y Polimodal de las escuelas N° 391 Zapata Gollán, 382 Santa Fe de la Vera Cruz, 389 Julio Migno y 32 Normal Superior José de San Martín, N° 266 Ignacio Crespo, de Recreo, y el Liceo Argentino de Navegación Fluvial.
Fueron instruidos en los denominados Talleres de Capacitación de Alumnos Líderes en Promoción de Salud Bucal, como parte del Programa Provincial de Salud Bucal. Las actividades se desarrollan con la colaboración y supervisión del Prof. Ramón Altamirano, presidente de la Comisión Mixta Interministerial de Educación y Salud, los docentes de Ciencias Biológicas de las escuelas y el Departamento de Prevención de la Dirección Provincial de Odontología.
Los chicos de la Escuela Santa Fe de la Vera Cruz -del barrio Acería- participan de esta propuesta desde el año pasado. A pesar de que confesaron que cuando empezaron a dar charlas a los chicos de una escuela lindante les jugó una mala pasada la "falta de experiencia y los nervios", aseguraron que eso después fue superado.
"Primero nos resultaba medio pesado relacionarnos y hablar con los chicos porque no teníamos experiencia y teníamos muchos nervios. Pero nos animamos y fuimos. Al principio fue duro porque los chicos no se interesaban porque �a quién le gusta cuidarse los dientes? Pero después se abrieron más, nos preguntaban y jugaban con nosotros", contaron.
Reconocieron que ellos mismos tuvieron que aprender del tema porque "nos cepillábamos los dientes así nomás y lo hacíamos porque nuestros padres nos decían que lo hiciéramos y les hacíamos caso". Por eso, admitieron que "los odontólogos vinieron a enseñarnos cómo hacer el cepillado en profundidad y por qué tenemos que hacerlo. Después, les enseñamos a los chicos qué eran las caries y la gingivitis, que son las enfermedades más importantes de la boca, y cómo debemos prevenirlas. También les contamos que la pasta dental no es tan importante como el cepillado, cómo hacerlo bien, que no hay que mojar el cepillo antes, entre otras cosas". Otra de las recomendaciones pasó por el consumo de dulces. "Les dijimos que estaba bien comer un caramelo pero después había que enjuagarse y cepillar la boca para que no se formen las caries.
Para entretenerlos con el tema y que aprendieran más, los chicos propusieron organizar una obra de teatro sobre la prevención en salud bucal, además de juegos, se implementaron talleres, crucigramas, sopas de letras, dibujos, láminas. Los chicos aseguraron que el trabajo sirvió porque "fuimos de nuevo a la escuela y pudimos ver que los chicos se acordaban de lo que les habíamos enseñado".
El método
El método fue ideado por Joseph Lancaster (1778-1838) quien fundó, en 1801, una escuela en la que aplicó un sistema de monitores, que luego llegó a generalizarse en Inglaterra y en varios países de América.
Advirtiendo Lancaster que el número de educandos era superior a sus fuerzas, inventó un método de instrucción más simple y menos molesto que los comunes, y, además, de mayor economía. Dividió la escuela en clases, colocando a la cabeza de cada una de ellas un joven de superior habilidad con el nombre de Monitor, y bajo la inmediata supervisión del Maestro. Por medio de este procedimiento conoció que un maestro puede dirigir una escuela de 500 alumnos, con gran facilidad y orden.