Pruebas de ADN para dos familiares de la docente

Tucumán, (Télam).- La madre y una de las hermanas de Ángela Beatriz Argañaraz serán sometidas hoy a una extracción de sangre para comparar su ADN con el de manchas halladas en el auto y la casa de las dos acusadas de la desaparición de la maestra, de la que hoy se cumplen 29 días.

A media mañana, Ángela Farías y Liliana Argañaraz concurrirán a la Morgue del Poder Judicial, donde les tomarán las muestras, que, a su vez, serán enviadas a la Facultad de Bioquímica de la Universidad de Buenos Aires (UBA).

La medida, solicitada por la fiscal Adriana Giannoni y autorizada por el juez Alfonso Zottoli, tiene por fin determinar si las muestras de sangre encontradas en la casa y en el auto que compartían Susana Acosta y Nélida Fernández, imputadas por el caso, pertenecen al mismo tipo que el de Beatriz Argañaraz.

Semanas atrás, la policía encontró manchas de sangre en tres lugares del Ford Orion que compartían las ex novicias, hoy con prisión preventiva, así como en una de las paredes de la casa en la que convivían.

La pista en la que trabaja con firmeza la fiscal Giannoni es la de alguna diferencia laboral entre las imputadas y Argañaraz, que estaba a punto de ser nombrada directora del colegio Padre Roque Correa, en el que trabajaba junto a Acosta y con cuya área de pastoral colaboró Fernández años atrás.

Esta hipótesis fue ratificada la semana pasada por el testimonio de una amiga de Argañaraz, Carolina Fernández, según la cual, la docente, aunque sin dar nombres, le dijo: "Son unas víboras, quieren serrucharme el piso".

Argañaraz vivía en El Manantial, una localidad ubicada en la periferia de la capital tucumana, y hace 29 días, poco después de las 6, salió de su casa para tomar un colectivo de la línea 103 rumbo a su trabajo, donde nunca llegó.

Algunos testigos aseguran que la docente tomó el colectivo y se bajó en la esquina de La Madrid y Alem, donde habría subido a un auto blanco.

Sin dudas

Liliana Argañaraz, hermana de Ángela Argañaraz, la maestra tucumana desaparecida hace casi un mes, afirmó hoy que no tiene dudas de que la sangre hallada en la casa y el auto de las dos ex monjas detenidas por el caso es de su familiar, a pesar de lo cual consideró que podría encontrarse con vida.

La mujer se quejó, además, por la actuación de la fuerza de seguridad provincial en el caso, ya que ayer los familiares de la maestra "continuamos haciendo rastrillajes y no vi policía en el lugar".

Entonces, destacó, "fui a una seccional y llamé a quien tenía que estar ahí", tras lo cual afirmó que "hay muchas zonas donde no se hizo" una búsqueda de la mujer, quien fue vista por última vez poco antes de participar de un acto en el que iba a asumir como directora de un colegio religioso de la capital provincial.