AFP
El portavoz del Ministerio del Interior, el general de Brigada Abdelkarim Jalaf, declaró que cuatro oficiales de policía fueron gravemente heridos en el ataque con bombas perpetrado en la plaza de Al Wabhiq, en el distrito mayoritariamente chiíta y cristiano de Karrada, en el centro de Bagdad.
La violencia causó también estragos en la provincia de Diyala (norte), escenario de una guerra entre facciones sunitas y chiítas. Al menos un civil fue muerto a balazos y otros cinco resultaron heridos, según la policía.
Estos episodios violentos llegan tras el arresto de un hombre señalado por los oficiales iraquíes como el número dos de Al Qaeda en Irak.
"Las labores de inteligencia de las fuerzas iraquíes y la Fuerza Multinacional han asestado un severo golpe a la organización de Al Qaeda en Irak", declaró el viceprimer ministro iraquí, Barham Salé, ayer en una entrevista con el canal de televisión norteamericano CNN.
"(El arresto) es muy significativo porque se cree que este hombre es responsable del ataque a los templos de Samarra, que ha desatado la violencia sectaria a la que asistimos", añadió.
Por su parte, la rama iraquí de Al Qaeda desmintió hoy en un comunicado en su sitio Internet habitual la detención de su "número dos", anunciada el domingo por el consejero iraquí para la seguridad, Muaffaq al Rubaie.
El pasado mes de febrero, extremistas derribaron la cúpula dorada de un templo chiíta, lo que desencadenó una serie de represalias que han colocado Irak al borde de una guerra civil.
Al mismo tiempo, los insurgentes sunitas han seguido atacando a las fuerzas de la coalición lideradas por Estados Unidos y encargadas de proteger al gobierno del primer ministro iraquí, Nuri al Maliki.
Dos marines murieron ayer en una "acción enemiga" en la provincia occidental de Al Anbar, bastión de la insurgencia sunita, según fuentes militares.
Estos decesos elevan el número de militares estadounidenses muertos en Irak desde la invasión en marzo de 2003 a 2.647, según un recuento de la AFP basado en datos del Pentágono.
Entretanto, continúan las fricciones entre los líderes árabes de Bagdad y la minoría kurda del norte.
La pasada semana, el presidente del Kurdistán autónomo, Massud Barzani, desató una polémica cuando prohibió el uso de la bandera iraquí, al considerarla un símbolo del detestado régimen de Saddam Hussein.
Maliki respondió con la orden de que la bandera nacional debe ondear hasta que el Parlamento iraquí, que se volverá a reunir mañana, apruebe un nuevo símbolo con el cual todo el país esté de acuerdo.
Barzani eludió comprometerse en su respuesta y se refirió a la amenaza del separatismo kurdo.
"La bandera del chauvinismo no será izada en el Kurdistán iraquí. El procedimiento en todas las partes del mundo es que cuando un régimen dictatorial es abolido, todo lo que está relacionado con él también debe ser abolido", añadió Barzani.
En un intento por calmar los ánimos, el presidente de Irak, el kurdo Jalal Jalabani, entró en el debate para apoyar la oposición de Barzani a la antigua bandera, si bien lo invitó a esperar que se adopte una nueva.
Periodista secuestrado
Un periodista iraquí del diario Siyada, colaborador ocasional de la AFP, fue secuestrado en Bagdad después de efectuar una visita a un miembro de su familia preso.
Bilal Abdelrahman al-Obeidi desapareció el 14 de agosto, cuando regresaba de visitar a uno de sus primos, detenido en una prisión en el centro de Bagdad.
Su familia y la AFP entraron en contacto con sus secuestradores a través de su teléfono portátil, pero éstos no se identificaron y no formularon exigencias para su liberación.
El secuestro del periodista fue señalado al gobierno iraquí y a las autoridades estadounidenses.
Bilal Abdelrahman al-Obeidi trabajaba en la ciudad de Ramadi, capital de la provincia de al-Anbar, situada a 110 km al oeste de Bagdad, bastión de la insurrección sunita.