Durante diez días orbitará la Tierra
Multimillonaria abre una nueva página en el turismo espacial
Anousha no dudó hacer frente a los 25 millones de dólares para ver la Tierra como pocos la han podido disfrutar. Foto: Agencia EFE. 

La multimillonaria estadounidense de origen iraní Anousha Ansari emprendió hoy en una nave rusa su viaje a la Estación Espacial Internacional para convertirse en la primera mujer que ingresa en el exclusivo club de los turistas espaciales.

Armando Pérez (EFE)

En compañía del cosmonauta ruso Mijail Tiurin y el estadounidense de origen español Michael López-Alegría, Ansari vuela ya hacia a la EEI a bordo de la nave Soyuz TMA-9, puesta en órbita hoy por un cohete Soyuz-FG lanzado desde Kazajistán.

"Una encantadora sonrisa femenina se adueñó hoy del turismo espacial", comentó la televisión estatal rusa, que por primera vez transmitió en directo el lanzamiento de una nave tripulada desde el cosmódromo de Baikonur.

El Soyuz-FG despegó sin contratiempos a las 8.09 hora de Moscú (4.09 GMT), tal y como estaba programado.

El lanzamiento de la Soyuz TMA-9 transcurrió sin contratiempos, todos sus sistemas funcionan normalmente y los tripulantes se sienten perfectamente", dijo Valeri Lindin portavoz del Centro de Control de Vuelos Espaciales (CCVE) de Rusia a la agencia rusa Itar-Tass.

Durante la transmisión televisiva, se vio la ignición de los propulsores de cohete, cómo éste se perdía el cielo, mientras una voz en el Centro de Control comunicaba: "El vuelo transcurre normalmente".

Nueve minutos después del despegue, la Soyuz TMA-9 se separó del cohete portador y se ubicó en una órbita elíptica transitoria de 242 kilómetros de apogeo (altura máxima) y 200 kilómetros de perigeo (distancia mínima).

Esta es una de las fases del vuelo que pudo causar más molestias a los tres tripulantes, incluso a López-Alegría y Tiurin, que aunque ya han efectuado viajes espaciales en los transbordadores estadounidenses, ésta es la primera vez que viajan en las naves Soyuz.

Con tranquilidad

Una vez concluida la fase de separación del cohete portador, la Soyuz TMA-9 con sus tripulantes a bordo comenzó su vuelo autónomo hacia la EEI, a la que se acoplará el próximo miércoles.

A partir de la primera vuelta en torno a la Tierra, Ansari, Tiurin y López-Alegría pudieron quitarse las escafandras, lo que les permitirá adaptarse mejor a las condiciones de ingravidez.

Según Lindin, los médicos recomendaron a Ansari moverse lo menos posible, evitar los movimientos bruscos de la cabeza y sobre todo, los esfuerzos físicos durante el viaje.

Debido al poco espacio, el vuelo de ida es incómodo y Ansari y sus compañeros tendrán que conformarse con cenas frías, porque a bordo de la nave rusa no hay un hornillo para calentar la comida.

No obstante, la perspectiva de estas incomodidades no hicieron mella en Ansari, que estaba muy animada las últimas horas previas al lanzamiento.

"Le recomendamos a Ansari que se tranquilizara para evitar sensaciones desagradables durante el viaje, porque queremos que nuestra turista en todo momento se sienta feliz", dijo el declaraciones a la televisión Vladímir Soloviov, jefe del programa de vuelos tripulados del CCVE.

Desarrollo turístico

El viaje de Ansari supone una prueba de fuego para la promoción del turismo espacial, uno de los nuevos sectores en desarrollo relacionados con la exploración del cosmos.

Eric Anderson, ejecutivo de la empresa estadounidense Space Adventures, declaró recientemente que un viaje de diez días a la EEI en las naves rusas ya cuesta al menos 25 millones de dólares y no 20 millones como afirmaba la prensa.

Esta empresa, que trabaja con la agencia espacial rusa Roscosmos, ha organizado el viaje de Ansari y de otros tres millonarios, dos estadounidenses y un sudafricano, que viajaron con anterioridad a la EEI a bordo de la nave Soyuz.

A finales de agosto, Roscosmos informó que el costo de los vuelos espaciales para turistas aumentarían 1,6 millones de dólares por la inflación.

Pero la subida del billete no desanimó a Ansari, quien además patrocina un premio de 10 millones de dólares para la empresa privada que desarrolle naves espaciales turísticas.

"Lo más interesante será dormir cerca de la escotilla, contemplar la Tierra desde la órbita y pensar en cosas muy mías", dijo Ansari horas antes de emprender su aventura.