Desmienten brote antisemita

Tras una semana de acusaciones cruzadas por las denuncias de un supuesto rebrote antisemita en la Argentina, la primera dama, Cristina Fernández, y el canciller Jorge Taiana escucharon ayer en Nueva York los reclamos de las principales organizaciones judías en Estados Unidos.

Sin la presencia del presidente Néstor Kirchner -las entidades dejaron trascender cierto malestar por su ausencia-, la primera dama escuchó las observaciones de una decena de entidades como World Jewish Congress, B`Nai Brith, UJA Federation, Antidefamation League y American Jewish Committee, entre otras.

El vicepresidente de B`Nai Brith, Dan Mariaschin, fue el responsable de la evaluación por parte de las organizaciones, cuando destacó "el espíritu de diálogo", pero advirtió que la reunión, realizada en el Hotel Four Seasons, fue una "oportunidad" para expresar "diferencias con espíritu de amistad".

"El antisemitismo nos preocupa en Argentina o en cualquier otro país. Cuando se trata de demonizar o deslegitimar a Israel, esos son ejemplos de antisemitismo", dijo.

Sospecha y resentimiento

Por el gobierno, los resultados del encuentro a puertas cerradas fueron expuestos por Taiana, quien insistió en defender el argumento de la Casa Rosada y negó que exista un brote antisemita en la Argentina, a raíz de una serie de hechos ocurridos en las últimas semanas.

Esa secuencia se inició con la aparición de grafitis antisemitas en la sede de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires (UBA), e incluyó la revelación de las amenazas recibidas por Eduardo Nissman, fiscal de la investigación por el atentado contra la AMIA.

Pero fue la supuesta "actitud contemplativa" del gobierno hacia las manifestaciones en Capital Federal a favor de Hezbollah el tema que mayor irritación causó en la comunidad judía, en especial por las declaraciones de dirigentes del grupo Quebracho, que adhirieron a esas movilizaciones.

Con ese clima de sospecha y resentimiento como telón de fondo, la primera dama, Taiana, el cónsul argentino en Nueva York, Héctor Timmerman, uno de los organizadores del encuentro, y parte de la comitiva como el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, y legisladores nacionales, se reunieron con las organizaciones judías.

El objetivo del gobierno, según señalaron ayer fuentes oficiales, fue buscar un acercamiento con las entidades, pero sin dejar de rechazar la hipótesis del brote antisemita. Por eso, Taiana extremó la cautela, cuando dio a conocer los resultados de la reunión.

"Fue un buen diálogo" subrayó antes de insistir en que los últimos episodios contra la comunidad judía fueron aislados, perpetrados por sectores marginales.

Denuncia de la DAIA

Sin embargo, casi en simultáneo a las declaraciones del canciller, la Delegación de Asociaciones Israelitas Argentinas (DAIA) denunció ayer en Buenos Aires la proliferación de pintadas "con claro contenido antisemita", en zonas cercanas a instituciones de la comunidad judía del barrio porteño de Belgrano.

En un comunicado que generó cierta sorpresa en el gobierno, la DAIA advirtió que los mensajes se detectaron en las cercanías de cinco instituciones de la ciudad de Buenos Aires y reclamó al gobierno su "urgente intervención" para encontrar a los responsables de las pintadas y generar "políticas de prevención".