El próximo domingo se cumplirán los actos centrales de la evocación de Nuestra Señora de la Merced, santa patrona de la ciudad de San Justo, que comenzarán a las 8 con el rezo del Rosario de la Aurora y luego se realizará el repique de campanas.
A las 17.30 está prevista la concentración de las comunidades y sus imágenes hacia el templo de Nuestra Señora de la Merced, seguidamente se rezará el Rosario meditado y luego, a las 18, se llevará a cabo la procesión y misa en honor a la santa patrona de la ciudad.
La semana pasada, la recordación alcanzó el rezo de la novena preparatoria, retiro y hora santa pidiendo por la paz, confesiones para niños y adultos, misa de Jesús Misericordioso, misa con unción para los enfermos, misa en Sagrado Corazón, misión Mariana; recorriendo casa por casa más de 20 imágenes, con la Virgen María visitando los hogares.
Los actos finalizarán el próximo domingo 1° de octubre con un almuerzo patronal en la Sociedad Rural de esta ciudad. Los interesados pueden reservar tarjetas en la parroquia.
Hace más de 700 años, los mahometanos habían conquistado más de la mitad de España. También en esta época, el mar Mediterráneo estaba lleno de corsarios que pronto abordaban los barcos como desembarcaban en las costas, incendiando campos y caseríos aprisionando a los habitantes. Los hijos del Islam encarcelaban a miles y miles de cristianos. A muchos los vendían como esclavos, otros morían.
El pueblo invocó fervorosamente la ayuda de la Madre de Dios, y en la noche del 1° de agosto de 1218 ella se presentó a San Pedro Nolasco dándole la misión de fundar una nueva orden para el rescate de los cautivos cristianos, y así fueron muchísimos los prisioneros que alcanzaron la libertad; se calcula que alrededor de 300 mil. Unos 3 mil religiosos murieron mártires en el cumplimiento de su misión.
Oficialmente, la orden se creó el 10 de agosto de 1218 en la catedral de Barcelona, ante el altar de Santa Eulalia y en honor de nuestra Señora la llamaron Santa María de las Mercedes, añadiéndole "para la redención de cautivos".
Los religiosos, además de los votos comunes de obediencia, pobreza y castidad, asumían un cuarto voto, por el cual se obligaban a quedarse como rehenes en poder de los infieles y dar la vida si fuese necesario para lograr la libertad de aquellos desdichados.
Esta fue una merced hecha por la Virgen a los hombres y por eso se estableció tal festividad de María con el título de las Mercedes. Su imagen, que se venera en Barcelona, en el magnífico templo de su nombre, es la misma que colocó en su primer altar San Pedro Nolasco.
Después de pasados 12 años de la fundación de la comunidad de Nuestra Señora de la Merced, el Papa Gregorio IX dio indulgencias plenarias para sus continuadores.
Pablo V instituyó la fiesta de la advocación de la Virgen de la Merced; Inocencio X extendió el culto de la festividad a toda España, y después Inocencio XII, en 1696, a la Iglesia universal, apareciendo en el calendario romano el 24 de septiembre. Su proyección en el plano espiritual consiste en conocer, amar y servir a María, como Madre protectora y mediadora de todas las gracias.
Uno de los títulos y advocaciones con que se venera a la Madre de Dios, uno de los más conocidos es el de Virgen de La Merced, vinculado a la Orden de La Merced.
Este título mariano tiene su origen en la Edad Media, donde la palabra "merced" era de uso corriente. En esa época, merced era un don gratuito y también significaba misericordia, pero misericordia ejercida con los más pobres, necesitados y marginados de la sociedad de entonces, que eran los cautivos cristianos en poder de los musulmanes
La advocación de la Virgen de la Merced quiere hacer presente en el misterio de la Iglesia la misericordia maternal de María para con los que sufren cautiverio y se hallan en peligro de perder su fe.
Manifiesta un aspecto de la misericordia maternal de la Madre de Dios: el aspecto redentor. María es misericordia redentora
La Virgen de La Merced se nos presenta con su blanco hábito llevando en su pecho el escudo distintivo de ella y de los frailes mercedarios. En sus manos sostiene las cadenas rotas de las cautividades, que atacan sus hijos oprimidos.
Nuestra Señora de la Merced: redentora de los cautivos y patrona de San Justo, intercede por nosotros que, con un corazón agradecido y contento, recurrimos a Tí. No nos dejes caer en la esclavitud del pecado y líbranos de todo mal.
María, al ser la Madre de Jesús, el Mesías, es la Madre de toda la humanidad, es decir de todos los hombres y mujeres que se encuentran representados por Cristo.
De esa manera, Ella padece en carne propia el dolor de la humanidad sufriente. Por eso ella lleva en sus entrañas el dolor de todos los hambrientos y sedientos, exiliados y desnudos, los enfermos y cautivos que forman la hermandad o cuerpo sufriente de Jesús
La espada de dolor sigue atravesando el alma de María allí donde sufren los cautivos por eso, liberar a los cautivos no es un simple trabajo social, es una manifestación mariana. La Madre de Jesús sigue acompañando por dentro a los que sufren, su presencia tierna les recuerda que Dios no se ha olvidado de ellos y que en Jesús se ha jugado por ellos.
Las cadenas rotas de sus manos nos enseñan que la libertad de cada hombre, de cada mujer es sagrada, porque es un don conquistado por Jesús en la cruz y ya no hay poder que los oprima. Por eso, con autoridad de Reina y súplica de amiga pide que asumanos su obra, que liberemos en su nombre a los cautivos.
Desde 1218, María de la Merced intercede por los cautivos privados de la libertad por fidelidad a la Iglesia y al Papa, en todo en mundo, especialmente en África, India y China, y pide recatarlos por medio de la oración y la acción redentora.
Cuando en 1767 los jesuitas fueron expulsados por Real Orden de Carlos III, sus bienes en Santa Fe, pasaron primero a la Junta de Temporalidades, y luego a la orden de los Mercedarios. Ello explicaba la hermosa imagen de la patrona de San Justo, en la Iglesia de los Milagros de Santa Fe y posteriormente las propiedades de los jesuitas les fueron restituidas en el año 1862.
La presencia de la Virgen de la Merced en San Justo tiene su origen en la devoción que le profesaba la familia Iriondo; cuando se constituyó aquí la Primera Comisión Pro Templo en 1892, presidida por el presbítero Valeriano Colabianchi, nombraron presidente honorario de la misma al doctor Néstor De Iriondo, hijo de Doña Mercedes Zavalla y del Dr. Simón De Iriondo.
La influencia de la familia Iriondo-Cabal, propietaria de todas estas tierras que eran de Mariano Cabal, hizo posible la construcción del antiguo templo. Precisamente ellos donaron la primera imagen y la campana mayor, que pesa más de 100 kilos.
La Virgen de la Merced es patrona de las ciudades de Mercedes, Bahía Blanca, Chascomús, Tucumán, Viedma, además del Vicariato Castrense, y se la conoce también como la Virgen Generala.
Antes de la batalla de Tucumán, el general Manuel Belgrano había dicho a sus soldados: "Pedimos la protección de la Virgen de la Merced".
Después al dar el comunicado de la victoria, atribuyó a la Virgen gran parte del triunfo, y más tarde consagró todo el Ejército a la Virgen Santísima y puso en su mano su bastón de mando, después de una solemne procesión que tenía como punto terminal el Campo de las Carreras, donde se había librado la batalla.
San Justo fue fundada por don Mariano Cabal en mayo de 1868, haciéndole entrega el gobierno provincial al fundador de las tierras ubicadas en el lugar denominado rincón de Avechucho.
El 9 de mayo de 1867, y para poder cumplir con los términos de la legislación provincial y el contrato celebrado entre Cabal y el gobierno debía poblar antes del 9 de mayo de 1868.
Una importante fuente de historia la constituyen los testimonios epistolares, tal como se transcriben en una carta de Fray Buenaventura Giuliani a don Efraín Angeloni, fechada en San Martín Norte, el 27 de noviembre de 1938, donde relata que Fray Bernardo Trippini solía contarnos que él estuvo en esa aldea en el año 1869, y que don Mariano Cabal la había fundado el día que el santoral conmemora la festividad de San Justo.
En el momento de la fundación de San Justo era gobernador de la provincia Nicasio Oroño. Desde 1868 hasta 1888, se distinguen cuatro etapas fundamentales en el crecimiento de la población sanjustina.
Primero el tiempo de las impenetrables y desconocidas tierras de los indios, que llega hasta 1867; luego el tiempo de don Mariano Cabal y los obreros de la primera hora. Le suceden la despoblada y semi abandonada en los tiempos del Banco de Londres y Río de la Plata desde 1871 a 1881
Finalmente, los campos de Simón de Iriondo y su esposa Mercedes Zavalla, cuando se afincó la segunda generación, continuaron pujantemente aquel proceso histórico de crecimiento de la comunidad de San Justo entre 1882-1888.
A causa de la muerte del soldado Justo Cabal, hijo de don Mariano Cabal, en unas correrías contra los indios, estas tierras fueron bautizadas por el mismo Iriondo con el nombre de San Justo, en homenaje al joven soldado.
Todos los datos históricos señalan que el señor Jonás Larguía participó en el trazado del ejido urbano alrededor del año 1880, el cual se componía de 48 manzanas totalmente vacías, excepto los ranchos que iban levantando los que se atrevían a afincarse.
Pero a partir de la administración del doctor Simón de Iriondo, propietario de estas tierras desde 1882, como resultado de la quiebra de Don Mariano Cabal, es cuando el poblado recibe los impulsos necesarios para el progreso.
El Juzgado de Paz funcionaba en el domicilio del primer juez Don Francisco Rivero, que según la memoria popular estaba situado en el solar que hoy ocupa la Municipalidad, frente a la plaza principal de la ciudad.
Tanto en esta casa, donde existía el oratorio, como en la vivienda del coronel Francisco Romero Manzanares (antiguo edificio de la Escuela Normal), se reunía la gente a rezar por carecer de iglesia la población.
La evocación
comenzó en la víspera, con los encuentros de espiritualidad eucarística, a cargo de las Hermanas Eucarísticas de Santa Fe, donde participaron adultos mayores, catecúmenos de tercer año y todas las comunidades.
Carlos Yesciani