Amargo despertar tuvo esta mañana la familia del fotógrafo Joaquín Tarcicio en su casa del barrio Estanislao López porque, apenas sus integrantes abrieron los ojos, advirtieron que uno de los ambientes había sido revuelto por manos extrañas. Lo peor fue que en el lugar faltaban las más valiosas herramientas del oficio.
Tarcicio, de 55 años, quien no pudo soportar el cuadro que presentaba su estudio saqueado y robado, prorrumpió en gritos y llantos y enseguida se encerró en un mutismo total.
Su hija Maira, la mayor de los tres hijos del fotógrafo, dijo que su padre fue contenido por los empleados del Cobem y que ahora -por esta mañana- se repone en el hospital Dr. Mira y López, de nuestra ciudad.
En su casa de calle Gorriti 6082, el fotógrafo no sólo fue despojado de herramientas de trabajo, como una filmadora, una cámara fotográfica y otros valiosos elementos. Maira dijo que lo que más impacto causó a su padre fue la pérdida de las imágenes que guardaban las máquinas y que fueron obtenidas en distintos acontecimientos sociales, como casamientos y fiestas de cumpleaños en los que había trabajado recientemente.
La hija de Tarcicio indicó que para entrar a la casa, los ladrones "barretearon" una puerta metálica que da al patio trasero del inmueble.