El miércoles fue confirmada la muerte por hantavirus de una chica de 23 años, que vivía en el pueblo de Rincón y acostumbraba a estar en la zona ribereña, motivo por el cual se supone que estuvo en contacto con roedores -vectores del virus de esa enfermedad- o con sus secreciones.
Se trata del segundo caso en menos de un año que ocurre en nuestra ciudad, ya que a fines de setiembre de 2005 había fallecido Emiliano Ruiz Díaz, un nene de 10 años que vivía en un nuevo barrio de damnificados de la inundación, ubicado en Callejón Roca.
El dato fue confirmado por el director de Epidemiología del Ministerio de Salud, Dr. Nicolás Mocarbel, quien advirtió que "las evidencias que tenemos, junto a los resultados de las capturas de roedores que se hicieron a partir de ese caso en Callejón Roca, nos dan evidencias más que fuertes para pensar que la circulación del virus está presente en nuestra región".
En este sentido, planteó un interrogante: "Nos preguntamos cómo en toda esta zona no ha habido antes más casos. Hasta donde tengo noticias, éste es el segundo caso que tenemos confirmado en la región, que fue en octubre de 2005, en Callejón Roca, aunque hubo otro en los alrededores de Sunchales, hace no más de 5 años".
Con respecto al deceso de la joven de Rincón, Mocarbel planteó que "tuvimos la noticia post mortem del hecho, ya que el deceso se produjo hacia fines de la semana pasada. Estaba en estudio para otras causas que dieron negativas y normalmente se tratan de agotar todas las posibilidades diagnósticas antes de cerrar el caso y por eso también se mandó una muestra al Instituto Malbrán. Antes de ayer a la tarde recibimos los resultados, confirmando hantavirus".
Según los datos suministrados por el funcionario, los malestares de la joven comenzaron a principios de setiembre y tardó varios días antes de acceder a la consulta médica, a la que llegó pocos días antes de fallecer.
Aseguró que durante algunas exploraciones realizadas en terreno se comprobó que la paciente habría tenido incursión en áreas de la costa, al tiempo que informó que se tomó contacto con el grupo familiar de la paciente fallecida, de manera de tomar precauciones, aunque la enfermedad no es transmisible de persona a persona, pero sus convivientes podrían haber estado en contacto con fuentes comunes de contagio.
El funcionario explicó que "la enfermedad por hantavirus en su forma cardiopulmonar es severa y suele tener una letalidad cercana al 50%, independientemente de la atención de salud que se pueda dar. Sin embargo, si el paciente puede ser atendido en la fase más temprana de la enfermedad, el equipo de salud podría tener algún elemento terapéutico más propicio para poder ayudar al paciente".
También informó que el cuadro clínico forma parte del síndrome febril agudo, inespecífico, sin una causa o un foco clínico definido, sin compromiso respiratorio, pero sí fiebre o dolor de cabeza. Puede cubrir diferentes diagnósticos posibles, desde cuadros gripales, virales ictéricos, neurológicos, etc.. Sin embargo, Mocarbel aseguró que "cuando la enfermedad avanza se desencadena el cuadro en una forma acelerada, a último momento: en pocas horas se instala desde una disnea leve a un distrés agudo en adultos".
Por este motivo, quiso dejar un mensaje de alerta al equipo de salud para que incorpore a la enfermedad por hantavirus en los diagnósticos presuntos a considerar.
También sugirió a la población consultar al médico para que evalúe su estado de salud ante una fiebre persistente y no automedicarse porque a veces se suelen tomar analgésicos o antitérmicos ante una fiebre y pasan los días y el cuadro se instala progresivamente y después se pierden posibilidades de hacer una atención más adecuada.
Asimismo, remarcó que se deben evitar las incursiones por el espacio agreste, "sobre todo teniendo en cuenta el polvillo que se levanta y que puede ser absorbido por las vías respiratorias o las mucosas, ya que el virus puede estar polucionado por orina, materia fecal o sangre de los roedores. Otro vehículo no menos importante a tener en cuenta son las manos porque muchas veces tocamos el suelo o nos llevamos palitos a la boca". Por eso, insistió en que lavarse las manos sigue siendo una recomendación válida también para evitar esta enfermedad.