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Edición impresa del 27/09/2006 | Regionales Regionales

La ganadería es, por lejos, la actividad dominante del departamento
San Javier pretende desarrollar más la agricultura y el turismo
En San Javier es común el novillo pesado de exportación. Sin embargo, la ganadería moviliza pocos recursos, por lo que dirigentes de la zona pretenden impulsar la producción de arroz. Las islas ganan espacio.

Marcelo Peart es el presidente de la Sociedad Rural de San Javier. Pero, aparte de eso, se dedica al arroz. Recibido de ingeniero agrónomo en Esperanza, asesora a productores de este cultivo junto a otros profesionales y explota su propio campo.

-¿Cómo les fue con la muestra rural este año?-Muy bien. Debimos mirar el tiempo, porque se venía el agua... Eso nos tuvo con muchos nervios. Pero nos fue bien. Dentro de lo que teníamos planeado, se cumplió todo y, a diferencia de otros años, convocamos a más gente en la muestra. Asistieron alrededor de 5 mil personas el último domingo de agosto y la cantidad de stands fue similar a la de años anteriores, con muy buena hacienda y muy buenos toros. Los reproductores, en general, estuvieron muy bien. Antes, los remates eran el domingo. Esta vez, se hicieron el lunes, porque el domingo hubo shows musicales para atraer más asistentes. Se vendió casi todo, a pesar de que eran muchos más toros que los que aguanta la zona, y a buen precio. -¿Cómo definirías en pocas palabras la actividad económica de San Javier?-La zona vive de la actividad agropecuaria, que es la que moviliza todo. Pero últimamente está creciendo mucho el sector turístico, que es donde se hacen inversiones. En lo que respecta a lo agropecuario, es la zona netamente ganadera por un tema de aptitud de suelos. En cultivos se hace algo de soja, aunque no en una cantidad muy importante. Lo que caracteriza a la región es la actividad arrocera.Peart reseña que, "después de toda crisis del campo, caímos con el sector y la zona a 6 mil hectáreas sembradas con arroz en el peor año. Esto se recompuso y hoy estamos en 18 mil hectáreas, aunque entramos en una meseta, en toda la zona, lo que incluye Garay y San Javier".Ahora, "estamos estancados, porque el negocio es muy chico. Los precios del arroz se han caído en los últimos años y está sólo para estar. Se puede sembrar y, si no tenés problemas ni deudas, la pasás bien. Pero hay mucho dinero en juego y la rentabilidad es mínima. En otros años te daba para abrir inversiones, incrementar el área y buscar campos nuevos. Hoy, la actividad arrocera no te permite salir a sembrar en más campos o agrandarte, porque lleva mucha estructura de riego, que es costosa".

La ganadería

Peart explicó que en ganadería se hace ciclo completo. "Hay algunos criadores que venden terneros, pero son los menos. La mayoría se maneja con Friar en Reconquista, con Finexcor en Nelson y, después, hay de todo... Sale mucho para consumo y algunos frigoríficos de Entre Ríos. La zona se caracteriza por ser de producción extensiva, hay pocas de tipo intensivo. En general, se da un novillo pesado de exportación, por lo que estas últimas políticas han afectado un montón".

-Y ahora, ¿cómo están en ese sentido? Tratando de pasarla... Algo de movimiento se recuperó, pero el precio está por el piso. Se mejoró porque, hace un par de meses, alguien quería vender y nadie compraba. Hoy, por ahí te compran, pero te pagan una miseria. Hace un par de meses, no se podía vender. Encima, teníamos el campo cargado, entraba el invierno y sabíamos que debíamos descargarlo porque no había pasto. Para colmo, la sequía influyó. Todo eso lleva a que lo peor se vaya a ver dentro de un año, cuando tengan que parir las vacas y todas estén vacías. Estamos excedidos en carga, no se puede vender ni liberar el campo y, con un poco de sequía que hay, la oferta forrajera se vuelve mínima. -¿Podrá el turismo equiparar a la ganadería en facturación? No creo. Es que toda la actividad agropecuaria tiene superficie y muchas ventajas aquí. Hay 2 tipos de turismo en la zona. Uno es internacional, dedicado a la caza del pato. El otro es nacional, orientado más a la pesca y al paisajismo. Pero, si no se controla el recurso, hay poca cuerda para el turismo, desde mi punto de vista. Estamos viendo que la fauna ictícola está disminuyendo. La pesca va para atrás. Se está pescando mucho en forma comercial con redes y no hay control. Los controles son mínimos y eso está provocando que se termine el recurso.

Más inversión que la soja

El arroz está medio equiparado, en rentabilidad, con la soja, según Peart, "pero requiere más gasto y más inversión".

En la zona, "la soja necesita suelos de mejor calidad. En tanto, el arroz, con menor calidad de suelo, se puede hacer. No podés plantar soja adonde plantás arroz. Sólo puede haber ahí ganadería, si no hacés agricultura. Por eso hay más hectáreas de arroz que de soja, casi el doble. Igual la ganadería les gana a los 2 cultivos juntos en extensión. Si mirás el departamento, es todo ganadería. Son 2 ó 3 líneas pequeñas donde está la agricultura".

En cuanto a los molinos arroceros, "hay varios en la región, pero están muy asociados a la producción primaria. La mayoría de los molinos son de productores de la zona que cierran el ciclo y nada más. No son molinos que salen a comprar arroz de otras zonas para elaborar. Se manejan a nivel del productor local. Hay acopio y elaboran sólo lo que ellos producen, con poco movimiento. Hay 8 molinos entre Garay y San Javier".

Peart también comentó que el tradicional "Arrocero San Javier está cerrado. Pasó a ser una cooperativa de trabajo, que se quedó con la maquinaria del molino, que es lo que menos importa... Lo que más fuerte debe ser en un molino es la capacidad de venta y de comercialización".

Peart comentó que "hubo un problema grave este año. Cuando se entregó eso a la cooperativa para que trabaje, por las deudas del molino, parte de los dueños se abrieron e instalaron un molino en Rosario con el nombre de Milenium, que llevaba materia prima de San Javier".

Los pagos "se empezaron a pedalear con cheques más largos y más largos, y siempre pagando un sobreprecio con respecto a lo que se vendía en el país. En abril-mayo se cortó. Empezaron a venir para atrás todos los cheques y en la zona eso causó un perjuicio muy grande para los productores".

A fin de mes "empezamos a sembrar", dice Peart, quien cree que "no se va a caer la cantidad de hectáreas de arroz", pese a todo.

Igual que siempre

Para Marcelo Peart, "San Javier está igual desde hace varios años. Yo lo comparo con Esperanza, adonde fui a estudiar de ingeniero agrónomo. Cuando fui, era un pueblito. Ahora vuelvo y es otra cosa. San Javier sigue siendo lo mismo que cuando me fui a estudiar".

Para Peart, esto se debe a que San Javier es una zona muy ganadera. "La ganadería tiene ese inconveniente: moviliza pocos recursos. En San Javier se nota. Cuando crecen las actividades arrocera y agrícola, la zona empieza a moverse. Se mueven talleres, fleteros, se mueve todo. Las obras de riego se hacen ahí, en talleres. Y están los que trabajan con bombas, motores, tractores. En cambio, cuando sólo hay ganadería, los movimientos se achican. Ojalá tuviéramos industria, que es lo que más movimiento genera".

Lo que últimamente

ha crecido mucho en San Javier, por una cuestión climática, al cortarse las inundaciones, es la ganadería en zona de islas. Hay mucha gente de afuera que ha invertido en islas, comprándolas o poniendo hacienda en ellas. "Incluso se está invirtiendo en cerrarlas con alambrado y en construir baños por la garrapata". Este fenómeno isleño es muy positivo porque se incrementa la actividad de la zona y se abre la superficie productiva.

Martín Scandol





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