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Pasaron 23 años desde que la Virgen del Rosario se le apareció por primera vez a Gladys Motta, una vecina de San Nicolás. Desde entonces, la devoción fue creciendo hasta convertirse en una de las más importantes del país: en la última edición de la fiesta, que se celebró el lunes, miles de peregrinos se acercaron a pedir ayuda y agradecerle favores a la Virgen.
El santuario, ubicado a orillas del río Paraná, fue sede de una emotiva celebración.
Una lluvia de pétalos de flores saludó la salida de la imagen desde la basílica. Luego de la procesión, la Virgen ingresó al campito, acompañada por el canto de "Feliz cumpleaños". La celebración de la imponente misa estuvo a cargo del obispo de San Nicolás, Mons. Héctor Cardelli.
La celebración de esta fiesta se ha convertido, con el correr de los años, en una tradición. Los festejos comienzan la noche anterior, con una procesión de antorchas. En este caso, más de 1.500 colectivos provenientes de distintos puntos trasladaron a los fieles que quisieron sumarse al encuentro.
La Misa Criolla, entonada por Zamba Quipildor en el campito, con fuegos artificiales incluidos, fue celebrada con los peregrinos que llegaron, en algunos casos, caminando desde Mendoza.
Más de quince cuadras ocupaban las personas que hacían cola para ingresar al camarín de la Virgen.
Según consigna el sitio oficial www.virgen-de-san-nicolas.org, en setiembre de 1983, la población nicoleña se conmocionó con la noticia de que en diversas casas de familias se iluminaban los rosarios, despertando el sentimiento religioso de unos y el escepticismo de otros.
"Mientras esto se repetía, cada vez con mas frecuencia, congregando al rezo del Santo Rosario a multitud de vecinos, a una mujer sencilla, buena esposa y madre ejemplar, comienza a aparecérsele la Santísima Virgen, registrándose el 25 de setiembre de 1983 como la fecha en que por primera vez experimenta este suceso maravilloso.
"El mayor mérito de esta mujer consiste, quizás, en la discreta conducta observada, ya que nunca intentó cobrar notoriedad, pese al extraordinario privilegio de haber sido destinataria de tal gracia.
"Comienza así el fluido e ininterrumpido diálogo, donde la Reina del Cielo, avala sus mensajes con citas bíblicas, cuya concordancia resultaría imposible explicar sin la intervención divina, por no contar la receptora con la más elemental instrucción bíblica, exegética y teológica necesaria, para armonizar los textos de los mensajes con los de la Palabra de Dios, en forma tan exacta.
"Los mensajes, uno o varios por día, constituyen una verdadera catequesis, lo que es la originalidad de esta manifestación mariana, cuya principal temática, al estilo de Lourdes, Fátima o La Salette, o cualquiera de las otras revelaciones de la Virgen son: la alianza entre Dios y su pueblo, la necesidad de la conversión de los pecadores; la recomendación insistente de orar por la paz del mundo; la conveniencia de difundir y practicar la devoción del Santo Rosario; la importancia de hacer penitencia y predicar la Palabra de Dios, tema este último que adquiere en labios de la Virgen un carácter de suma urgencia; las frecuentes exhortaciones a la paz, al amor al prójimo y la necesidad de comulgar frecuentemente y orar pidiendo al Espíritu Santo.