Adiós a un apasionado del cine

Profundo dolor ha causado en el ámbito cultural de la ciudad la noticia del fallecimiento del realizador Juan Carlos Arch, ocurrido anoche.

Crítico de cine de la sección Pantallas & Escenarios de este diario, compañero querido por sus colegas, recibió premios a nivel internacional por su trayectoria como cineasta y cineclubista.

En junio último, había sido reconocido en Italia con el premio Don Quijote, otorgado por la Federación Internacional de Cineclubes. Fue la tercera vez, en 59 años, que la entidad consideró el mérito alcanzado por un cineclubista para hacerse acreedor de ese reconocimiento.

Arch tenía 67 años y desde hacía algún tiempo sufría una enfermedad que lo obligaba a mantener ciertos períodos de reposo. Sin embargo, eso nunca se constituyó en un impedimento para desarrollar su pasión: hasta último momento trabajó en la realización de un documental y entre sus proyectos figuraban escribir un libro y dedicarse a la docencia. Su última crítica -"Una historia de amor con el pudor como protagonista" sobre la película "Confesiones muy íntimas", de Patrice Leconte- salió publicada en estas páginas hace sólo cuatro días.

Fernando Birri fue uno de sus mentores. Junto a José Agustín Mahieu, entre otros docentes del viejo Instituto de Cine, contribuyeron a su formación y se constituyeron en sus referentes.

Juan Carlos filmó, a lo largo de su carrera, las películas: "Así habló el señor Núñez" (1992), "Música de Laura" (1994), "Ciudad sin luz" (1999), "Abre El Helvético" (2002) y el documental "Una vez la poesía".

COMO EN LA VIDA

Su afición por el séptimo arte comenzó a los cinco años, en el viejo cine Radar, que funcionaba en Av. General Paz y Pedro Ferré. "Era un cinéfilo sin darme cuenta, hasta que llegó la apertura del Instituto de Cinematografía de la UNL, que pasó a ser otra curiosidad. Fui a conferencias, a las charlas de Fernando Birri y me fui enterando lo que había `detrás' del cine", explicaba Juan Carlos en una nota publicada en este diario, con motivo de la entrega del Don Quijote.

"Por esos años -1959- se produjo el hecho que me marcó la espalda para siempre. En el aula Alberdi de Derecho, vino un crítico que se llamaba Fuad Quintar, recién egresado del IDHEC de París, a dar una charla que ilustró con tres películas: `El Sena encuentra a París' de Joris Ivens, `La primera noche' de Georges Franju y `Une partie de campagne' de Jean Renoir, y entonces sí, ya no me aparté más. Recuerdo lo conmovido que salí esa noche en que aprendí lo que es un documental con Ivens y lo que es poesía con las otras dos", decía.

"En el cine, encontré la vida, sin exageraciones, anteponiendo siempre al hombre, que es la única medida de todas las cosas. Ahí estaba todo lo que había vivido, y saber que un filme, tanto como una novela, una obra de teatro, el arte en suma no va a cambiar el mundo, pero sí el tuyo".

"Y encontré también ese sentido de ceremonia que tiene la sala oscura, ese aislamiento que invita a participar de tantos climas diferentes. Encontré que las historias no importan sino por cómo son contadas, y que saber el final, en vez de arruinar la fiesta, la magnifica. El buen espectador está siguiendo un camino en donde importa más el cómo que el porqué de las cosas que hace la gente. Exactamente como en la vida".

Arch fue presidente de Cine Club Santa Fe (desde 1966) y de la Federación Argentina; además de secretario general para América Latina de la Federación Internacional.

Desde 1968 fue crítico de cine del Nuevo Diario y a partir de 1975 cumplió su labor en El Litoral. Ejerció la docencia en el Taller de Cine Club Santa Fe y en el Departamento de Cine de la Facultad de Arquitectura de la UNL.

Conductor de programas de radio y televisión, fue jurado en festivales nacionales e internacionales.

Suspendido

Con motivo del fallecimiento de Arch, esta semana no se desarrollarán funciones de Cine Club.

En tanto, la programación comercial se reanudará a partir de mañana, a las 20.15.