HOMENAJE A FRAY FRANCISCO DE PAULA CASTAÑEDA
Al pionero de la enseñanza técnica en Argentina
Habrá un acto homenaje mañana, a las 18.30, en el convento de San Francisco. Carlos Pauli expondrá la polifacética actividad del padre Castañeda.

DE LA REDACCIÓN DE EL LITORAL

Este viernes a las 18.30, en el claustro del histórico convento, el instituto terciario Fray Francisco de Paula Castañeda y la comunidad franciscana le rendirán un homenaje a Fray Francisco, rememorando los 173 años de su obra pastoral en Santa Fe.

Luego de las palabras del Guardián de la Comunidad, el profesor Carlos E. Pauli expondrá la polifacética actividad del padre Castañeda. Completando la "Galería de los frailes notables" que actuaron en estos claustros, se descubrirá una placa recordativa.

El profesor Pauli investigó sobre la vida de Castañeda y escribió distintos capítulos que denominó: sus primeros años, los testigos de la patria naciente, el debate axiológico de la patria naciente, Castañeda educador: "En un país de hombres libres sólo debe haber escuelas"; Castañeda en Santa Fe, su aporte a la educación pública, características de la escuela de Rincón, la evangelización y la utopía del fraile, y su traslado a la otra orilla.

El fray nació en Buenos Aires en 1776. Su padre era andaluz y su madre porteña. Ingresó muy joven al convento de San Francisco. En 1800 fue ordenado sacerdote. Por oposición, ganó la cátedra de filosofía y publicó dos libros "El alma de los brutos" y "Vida del obispo Alzamor". En Buenos Aires participó de la vida del Convento de la Recoleta y dirigió la escuela pública. Asistió en la lucha de las invasiones inglesas.

EL MAESTRO

En "Educador de dos orillas", Pauli lo destacó como "testigo de la patria naciente", una denominación del padre Guillermo Furlong, porque "los años que siguen a la Revolución de Mayo serán turbulentos para la patria naciente y en ellos el fraile tendrá un papel protagónico hasta su muerte en 1832".

"Los servicios a la educación serían los primeros que Castañeda prestó a la patria y también los últimos. Aislado, desterrado, pobre o como estuviera, soñó con instruir y educar. Tenía sed de enseñar. A la niñez y a la juventud consagró inapreciables esfuerzos y su vida, ya en púlpito, ya en el aula, ya en el periodismo, fue un magisterio permanente", lo cita al profesor Segura.

"No basta, sostiene Castañeda, con enseñar a leer y escribir. También debe integrar un plan educativo, la enseñanza del dibujo, la geografía, la historia, la geometría, la náutica, la arquitectura civil, militar y naval, la esgrima, la danza, la música, el nadar y andar a caballo...".

"No siempre se ha reparado en esta característica. Castañeda es el iniciador de la que podríamos llamar educación de gestión pública. Así se desprende de su comunicación al Gral. López, producida en 1825, y en la que reseña su tarea de los años anteriores. Así expone Castañeda: "... me vienen, a cada paso, flotas llenas de ángeles, para ejercitarse en los primeros rudimentos de las letras y la religión, pero no sólo vienen niños pequeños a educarse, sino también jóvenes, educados ya importunamente, a que los instruya en facultades mayores".