Consejos de una jornada sobre el trabajo

De la redacción de El Litoral

"El Estado debe generar un marco de condiciones favorables para que la capacitación en el trabajo genere movilidad social ascendente", afirma una de las conclusiones de la reciente jornada social convocada por el Equipo de Pastoral Social de la Arquidiócesis de Santa Fe.

Las conclusiones surgieron de la jornada cumplida en nuestra ciudad, cuya apertura tuvo lugar con exposiciones de monseñor Jorge Luis Lagazio, responsable de la Comisión Episcopal de Pastoral Social, y el ingeniero Eduardo Serantes, de la comisión Episcopal de Justicia y Paz. Luego, los participantes reflexionaron sobre la capacitación para el trabajo y sobre trabajo y movilidad social.

A las conclusiones fueron llegando los participantes respondiendo a interrogantes orientadores. Una de aquéllas afirma que "la capacitación admite niveles. Existe una etapa básica ligada a la educación, formadora de valores y de hábitos de responsabilidad, de identidad y pertenencia. Una segunda etapa debe referir específicamente a lo laboral. Lo ideal es contar con un trabajo para el cual capacitarse, pero la capacitación es también posibilitadora de trabajo".

Se afirma que "todos los sectores necesitan capacitarse, aunque es más urgente para quienes necesitan insertarse en el campo laboral". Se reconoce que "el trabajo genera autoestima, mejora la calidad de vida, hace partícipes a los hombres de un proyecto común. Es necesario recrear la cultura del trabajo".

También señalaron que es necesario que el Estado oriente y posibilite la capacitación y articule los diversos sectores en un plan nacional de desarrollo. Consigna el documento que es necesario reabrir las escuelas-fábrica. "El Estado debe generar condiciones de empleabilidad; debe dejar de ser un mero administrador. El principio de subsidiariedad exige la intervención efectiva del Estado cuando en la sociedad hay demanda creciente de trabajo", se dice en las conclusiones.

Después, se señala la necesidad de que el Estado reconozca "un papel más protagónico a las entidades intermedias (sindicatos, vecinales, ONGs, universidades, etcétera) en el campo de la capacitación. El Estado debe alentar a las empresas que generan puestos de trabajo".

Finalmente, la Pastoral Social entiende que es el Estado "el que debe generar un marco de condiciones favorables para que la capacitación en el trabajo produzca una movilidad social ascendente, promoviendo el crecimiento de la actividad económica".