Lo que enseñan las elecciones en el Brasil
Las elecciones en Brasil dejan como enseñanza que las sociedades son capaces de provocar noticias más consistentes que las derivadas de las encuestas o de los pronósticos de sectores.
Hasta dos semanas antes de los comicios, el presidente Lula ganaba en la primera vuelta y su confianza en sí mismo era tan grande que no se privó de cometer errores tácticos importantes como, por ejemplo, no asistir al debate final o subestimar el efecto de las denuncias sobre la corrupción en su gobierno.>
El 29 de octubre, la presidencia de la Nación se decidirá en la segunda vuelta, una circunstancia que los operadores del oficialismo no previeron porque sobrestimaron su popularidad o subestimaron a su adversario. El poder, se sabe, reproduce privilegios, prerrogativas; pero al mismo tiempo aliena a sus titulares y les crea serias dificultades para sintonizar con la sociedad.>
En regímenes democráticos, donde la legitimidad nace del voto popular, la incomunicación con la sociedad puede provocar estragos.>
Una de las virtudes esenciales de la democracia consiste, precisamente, en disponer del recurso del voto popular. Más allá de las teorías acerca de la manipulación, de los controles invisibles sobre la sociedad o de las enajenaciones colectivas a las que a veces son sometidas las masas, el voto de los ciudadanos sigue siendo uno de los mecanismos más genuinos y contundentes de control del poder y sus afanes de perpetuación.>
En diferentes oportunidades hemos advertido sobre el peligro que representa entender a la democracia desde la exclusiva mirada del voto popular. Al respecto se ha insistido en destacar que un sistema democrático no se legitima exclusivamente con el voto, porque previo a ello existen reglas que ponen límites, separan el poder en porciones y aseguran los derechos de las minorías.>
Todas estas valiosas consideraciones no anulan,-por el contrario, refuerzan-, el principio de la soberanía popular, es decir, la concepción de que la titularidad última del poder reside en el pueblo. >
Esta verdad política es la que asegura la legitimidad del mandatario y las sucesiones pacíficas en el gobierno. Todo sistema político democrático está obligado a consultar periódicamente a la sociedad y cuando esto ocurre, más allá de las manipulaciones que pudieran producirse, siempre está abierta la posibilidad de la alternancia.>
El Partido de los Trabajadores de Brasil ha aprendido que su relación con la sociedad está lejos de ser idílica y que, cualesquiera sean los resultados de la segunda vuelta, el gobierno cuenta con el dato cierto de que la mitad de la sociedad no lo ha votado. Por lo tanto, deberá adaptar su estrategia a esta realidad, dejando de lado posiciones exitistas, vanidades inconducentes y conductas soberbias.>
Las enseñanzas de las elecciones en Brasil son extensivas para toda América latina, y también para la Argentina. Siempre está abierta la alternativa de un cambio de tendencia, de modo que no es conveniente para los oficialismos de turno dar por descontado el apoyo popular o suponer que la verdad reside en las encuestas.>