La socialista francesa Segolene Royal, favorita de los electores de izquierda, sobrevivió pero no consiguió imponerse frente a sus dos adversarios y compañeros de partido en el primer choque televisado de los tres precandidatos de la formación para las elecciones del 2007.
"La guerra de los tres no tuvo lugar", titula el miércoles el diario de izquierda Liberation, elogiando, al igual que el resto de la prensa la compostura de Royal, del ex ministro de Economía, Dominique Strauss-Kahn y del ex jefe de gobierno, Laurent Fabius en este primer debate en el que no hubo vencedores ni vencidos.>
A menos de un mes de las elecciones internas del partido, en las que unos 200.000 afiliados elegirán al candidato socialista para las presidenciales de mayo del 2007, ninguno de los tres aspirantes a jefe de Estado se desmarcó especialmente de la línea de la formación.>
"Cada uno estuvo en su lugar: Fabius comprometido, Strauss-Kahn pedagógico y Royal seductora", aseguró el miércoles un comentarista político.>
La diputada y presidenta regional era sin duda la que más tenía que perder en esta confrontación directa ya que es la gran favorita del público y al mismo tiempo la menos experimentada de los tres. Echando por tierra los pronósticos más pesimistas, la socialista no sólo resistió sino que estuvo a la altura de sus dos rivales.>
"Desde hace semanas sus adversarios intentaban convencer de que Royal, considerada pobre en sus argumentos, demagoga y populista, no aguantaría un enfrentamiento en televisión, pero consiguió más que eso: el empate", asegura Liberation.>
Según los expertos políticos, el socialdemócrata Strauss-Kahn se mostró el más seguro de sí mismo y el más fiel a los principios socialistas, haciendo gala de un don de palabra y un carisma que sus adversarios no igualan.>
Fabius, el más rebelde de los tres, se situó a la izquierda del socialismo y se definió como el candidato que pondrá fin al desarraigo del partido frente al nuevo capitalismo global.>
Royal, didáctica y serena, ignoró soberanamente a sus dos adversarios a los que ni siquiera saludó al inicio de su intervención y se limitó a defender su proyecto de democracia participativa y la coherencia de su programa.>
La líder socialista, que podría convertirse en la primera mujer presidenta de la historia de Francia, es blanco de crueles críticas de sus compañeros de partido, recelosos de su popularidad creciente y de su liderazgo en todos los sondeos.>