Liliana Samuel. AFP
La poderosa Iglesia Católica de la Argentina comienza a ocupar el espacio dejado vacante por una diezmada oposición política y a consolidar un duro perfil contrario al gobierno de Néstor Kirchner, admitieron fuentes eclesiásticas y académicas.
La decisión del obispo -ahora emérito- Joaquín Piña, del ala progresista del Episcopado, de encabezar en la provincia de Misiones (nordeste) un frente opositor al gobernador Carlos Rovira, un aliado de Kirchner, desató una nueva crisis en la difícil relación entre el gobierno y la Iglesia.>
Piña, de 76 años, es el primer candidato del opositor Frente Unidos por la Dignidad para las elecciones a la Asamblea Constituyente de Misiones el 29 de octubre, en rechazo a las pretensiones del gobernador provincial de obtener una reforma constitucional que habilite su reelección indefinida.>
Pero la disputa tomó dimensión nacional hace dos semanas, al encabezar Kirchner un acto de respaldo a Rovira en Posadas, la capital de Misiones (1.460 km al norte).>
En esa oportunidad, el mandatario fustigó a la Iglesia Católica por la actitud silenciosa o cómplice de gran parte de su dirigencia en la última dictadura (1976-83), lo que desató una airada reacción eclesiástica y una escalada de acusaciones.>
Paradójicamente Piña tiene un fuerte trabajo social en una provincia con altos índices de pobreza y adhiere a la política de Derechos Humanos impulsada por Kirchner, dijo a la AFP su vocero, Claudio Salvador.
La política de Derechos Humanos de juzgar los crímenes de lesa humanidad de la dictadura es resistida por agrupaciones y líderes opositores de derecha, en tanto el cardenal primado Jorge Bergoglio viene formulando llamados a la conciliación.>
"Que la oposición solamente pueda darse vía un obispo habla de la debilidad de los partidos políticos, de las organizaciones sociales y de los católicos de Misiones, que tienen que elegir a un obispo para que encabece ese movimiento", advirtió el sociólogo e historiador del catolicismo Fortunato Mallimaci.>
El especialista insistió en que "la pregunta es qué debilidad intrínseca hay en los partidos políticos para que un obispo católico tenga que asumir el polo opositor", dijo Mallimaci.>
Lo cierto es que el frente opositor en Misiones reúne, detrás de Piña, a otros religiosos, así como a representantes por derecha e izquierda, disidentes peronistas y socialdemócratas de la Unión Cívica Radical y de agrupaciones sindicales, sociales y políticas.>
De hecho, algunos de estos sectores respaldan a nivel nacional a Kirchner, pero se enfrentan a su aliado en Misiones, lo que para el mandatario los pone en la vereda de los enemigos.>
La Iglesia intentó bajar el tono de la conflictividad de la relación y llamó "a dejar que se aquieten las aguas", dijo el vicepresidente segundo del Episcopado argentino, Agustín Radrizzani.
"Nosotros no nos sentimos ni subordinados ni agresivos. Las divergencias fueron entre personas del gobierno o de la Conferencia Episcopal en momentos muy puntuales (...). No podemos decir que la relación esté deteriorada", aseguró el prelado, pero admitió el respaldo de la Iglesia a la candidatura de Piña.>
El sacerdote jesuita Ignacio Pérez del Viso consideró inconveniente que la Iglesia quede "identificada con la oposición, porque no es su rol".>
Según Mallimaci, la molestia entre Iglesia y gobierno debe leerse bajo una mirada histórica.>
"Los partidos políticos habían naturalizado sus vínculos con la Iglesia Católica. Ahora llegó un gobierno que dice que no, que esto no es normal y, al mismo tiempo, amplía los derechos a otros sujetos y actores", advirtió.>
Los primeros roces entre la Iglesia y el gobierno se produjeron en 2005, cuando Kirchner impidió a Antonio Baseotto oficiar como obispo castrense por decir que había que "arrojar al mar" a los que propician campañas en favor del uso del preservativo, como el ministro de Salud, Ginés González García.>
Más recientemente, la Iglesia resistió sin suerte la sanción de una ley que hizo obligatoria la educación sexual en las escuelas para niños de más de 5 años.>