Nancy Balza
Una demanda que no disminuye, una notable concentración urbana en el centro, el aumento en el uso de acondicionadores de aire, temperaturas que en verano se vuelven extremas, son todos elementos que se combinan por estos días con planes estratégicos, diálogo con grandes consumidores, recomendaciones y advertencias que pretenden quitar dramatismo pero que no niegan la preocupación por lo que pueda ocurrir en los próximos meses. En todos los casos aparece el concepto de consumo eficiente de energía, que todavía no logra imponerse como conducta habitual y, en cambio, emerge en períodos de crisis.
Sin ser grandes consumidores, ni empresarios, ni utilizar la energía para otra cosa que no sea el confort y el normal desarrollo de la vida cotidiana, ¿hay alguna forma efectiva de ahorrar? ¿Tiene algún impacto ese ahorro?>
"Siempre es posible ahorrar energía". La afirmación pertenece al Ing. Jorge Caminos, secretario general de la Facultad Regional Santa Fe de la Universidad Tecnológica Nacional y referente del Gese, que significa -precisamente- Grupo de Estudios sobre Energía. Entre otros objetivos, el Gese promueve el uso racional de ese recurso.>
Caminos afirma que con políticas sencillas y acciones rápidas es posible lograr entre un 10 y un 15 % de ahorro de energía. Para que ello sea posible hace falta concientización -que no necesariamente debe estar vinculada a un período de crisis- y tecnología, que ya fue desarrollada aunque su utilización todavía no se generalizó.>
A estas dos condiciones, el Arq. César Bruschini, docente de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad Nacional del Litoral aporta que "debería agregarse el fomento estatal o privado a dichas iniciativas como se instrumentan, por ejemplo, en Europa". Y reflexiona que, "si bien estas cuestiones no dependen de los ámbitos académicos, sí nos preocupa instalar ese debate en los futuros profesionales" (ver aparte).>
"En un sector residencial los dos consumos más importantes están basados en iluminación y conservación de alimentos (heladeras y freezers) y entre los dos se llevan un 60 % del consumo de energía de un hogar", explica Caminos y aporta que a los dos ítems mencionados se suman los aparatos de aire acondicionado.
En iluminación se recomienda "utilizar la luz que se necesita en el momento en que se la precisa" y apelar a las lámparas de bajo consumo, que tienen buena duración. En conservación de alimentos conviene no guardar productos calientes en la heladera, verificar si los burletes están en condiciones para que el motor no funcione continuamente y abrir la puerta sólo las veces necesarias.>
En refrigeración del hogar, "tenemos la mala costumbre de poner el aire acondicionado a 16° para que el ambiente se enfríe más rápido, mientras que la temperatura de confort es de 23° ó 24 ° que es a la que tendría que estar el aparato; éste no está hecho para que en verano nos tapemos sino para estar cómodos y descansar como corresponde. Esa diferencia de grados de temperatura representa un consumo importante". También conviene tener en cuenta que no haya puertas y ventanas abiertas.>
A todo esto se suman recursos de construcción que existen pero todavía no fueron implementados en forma masiva, como el sistema de doble vidrio que evita la fuga de calor y de frío, y la aislación de mampostería. "Si la heladera tiene un aislante para evitar que se escape el frío, nuestra casa debería tener un sistema similar" y evoca en este punto la experiencia de otros países, por ejemplo los europeos, donde existe la certificación de eficiencia energética que garantiza que el edificio está construido bajo ciertas normas que, a la larga, resultan más convenientes aunque en un principio sean más costosas.
El Arq. César Bruschini aporta que "es posible conseguir mejoras ostensibles en las condiciones higrotérmicas (humedad y temperatura) de los ambientes con recursos pasivos (que no implican consumo energético), de diseño y/o constructivos". Entre otros recursos menciona los colores, cerramientos debidamente aislados, vidrios dobles, aislaciones especiales en cubiertas y cerramientos, ventilaciones cruzadas y la altura de los locales. "Son conceptos que se desarrollan en el marco de la Arquitectura Bioclimática que, precisamente, tiene en cuenta las características geográficas, climatológicas y ambientales del lugar de emplazamiento".>
Caminos coincide en estas estrategias y aporta, además, que las pinturas claras en paredes permiten mejorar los niveles de iluminación. Como docente en Seguridad e Higiene afirma que es posible hacer un cálculo de iluminación para ver qué diferencia hay entre pintar paredes y techos en tonos claros u oscuros. Viviendas con árboles en los costados u otro recurso que permita moderar el efecto del sol sobre las paredes, la orientación de la casa y de las edificaciones de acuerdo a cómo ingresa la luz del sol, claraboyas que permitan dotar de luz natural a las habitaciones ciegas, el uso de interruptores con células fotoeléctricas son, para el ingeniero, recursos elementales para ahorrar energía.
"Si se mira la matriz energética argentina, lo que produce en el país salvo la hidráulica y unas pocas alternativas, el resto es no renovable. Hay que pensar que la energía hay que cuidarla entre todos, gastar lo que necesitemos porque hasta que no encontremos fuentes de energía más baratas y renovables, estamos en serios problemas", concluyó.>
El Grupo de Estudio Sobre Energía (Gese) surgió en el año 1985 a través de la firma de un convenio entre la Universidad Tecnológica Nacional y la Secretaría de Energía de la Nación en el marco del decreto ley 2245/85, con la finalidad de realizar diagnósticos energéticos en las pymes, tendientes a promover el uso racional de la energía (URE). ¿Por qué en ese sector? Porque la pequeña y mediana industria abarca más de 18.000 empresas distribuidas en forma irregular por todo el país. Estimaciones globales indican que el conjunto de las mismas consumen aproximadamente el 55% del total de la demanda energética del sector industrial.
Los objetivos del programa URE son: realizar prediagnósticos energéticos a empresas industriales; promover la realización de programas de URE en las empresas industriales; generar recursos humanos en el URE en la Universidad y empresas; ponderar el potencial de ahorro de energía por sector industrial; generar políticas de aliento para la aplicación del URE mediante ayuda financiera, franquicias fiscales y proyectos de conservación de la energía o nuevas tecnologías.
En Santa Fe el grupo está compuesto por 14 personas en el plantel fijo, y combina la actividad de profesionales y estudiantes de manera de colaborar en su formación académica y su inserción con el medio.
Arq. Ms. César A. Bruschini
A la concientización, debería agregarse el fomento estatal o privado por consumos diferenciados, uso de energías alternativas, ahorro y eficiencia energética.
La arquitectura bioclimática tiene en cuenta las características climatológicas, geográficas y ambientales del lugar de emplazamiento. Esta disciplina propone otras respuestas al diseño del hábitat ante la amplia generalización y difusión que posee una arquitectura más internacional (por así llamarla), cuyos ejemplos no varían mayormente así se encuentren en Malasia, Finlandia o Buenos Aires.>
Para la arquitectura bioclimática, la peor hipótesis a resolver la plantean los climas cálidos (tropicales o subtropicales) y húmedos. A Santa Fe, le han tocado "las peores bolillas" para dar respuestas a esta problemática. Pero no obstante, para aquellos sectores que no pueden tener acceso a un equipo de aire acondicionado, ésta debería ser la respuesta más apropiada. Obviamente, salvo algunos ejemplos aislados, estas estrategias no se están utilizando en la región. >
De lo expuesto, se desprende o entiende la lógica aspiración de aquellos sectores que sí pueden tener acceso a un equipo de aire acondicionado de poseerlo (ya no podemos considerar a esta instalación como un lujo o un artículo suntuario). Pero cuando se escucha que sólo para uso residencial hay en el país 1.000.000 de artefactos el tema se vuelve preocupante. Por eso y como en el cuento del huevo y la gallina, insisto con lo expuesto al principio: fomentar y promover con hechos concretos y no asustar con cortes o crisis energéticas, que seguramente tendremos.>
Consumo
Una plancha gasta 10 veces más que una lamparita incandescente (común) de 100w., 25 veces más que un tubo fluorescente y 50 veces más que una lamparita de bajo consumo. Un cuadro de equivalencias elaborado por Fundelec revela que el calefón eléctrico a resistencia consume 4 kw/h, un acondicionador de 5.000 frigorías/h, 2.64, una estufa grande 2,50, y un lavarropas automático 2,17 kw/h. El resto de los artefactos tiene un consumo inferior a los 2 kw/h.