Vendedor callejero de churros
Lo asesinó de un tiro para robarle la bicicleta
La víctima era padre de cuatro hijos. Se trabó en lucha con un asaltante. Recibió un disparo en el pecho.

Rosario, (Télam).- Un vendedor callejero de churros fue asesinado de un disparo en el pecho en la zona oeste de Rosario por un ladrón que le robó la bicicleta de reparto y que fue detenido gravemente herido tras un tiroteo con la policía, informaron hoy fuentes de esa fuerza.

La víctima del robo fue identificada como Daniel Acosta, un vendedor de churros de 52 años que fue sorprendido ayer en inmediaciones de las calles Gutenberg y La Paz, en un pasaje conocido como Pasaje 1002, por un delincuente.>

El ladrón amenazó al churrero con un revólver, aunque recibió como respuesta una andanada de puñetazos por parte del trabajador, quien le pidió que desistiera de su intención de robarle.>

"Al parecer fue en esas circunstancias en que el ladrón, a quien se le había trabado la `tumbera' (arma de fabricación casera) logró dispararle a Acosta un tiro en el pecho", explicó a Télam un informante policial.>

Al tomar conocimiento del hecho por denuncias de vecinos, la policía se dirigió a la cercana "villa Banana", uno de los asentamientos irregulares más grandes de la ciudad, donde fue recibida a balazos por dos adultos y un menor, uno de los cuales resultó herido de un disparo en el pecho.>

El herido es el principal sospechoso del crimen del churrero, y fue identificado por la policía como un tal Vera, alias Piscuilo, de 26 años, quien hasta hace 20 días estuvo detenido en un penal, al que no regresó tras haber salido con un permiso judicial.>

En poder de Vera, según la policía, se hallaron una escopeta casera tipo `tumbera' con la que habría matado a Acosta y la bicicleta de la víctima.>

En la investigación del hecho actúa personal de la Brigada de Homicidios y de la comisaría 13 de Rosario, donde se encuentran detenidos un menor y un mayor, participantes del tiroteo en "villa Banana", quienes intentaron cubrir la huida de Piscuilo y en poder de los cuales también se halló un revólver calibre 22.>

Tumbera

Por su parte el jefe de la Brigada de Homicidios, Daniel Corbellini, sostuvo que el disparo mortal habría sido efectuado con la tumbera, dado que la bala que mató al churrero es del calibre de esa arma precaria. En tanto, el menor de 12 años detenido por participar del asalto al vendedor permanecía alojado en la seccional, mientras que el otro adulto detenido se disponía a recuperar la libertad porque sólo estaba acusado de resistir el procedimiento policial.

Cuatro hijos

Daniel Acosta era conocido por todos en el barrio, aunque curiosamente nadie dijo conocer su nombre. En base a los datos que dieron de él otros churreros que lo conocían, policías de la seccional 13� fueron a rastrear su domicilio y localizaron a su esposa, en su casa de Ituzaingó al 7200.

"La mujer está quebrada y contó que su marido se levantaba a las 2 de la mañana para preparar los churros y salir a vender. Era un laburante de verdad. Tenía ganas de instalar una churrería para no repartir más", agregó el comisario Gorosito.>

Acosta tenía cuatro hijos mayores y solía vender en el distrito oeste. A su esposa no le llamó la atención su ausencia porque los domingos regresaba de trabajar a la tardecita, ya que aprovechaba para vender churros en la zona del Parque Independencia.>

"Siempre venía por esta cuadra", recordó otro vecino que cuando salió a la calle encontró al hombre muerto junto a una zanja. "Acá los churreros tienen dos horarios: a eso de las 6 de la mañana le venden a los chicos que vuelven de bailar y a las 9 a la gente que se levanta y encara el desayuno. Por eso cuando lo asaltó Piscuilo este hombre no tenía plata encima. Recién empezaba el segundo turno, no podía tener más que moneditas".>

Testigo

"Habían forcejeado a mitad de cuadra y parece que ahí el churrero le pegó unas cuantas piñas y al rufián se le cayó el arma a la zanja. Pero metió la mano y encontró el fierro, entonces lo siguió hasta la esquina. El churrero le decía "tomátelas, no tengo nada", pero el sujeto le empezó a tirar. Le gatilló como 40 mil veces, a quemarropa, y no salía, supongo que porque el arma se había caído en el agua podrida. Hasta que disparó un tiro y le dio en el pecho. Y el vago este agarró la bicicleta del churrero y se fue. Yo lo vi desde la ventana... pero qué podía hacer".