"Usted puede obligar a callar a un hombre (...), pero eso tendrá consecuencias, señor Putin, sobre el resto de su vida", afirma Litvinenko en esta misiva, agregando que el presidente ruso "es indigno" de su puesto.
En esta carta, dictada el 21 de noviembre, afirma que "usted ha demostrado ser indigno de la confianza de mujeres y hombres civilizados".>
"Quizás Dios le perdone lo que usted ha hecho no sólo a mí, sino a mi amada Rusia y a su pueblo", agrega Litvinenko en dicha misiva, leída por Alex Goldfarb en la entrada del University College Hospital, donde estaba internado.>
"Usted ha mostrado ser tan bárbaro y despiadado como decían sus críticos más hostiles", sostiene en ese texto.>
Rusia ha negado reiteradamente estar involucrada en la muerte de Litvinenko, pero sus amigos acusaron a las autoridades moscovitas debido a las críticas del ex agente secreto hacia el Kremlin.>
"Estos canallas acabaron conmigo. Pero no lo lograrán con todos", dijo Litvinenko a su amigo Andrei Nekrasov antes de morir, refiriéndose al Kremlin, según el diario The Times.>
Walter Litvinenko, el padre del ex espía, dijo mediante un traductor: "Este régimen es un peligro mortal para el mundo."
Este comunicado fue escrito, impreso y luego firmado en presencia de su esposa Marina, mientras el estado de Litvinenko se deterioraba rápidamente.>
El motivo exacto de su muerte sigue siendo un misterio debido a los pocos detalles que suministró la policía y a las informaciones contradictorias de los médicos.>
Ayer, los médicos descartaron el diagnóstico inicial de un envenenamiento con talio y dijeron que la radiactividad era "improbable".>
El diario británico The Guardian mencionó varias posibilidades en la investigación policial, incluyendo un autoenvenenamiento e incluso que la enfermedad del ex teniente coronel del Servicio de Seguridad Federal ruso (ex KGB) podía ser el resultado de causas naturales.>
También detalló la "cuidadosa campaña de relaciones públicas" lanzada después de que la salud de Litvinenko comenzó a deteriorarse, la semana pasada, destacando que la misma agencia es utilizada por su amigo, el multimillonario disidente Boris Berezovsky.>
Oleg Gordievsky, un ex coronel del KGB que desertó de la Rusia soviética, radicándose en Gran Bretaña a mediados de los años 80, también cumplió con su serie de entrevistas, afirmando que "no tenía dudas" de que los servicios de inteligencia rusos y Putin estaban tras la muerte de su amigo.>
"El sólo tenía un enemigo: era el director del KGB, el KGB mismo y Putin. El continuó escribiendo artículos contra Putin y contra el KGB, sobre todo el jefe del KGB. Por eso decidieron matarlo", declaró Gordievsky a la BBC.>
En su libro "Blowing up Russia: terror from within" (Haciendo estallar al Kremlin: el terrorismo en el interior", Litvinenko sostiene que los servicios de inteligencia planearon los atentados con bomba en departamentos en 1999 que desencadenaron la segunda guerra en Chechenia, propulsando al entonces casi desconocido Vladimir Putin al poder.
El ex espía estaba también investigando la muerte de la periodista rusa Anna Politkovskaya, una decidida adversaria de la política de su país en Chechenia, que fue asesinada a balazos frente a su edificio de departamentos en Moscú el pasado 7 de octubre.>
"Esto es lo que cuesta probar que uno ha estado diciendo la verdad", habría dicho Litvinenko a Nekrasov el martes, afirmó The Times hoy.>
En cambio, el experto en seguridad Glenmor Trenear-Harvey rechazó los alegatos de que se trataba de un asesinato con motivos políticos, declarando a la radio BBC que la amenaza para las relaciones entre Rusia y Gran Bretaña "hubiera sido demasiado grande".>
Alexander Litvinenko fue el colega del presidente ruso, Vladimir Putin, también en grado de coronel del KGB, que más molestó al "número uno" del Kremlin.
Nacido en 1962 en Voronezh, a unos 300 kilómetros al sur de Moscú, Litvinenko fue llamado a filas de las Fuerzas Armadas en 1980 y en menos de 20 años ascendió de soldado raso a coronel de uno de los departamentos más prestigiosos del Servicio Federal de Seguridad de Rusia (FSB, antigua KGB): subjefe del Departamento 7, encargado de la lucha contra el terrorismo y el crimen organizado.
Su carrera se vino abajo en noviembre de 1998, cuando dio una conferencia de prensa en Moscú para denunciar toda una serie de acciones ilegales de los dirigentes del FSB, encabezado entonces por Vladimir Putin, que entonces inició su ascenso a la cima del poder en Rusia.
El alto oficial de Seguridad afirmó que, en presencia de varios de su colegas, había recibido la orden de su superior de asesinar al entonces secretario del Consejo de Seguridad de Rusia y próspero empresario Boris Berezovski, hoy también asilado en Londres y enemigo declarado de Putin.
Poco después, el entonces jefe de los servicios secretos y hoy dueño del Kremlin anunció oficialmente que las denuncias de Litvinenko "no se han podido comprobar" y, poco más tarde, en marzo de 1999, el coronel fue acusado de "abuso de poder", cesado en el cargo y detenido.
En su calidad de consejero de Berezovski -cuando era secretario del Consejo de Seguridad-, el ex coronel debía gozar de inmunidad, pero, no obstante, fue encarcelado en la prisión de máxima seguridad Lefórtovo, bajo control directo del FSB.
Berezovski intentó evitar el encarcelamiento y hasta se reunió para ello con Putin, entonces ya primer ministro, pero el intento fue inútil.
No obstante, en noviembre, un tribunal declaró inocente a Litvinenko de los cargos que pesaban contra él, pero en la misma sala del juicio volvió a ser detenido por el FSB bajo una nueva falsa acusación y nuevamente encarcelado.
En 2000, fue la Fiscalía quien se vio obligada a cerrar el caso y poner en libertad a Litvinenko, pero al mismo tiempo fue instruida una tercera causa contra él y se le prohibió abandonar su lugar de residencia.
Poco después, Litvinenko logró huir de Rusia y apareció junto con su familia en Londres, donde pidió asilo político a causa de la "incesante persecución por parte de los servicios secretos rusos".
Desde que pisó suelo británico, Litvinenko no cesó de denunciar las tropelías del régimen de Moscú.
Empeñado en la defensa de los derechos humanos en Rusia, el ex coronel trabajaba en estrecho contacto con la conocida periodista Ana Politkovskaya, y en octubre pasado, cuando ésta fue asesinada a tiros en el portal de su casa en Moscú, inició su propia investigación.
El Kremlin dijo hoy que el Reino Unido debería investigar la "trágica muerte" de un ex espía ruso envenenado en Londres, mientras que amigos del difunto afirmaron que fue víctima de "fuerzas malignas" en Rusia.
Un vocero del Kremlin dijo que era "absurdo" pensar que el gobierno ruso orquestó un plan para asesinar al ex espía Alexander Litvinenko.
La muerte de Litvinenko, severo crítico del presidente Vladimir Putin, ocurrió un día antes de la cumbre Unión Europea (UE)-Rusia en Helsinki, donde se espera que Putin enfrente decenas de preguntas de los medios sobre el caso, algo que podría opacar la agenda de la cumbre.
"La muerte siempre es una tragedia. Ahora es el turno para una investigación por parte de los servicios británicos", dijo el vocero del gobierno ruso Dmitry Peskov al margen de la cumbre UE-Rusia en la capital de Finlandia.
La policía británica dijo que el caso se investiga bajo la carátula de "muerte no explicada" y no de asesinato, y continúan las pesquisas para determinar cómo enfermó Litvinenko.
El ex espía ruso se convirtió en ciudadano británico el 1 de octubre pasado, y la eventual comprobación de que Rusia estuvo detrás de su asesinato podría acarrear serias consecuencias diplomáticas, según analistas.
"Engañosa"
El doctor Geoff Bellingan, responsable de la unidad de cuidados intensivos del hospital University College, calificó de "engañosa" una información según la cual una radiografía había mostrado tres pequeños "objetos de materia densa" en los intestinos de Litvinenko.
Según el doctor, se trataba de "sombras causadas por un agente terapéutico no tóxico administrado como parte de su tratamiento".
La noticia sobre la presencia de estos objetos en el cuerpo del paciente, difundida por la BBC, había alimentado todo tipo de especulaciones en un asunto que ha tomado un cariz rocambolesco.
AFP-EFE-Télam