María Sol Pogliani
Pablo Lisowyj y Lorena Garetto tienen 30 años y hace cuatro que comenzaron a desarrollar Tintas Inkjet -negras y de color- para las impresoras Hewlett Packard, Lexmark, Epson y Canon, marcas que hoy dominan el mercado mundial y latinoamericano.
La idea de realizar el proyecto surgió en el 2001 cuando "el precio de los cartuchos originales se había disparado y cada hogar argentino consumía alrededor de 7 cartuchos por año", comentó Lisowyj.>
La crisis económica que se desató en el país no generó una merma significativa del consumo porque muchos optaron por recargar los envases. "En el 2003, la cantidad de cartuchos reciclados fue de 4.100.000, en 2004 de 6 millones y el año pasado de 9 millones", señaló el emprendedor, que se recibirá de licenciado en química la semana próxima.>
Este mercado, ya desarrollado y ávido de productos de calidad y precios competitivos, alentó a Lisowyj y a Garetto a investigar las características de las tintas utilizadas en los hogares y oficinas argentinas y la tecnología a partir de la cual funcionan.>
Con los datos recabados en Internet y la información aportada por los proveedores de equipos y drogas, los emprendedores avanzaron en el desarrollo de las tintas. Para superar con éxito esta fase, tuvieron que tener presente que "el sistema de inyección de Hewlett Packard es térmico; es decir, la tinta sale expulsada del cartucho mediante el calor. En cambio, Epson funciona mediante un material piezoeléctrico que vibra al recibir electricidad. Son dos tecnologías totalmente distintas: a la última se la puede controlar en forma mecánica, pero a la primera hay que hacerlo modificando los componentes de la tinta para lograr mayor o menor explosión", explicó Lisowyj.>
El proyecto transita su fase final y el emprendedor estima que a comienzos del año próximo estará en manos de las empresas que se encargan de recargar cartuchos. "Ya hicimos las pruebas a escala de laboratorio, y ahora estamos en la fase de optimización de las tintas, viendo el tamaño de las partículas, los colorantes y el tiempo de secado", señala uno de los creadores de Tintas Inkjet.>
El emprendimiento se desarrolla en el ámbito de la incubadora de empresas Idear, gestionada por la Municipalidad de Esperanza y la Universidad Nacional del Litoral, y gran parte de los ensayos se realiza en el laboratorio central de la Facultad de Ingeniería Química de dicha casa de estudios.>
Cuando el producto circule en el mercado, Tintas Inkjet no tendrá competidores nacionales. "Nadie fabrica en la Argentina. Hubo algunos emprendimientos que intentaron hacerlo pero desaparecieron porque la producción de tintas requiere investigación y mucha química fina", resaltó Lisowyj.
�Cuál es la dificultad que hace que ese insumo vital para el funcionamiento de instituciones y empresas y para el consumo hogareño se importe? "El tema es que no sólo hay que fabricar la tinta, porque eso lo puede hacer quien tenga dinero para comprar las máquinas, sino también controlarla y optimizarla. Y para lograr esto hay ciertos parámetros. Una buena tinta tiene que respetar principalmente los colores del original, no debe corroer los cabezales ni las impresoras, el tamaño de la gota tiene que ser el adecuado y el tiempo de secado debe ser rápido en la hoja (1 segundo) y lento en el cartucho", detalló Lisowyj.>
Sin ayuda económica, el proyecto avanzó a paso lento durante dos años. Luego, llegó la oportunidad de incubarse en Idear, que les abrió las puertas para vincularse con el sector científico y académico, gestionar subsidios de organismos estatales y privados y lograr un desenvolvimiento más acelerado del emprendimiento.
La investigación y desarrollo de Tintas Inkjet demandó una inversión de 20 mil dólares que fue financiada con una beca otorgada por la Fundación Nuevo Banco de Santa Fe y la Facultad de Ingeniería Química de la UNL, un subsidio de la Subsecretaría de Ciencia y Tecnología de la provincia y los aportes del Programa CATT del Centro para la Transferencia de los Resultados de la Investigación (Cetri-UNL).>
Lisowyj sostuvo que las tintas tendrán un precio inferior a las importadas y el servicio adicional de poder contactarse directamente con el fabricante. "Hoy el reciclador cuando carga un cartucho y luego no funciona no puede brindarle ninguna solución al cliente", señaló el emprendedor, tras comentar que existen en Santa Fe entre 15 y 20 empresas que ofrecen el servicio y unas 10 mil a nivel nacional.>
La caída de la convertibilidad elevó el precio de los cartuchos y muchos optaron por recurrir a los recargables, aun cuando corrían rumores que ponían en tela de juicio su calidad.
Pablo Lisowyj sostiene que "como en todos los rubros, en el reciclado hay productos buenos y otros que no lo son tanto" y comentó que durante el 2002 y 2003 se produjo una "invasión de insumos de dudosa calidad, muchos de los cuales eran fabricados por inexpertos que probaban suerte vendiendo en Argentina productos que en otros países no podrían haberse comercializado nunca. Y como no se conocía mucho del tema, los importadores buscaban precio y no calidad", sostuvo el emprendedor tras aclarar que la situación mejoró y la mayor parte de los productos que se ofertan hoy es buena.
Los cartuchos recargados deben tener características casi idénticas al original, debiendo garantizar la impresión del mismo número de hojas, la reproducción fiel de los colores e igual período de vencimiento. Pero aunque el fabricante cumpla con estas exigencias no significa que el producto llegue bien al cliente. "La durabilidad de la tinta también tiene que ver con la buena voluntad de quien recicle el cartucho ya que no debe rellenarlo con un volumen inferior al que debe contener realmente", sostuvo Lisowyj.