En el último encuentro del año de la Unión Industrial Argentina, que se realizó en Córdoba en octubre, se llegó a la saludable conclusión de que el ministro Daniel Filmus y el Grupo de los 7 (que representa a las agrupaciones empresarias más representativas del país) tenían más coincidencias que desaveniencias.
Es obvio que el conocimiento y la educación afectan profundamente la producción de bienes y servicios, aumentándola y mejorándola. Pero recién ahora se empiezan a ver indicadores, que otrora no aparecían.>
Un ejemplo concreto es que la inversión en Ciencia y Tecnología se multiplicó por 5 de 2002 a 2005 -sobre todo en la región Centro- y ya llega al 5 % del Producto Bruto Interno de la Argentina.>
Los empresarios se interiorizaron en detalles de la nueva Ley de Educación. Es más, hicieron sugerencias y planteos, llegando a elogiar el plan elaborado en esa materia hasta 2016.>
La Argentina tiene 5 Premios Nobel, 3 de los cuales son en ciencias duras, y muchos científicos que estudian en el exterior vuelven -algo que antes no pasaba-, aunque todavía las condiciones no son mejores que en Brasil.>
Argentina, por su importante deuda pública reestructurada y la cantidad de inversiones extranjeras que posee en su país, que le generan intereses y remisión de utilidades, debe mantener siempre altas sus exportaciones, para que la balanza de pagos no genere salida de divisas que terminen en crisis.>
Para eso, necesita exportar con valor agregado, acción que antes requiere cúmulos inagotables de conocimiento. Es difícil competir en el mundo sin él. Y es positivo que funcionarios y empresarios lo estén entendiendo así.>
Máxime en un momento delicado, en el que se está en una situación comercial muy deficitaria con Brasil (al que ya no se le venden tantos commodities pero sí se le compran autos y cosechadoras) y que recibe cada vez más y mejores productos de China, un gigante al que hay que estudiar mucho para no quedar mal parado en el nuevo mundo.>