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Un buen año es un pasatiempo y no pretende ser otra cosa, pero viniendo de la mano del director Ridley Scott (Blade Runner, Alien, Thelma y Louise, Gladiador) y del actor Russell Crowe, despierta emociones encontradas: para unos, se trata de una apuesta fallida de dos grandes, para otros, se trata de una licencia en la que, pese a su liviandad, prima el buen gusto.
La película cuenta la historia de un exitoso operador financiero londinense que tiene a maltraer a sus empleados y también a la competencia, con su estilo frío, cruel y calculador. Max (Russel Crowe) es una piedra sin sentimientos que parece disfrutar con las maldiciones que acarrea a su paso. Cada insulto es interpretado como un indicador de su éxito.>
Pero un día, su rutina se verá alterada por una noticia inesperada: desde Francia le informan que ha fallecido su entrañable tío Henry (Albert Finney) y tiene que viajar para hacerse cargo de los viñedos y de la finca que el anciano poseía en la campiña de Provenza.>
A partir de ese momento, Max comenzará un viaje que lo llevará no sólo a la casona donde vivió momentos muy significativos durante su infancia, sino a ese pasado mismo que parecía sepultado en su gélida psiquis y a las enseñanzas que su tío trató de inculcarle mientras estuvo en contacto con él.>
Hay que señalar que no existen otros integrantes de la familia conocidos, por lo tanto el afortunado hombre de negocios londinense habrá de hacerse cargo de todo. Sin embargo, en un momento aparece una jovencita norteamericana, Christine (Abbie Cornish), que dice ser hija ilegítima del fallecido, quien fuera en vida un hombre que supo cultivar y disfrutar los placeres de la vida, un hedonista no exento de generosidad.>
Eso, más el descubrimiento del amor en una muchacha del lugar, Fanny (Marion Cotillard), y el reencuentro con ciertos valores que creía perdidos, harán que Max experimente una metamorfosis, un baño, por decirlo así, de humanidad, de sensibilidad, de humildad, capaz de provocar un gran cambio en su vida.>
Una trama sencilla en tono de comedia romántica, con tres pesos pesados: Ridley, Crowe y Finney, más una fotografía encantadora que da carácter protagónico a esa hermosa región francesa y unos toques de buena música. No está mal. Es agradable y no molesta. Además, propone un rescate de valores muy vinculados al contacto directo con la tierra, hoy amenazados por la globalización y la deshumanización que promueve el capitalismo salvaje, un drama que afecta también a los países más desarrollados y en especial a aquellos con una sólida y antigua tradición cultural humanista como son los europeos.>
Es cierto que a Ridley Scott se le puede exigir más y que Russell Crowe, en este caso, parece interpretarse a sí mismo, y a pesar de ello, a veces hasta lo hace con torpeza, pero es gente simpática y respetuosa que ofrece un producto amable y para nada desdeñable.>
"A Good Year", EE.UU./2006, color; hablada en inglés y francés. Dirección: Ridley Scott. Con Russell Crowe, Albert Finney, Marion Cotillard, Abbie Cornish, Didier Bourdon, Tom Hollander, Freddie Highmore, Isabelle Chandelier. Guión: Mark Klein, sobre el libro de Peter Mayle. Fotografía: Philippe Le Sourd. Música: Marc Streitenfeld. Edición: Dody Dorn. Presentada por Fox. Duración: 118 minutos. Calificación: apta para todo público.