Para Hugo Pellerano, presidente de la Rural, falta un plan maestro
La obra de los Bajos sigue inconclusa
El agua es todo un problema para el norte provincial. La falta de buena infraestructura hace que se sufran tanto las inundaciones como las sequías, propias de un clima irregular. Foto: El Litoral. 

No está claro cuál va a ser el aporte de la provincia. Con los canales que se hicieron en los '90 pero no se completaron, bajaron las vertientes. Así, los cuadros de sequía, como el que vive Gato Colorado ahora, se complican.

Martín Scandol

Gato Colorado es una localidad que está ubicada sobre la ruta nacional 95, en el departamento santafesino de 9 de Julio, a 2 kilómetros del Paralelo 28, que separa a la provincia de Chaco.

Es una zona que está comprendida como parte de los Bajos Submeridionales. Hugo Pellerano es el presidente de la Sociedad Rural de Gato Colorado, aunque vive a 22 kilómetros, en Santa Sylvina, provincia de Chaco.>

Para el dirigente ruralista, "en la zona se han hecho muchos trabajos tratando de solucionar un grave problema, que es el de las inundaciones. Pero ahora todo está a medio hacer y habría que corregir".>

En los '90, se votó una partida para hacer los canales de los Bajos Submeridionales. Se hicieron distintos tramos, pero todo quedó inconcluso. "Hay un criterio que tiene la gente de que prevenir las inundaciones es tener zanjas amplias que se lleven toda el agua. Pero son soluciones para el momento de la inundación, no para después. El agua es necesaria; cuando se acumula, hay que manejarla dejando ir sólo los excedentes", cuenta.>

Los canales hoy están sin compuertas. "Parte de lo que se debe corregir es, precisamente, ver cómo se instrumentan las compuertas. Se trataron de hacer inicialmente y, como todo quedó incompleto, se las robaron".>

El agua ahora tiene paso libre hasta el Paraná. "Gato Colorado está en zona intermedia. Chaco hizo innumerables canales. Vi algunos de hasta 3 metros de ancho. El agua avanza con la lluvia. Los campos del Chaco no se inundan más. En Santa Fe, en cambio, el escurrimiento está incompleto".>

Incluso, acota Pellerano, "tenemos en discusión con el Ministerio de Asuntos Hídricos un puente que se olvidaron de hacer cuando se pavimentó la ruta nacional 95 de Tostado hasta el Paralelo 28, porque de ahí para arriba el Chaco tenía asfalto. No se le hizo un puente al curso de la cañada de las víboras, que baja del noroeste hacia el sureste. Y se produjo un embalse. Ahora está en vías de solucionarse".>

Pellerano cuenta, a modo de anécdota, que "paralelo a la ruta 95, pero a unos kilómetros, estaba la vía que hicieron los extranjeros. En cada brazo de la cañada, porque tiene varios, hacían un puente enorme y 2 aliviadores a los costados por si la inundación era muy grande".>

"Acá no los hicieron. El agua, cuando algo la detiene, busca por donde pasar. Como no puede cortar el asfalto y no está hecho el puente, sigue por encima de él, encuentra una alcantarilla pésimamente ubicada en una curva, y por ahí avanza. Pero el agua de la cañada de las víboras es salada, porque viene de las salinas de Santiago del Estero, por lo que esa agua termina salinizando los campos. Pero no podemos convencerlos de que hagan el puente", cuenta.>

Recién ahora "está prometido, no en las dimensiones que tendría que tener. Por lo menos está la promesa de un puente de 11 metros cuando nosotros pedimos uno de 20".>

El Consejo

Pellerano integra el Consejo de los Bajos Submeridionales, que se hizo con el propósito de ordenar los trabajos dentro de ese esquema que quedó incompleto.

"Desde mayo se reúne el Consejo y todavía, por falta de un plan maestro que diga qué es lo que hay que hacer en conjunto, está avanzando cada comité de cuenca en su zona, haciendo lo que cada uno necesita solamente", dice el dirigente rural.>

"Pero el canal de los Bajos está sin compuertas. Y nadie puede decir lo primero que se va a hacer. Es que por un error, cuando se convocó al Consejo, la ley decía que iba a funcionar con un aporte provincial. Pero cuando se reglamentó la ley, dijeron que el aporte de la provincia iba a ser de $ 1.000. Es decir que todavía estamos pergeñando de qué forma vamos a ver si funciona".>

Mientras tanto, Gato Colorado está sin lluvias. "El resto del departamento 9 de Julio recibió lluvias, igual que Vera. Pero en ese sector estamos sin pasto, cuando es zona de forrajes".>

En efecto, se siembra para el consumo de la hacienda. "En este momento, tenemos sorgo forrajero, que está palideciendo. No se va a poder comer, porque está en 10 centímetros y le falta lluvia".>

Agua salada

Con un sistema de compuertas, Pellerano cree que bajarían menos las vertientes. "Los pozos o los depósitos de agua no pueden ser profundos ahí, porque pasando los 5 metros, el agua se vuelve salada. El problema de las canalizaciones sin regulación es que las vertientes fueron bajando".

Pellerano duda si un sistema de compuertas es lo ideal, "porque es casi inmanejable. �Quién tiene un sereno para que, en cada compuerta, mida cuándo llueve? En la zona de Santiago han hecho controles con paredes de cemento, de distintas alturas, para que el excedente de ese nivel pase. Yo ya lo vi a eso en arroyos del Paraguay".>

El productor norteño cuenta que todavía no hay capacidad para hacer riego. "Mientras no esté el agua contenida, no podés planificar. Las vertientes siguen el curso natural y van buscando nivel... Y nos encontramos con que el agua que estaba en los pozos y reservorios se nos va por todo este problema".>

Gato Colorado

cuenta con 2 mil habitantes y el pueblo tiene agua potable de pozos, luz que viene del Chaco y está prolijamente arbolado. Pero no tiene industria y su zona rural es bastante desierta, por la falta de electrificación rural. Por distintos planes, se fabricaron viviendas y la gente encuentra allí mejores comodidades que en el campo.

Poca lluvia

Lo más importante de la actividad económica de la zona de Gato Colorado "es la ganadería".

La agricultura no funciona "por el tipo de clima". Para sembrar forraje, hay veces que tenés preparada la tierra pero no hay humedad y no se puede.

Desde hace varios meses, las tierras de Gato Colorado sólo recibieron 50 milímetros de lluvia. "Aprovechándolos, se sembró sorgo forrajero, pero está pálido porque no llueve. Es muy irregular el clima", cuenta Pellerano.

Al sorgo forrajero lo come la hacienda. "Basta que las condiciones de lluvia sean normales para que vuelva a crecer y lo coman como a la alfalfa. El sorgo granífero, en cambio, es para cosechar. Pero después de eso, los animales comen todo lo que quedó. Para el animal no es fresco como el otro. Pero si no hay otra cosa...".

El productor comentó una publicación sobre un experimento como complemento de alfalfa. "Se pusieron 4 lotes de novillos con la misma calidad y el mismo peso, de Brangus y Bradford. A unos se les dio maíz y a otros sorgo. Dio la misma diferencia de peso al finalizar el período. La gente siembra maíz, porque está habituada. Yo les estoy dando sorgo, porque se me terminó el maíz. Ahora se va a hacer más difícil que la gente destine maíz para los animales, por el precio que va a tener por el etanol".

Pellerano recuerda un comentario del ingeniero Paulón: "Cuando era secretario de Agricultura me dijo: va a llegar el momento en que el feedlot le va a dar resultado al que siembre y coseche lo que le va a dar de comer a los animales. Y fijate que la industria del feedlot está parada, porque se fue el precio del maíz. Van a tener que inventar otra cosa para reemplazarlo".

Compran alfalfa

Pellerano comentó que "la inundación es terrible, pero un problema de sequía también es grave. En este momento, estamos comprando alfalfa y por suerte habíamos cosechado maíz y sorgo en silobolsas y ahora le damos eso a la hacienda".

Actualmente, se vende hacienda para comprar alfalfa. "Lo que hubiera sido pasto, hoy no hay. El trébol, al no tener lluvia, tampoco sirve, porque lo comen una vez y listo, no se recupera. Hay pérdidas importantes".

Tanto es así, recuerda Pellerano, "que el gobierno mandó el decreto de emergencia y desastre".

Esto es grave "porque las vacas, al no estar en estado corporal normal, no se alborotan ni entran en celo. El próximo año va a haber menos terneros, aparte de haber vendido animales para comprarle comida a los otros. Es un daño bastante grave".

El dirigente ruralista admite que "nosotros solos fuimos a poblar esa zona. Nadie nos mandó a comprar campos y a tener vacas en Gato Colorado".