La Asociación Marchigiana Santa Fe, con motivo de la celebración de la Giornata delle Marche, ha organizado la exposición titulada "Raffaello", que llega desde la región italiana Marche. Quedará inaugurada mañana jueves, a las 10.30, en el Aeropuerto de Sauce Viejo. En la ocasión, se entronizará en ese mismo lugar una nueva imagen de la Virgen de Loreto.
La muestra consiste esencialmente en un recorrido didáctico-artístico, que incluye una revisitación gráfica y adaptación de la muestra "Raffaello: l'architettura `picta', percezione e realt", que fue originalmente curada en Italia por Gianfranco Spagnesi, Mario Fondelli y Emma Mandelli en 1983, en ocasión del V Centenario del nacimiento de Rafael Sanzio.>
El asesor al Turismo y la Emigración Lidio Rocchi declaró haber comprendido la conveniencia de proponer nuevamente esta exhibición, "ya que Rafael es uno de los artistas más importantes y conocidos del mundo, y que resulta para los coterráneos que viven en el exterior un ejemplo excelente de la creatividad y del genio de los nativos de la región Marche.>
"El recorrido que sugieren los numerosos paneles busca interesar tanto al espectador neófito como al especialista, gracias a la inteligente presentación gráfica y a la rica documentación que se ofrece. La ocasión ha sido propicia también para un estudio pormenorizado del gran Rafael".>
En el catálogo que acompaña a la muestra se nos cuenta que, cuando el artista nació en Urbino, en 1483, había muerto recientemente el duque Federico da Montefeltro, que había sido capaz de transformar ese pequeño centro marchigiano en una atracción de producción artística, un cruce obligado de artistas y literatos, encarnación del espíritu de armonía, medida y equilibrio del Renacimiento.>
Acompañado por su padre, Giovanni Santi, pintor de la corte y literato, el joven Rafael pudo acceder a las salas del Palazzo Ducale, el fascinante "palacio en forma de ciudad", según la atinada definición de Badassarre Castigione, fruto del genio de Luciano Laurana y Francisco di Giorgio Martini.>
Es esta atmósfera de Urbino la que Rafael respira en su juventud y la que lo forma, un precioso "humus" que alimentará las conquistas de su estadía florentina y sus años en Roma.>
La mente de Rafael domina con lucidez y serenidad un espacio claro, en el que pueden vivir los protagonistas de sus obras, sean ellos antiguos filósofos, eminente prelados, políticos, nobles damas u hombres de fe.>
Ese espacio no sólo funciona como escenario arquitectónico, sino como esencia misma de la composición, expresión de aquel concepto típico del Humanismo, que define al oficio artístico como un "discurso mental".>
Vasari definió a Rafael como "Pintor y arquitecto", de la misma manera que a su famoso coterráneo y amigo, Bramante. En efecto, Rafael fue arquitecto de ley, no sólo en virtud de los edificios romanos por él proyectados, como la Cappella Chigi, en Santa María del Popolo, o Villa Madama, Sant'Eligio agli Orefici, el Palazzo Branconio dell'Aquila, o San Pedro mismo, sino por mérito de esa extraordinaria sapiencia arquitectónica ya demostrada en sus primeras pinturas, a partir de "Desposorios de la Virgen", de Brera, obra maestra de un veinteañero, cuyo edificio en planta central -clara alusión al tempietto de San Pietro en Montorio, de Bramante- supera los precedentes de la escuela del Perugino, por su armonía y por la sugestión de la espacialidad circular.>
En las complejas escenografías de las Stanze Vaticane, el ritmo de la composición, de solemne y distanciado -como en la "Escuela de Atenas"- se transforma en inquietante y conmocionado, gracias a la vertiginosa sucesión de los elementos arquitectónicos y a la luz, verdadera protagonista de su último período, animada por resplandores y masas de sombra profunda, un sorprendente anticipo de los tiempos que sobrevendrían.>
La muestra "Raffaello" estudia las dotes arquitectónicas presentes en la pintura de Rafael, a través de gráficos que acompañan a las reproducciones de los originales, analizando temas como las medidas y reglas de perspectivas, los ornamentos y mobiliario, o la presencia de la tradición.>