Señores directores: No se podrá, hacia el final de estas líneas, responder a los requisitos de validación reclamados por la carta del profesor Pigna. En primer lugar, porque el que escribe es un don nadie. En segundo lugar, y atendiendo a los criterios de reconocimiento insinuados en la primera frase de dicha epístola, porque el periodista Roberto Maurer también es un don nadie.
La crítica del periodista Maurer a la segunda temporada del programa de televisión "Algo habrán hecho" ha logrado cierto grado de eficacia, eso no se puede negar. No en el supuesto de que los televidentes y lectores de las producciones firmadas por el historiador en cuestión apagaremos nuestros televisores y cerraremos los libros para siempre, sino en la posibilidad de ofrecer una mirada no condescendiente y "crítica" de un producto de la industria cultural vernácula que nos permita pensar sus contenidos.>
Llama la atención en esta nueva carta de protesta que se vuelve a insistir en que el texto del periodista se aleja de los cánones de la crítica. Si el historiador Pigna no basara gran parte de su éxito en el campo de la divulgación de la historia por, precisamente, haber logrado superar los encorsetamientos formales y normativos de la "academia" de la que para bendición de todos ha salido ileso para poder explicarnos la historia en libros, videos, revistas, radios y canales de televisión abierta, esta objeción no llamaría mayormente la atención. La paradoja está en que alguien que ha construido su prestigio por fuera del bronce de la academia, y sin la necesidad de acumular más pergaminos que la extendida aceptación del público reclame esos títulos y esa rigurosidad formal para alguien que ha osado escribir una crítica negativa de una de sus producciones.>
A muchos lectores nos habría gustado leer una respuesta de Pigna en la que se rebatiera, con argumentos seguramente irrefutables, la crítica que el periodista le hace de efectuar procedimientos idénticos que los del mitrismo al "sistematizar el pasado en función de esencias preexistentes", o aquella otra que propone que, en el programa en cuestión, se ubiquen en la misma jerarquía hechos tan distantes para la valoración de la historia como la prole de Urquiza y la batalla de Caseros. Nada se dice. Y es una lástima, porque allí se habría iniciado, tal vez, una discusión sobre los modos de narrar la historia que parece voluntariamente soslayada.>
Somos muchos los que no somos nadie; tal vez, demasiados. Tantos como los que engrosamos las cifras del rating, las listas de libros más vendidos, los que leemos los diarios y, aunque tal vez seamos un poco menos, quienes leemos libros de historia. Que sigamos siendo nadie, y gracias a que hace rato terminamos con las sociedades en las que los únicos que tenían derecho a la palabra eran los pocos "ciudadanos" autorizados para ello, no nos impide opinar, disentir, escribir cartas y, mucho menos, publicar notas en los diarios. Ocurre que, a veces, muy pocas veces, importa lo que se dice y no tanto quién lo dice.>
Paulo Ricci>
DNI: 26.120.622>