Confrontación con la Iglesia

La Iglesia y el gobierno profundizaron en 2006 el clima de confrontación y desencuentros que se insinuó el año pasado, cuando el presidente Néstor Kirchner pidió a la Santa Sede la remoción de monseñor Antonio Baseotto como obispo castrense.

Los intentos de acercamiento de las segundas líneas no alcanzaron para agendar una reunión entre el jefe de Estado y el cardenal Jorge Bergoglio (Buenos Aires), a quien la Casa Rosada considera el "líder moral" de la oposición. Una sensación gubernamental que se agudizó con el apoyo del purpurado porteño a la candidatura del obispo Joaquín Piña como convencional constituyente por el frente opositor que a fines de octubre frenó el intento reeleccionista del gobernador misionero Carlos Rovira, aliado natural del primer mandatario.>

La incursión política del religioso puso la tensión Iglesia-gobierno en su punto más alto, fruto de reacciones verbales sobre un conflicto de carácter provincial que la Casa Rosada logró nacionalizar. A tal punto que Bergoglio suspendió un viaje a Roma en medio de la crisis.>

Kirchner llegó a principios de octubre a Misiones para apoyar la reelección indefinida de Rovira y cuestionó la participación del clero en política partidaria. Bergoglio respondió con una queja sutil sobre quienes "siembran odio y discordia".>

La frase sin dirección aparente al jefe de Estado mereció precisiones del vocero del purpurado, presbítero Guillermo Marcó, quien alertó que, "si un presidente fomenta alguna cierta división, termina siendo peligroso para todos".>

La réplica gubernamental fue inmediata. El ministro del Interior, Aníbal Fernández, calificó como un "exabrupto" la afirmación del sacerdote y acusó a los obispos de usar las parroquias como unidades básicas.>

Kirchner subió la apuesta dos días después al asegurar que "el diablo también les llega a los que usan sotanas", pero los obispos guardaron silencio.>

En forma paralela, el gobierno presionó sobre la curia porteña para apresurar la salida del vocero porteño, que presentó su renuncia al cargo, pero que Bergoglio no aceptó.>

Aunque el arzobispado de Buenos Aires sólo dijo que los dichos de su portavoz fueron "estrictamente personales", Marcó ya no está a cargo de la vocería de Bergoglio.>

La Casa Rosada barajó también, según trascendió, la posibilidad de un "carpetazo" de los servicios de inteligencia para desacreditar al primado argentino por su actuación en la última dictadura militar.>

En tanto, el Episcopado estimó como "venganza política" que el Senado sancionara un protocolo sobre discriminación de la mujer -conocido por las siglas en inglés CEDAW-, por considerarlo la "antesala" para despenalizar el aborto.>

También hubo quejas de la Iglesia por los casos de aborto en Mendoza y La Plata, que llevaron a publicar solicitadas en los diarios para rechazar la legalización judicial de esa práctica, y apoyo "crítico" a la reforma educativa oficial.>

A pesar de que la relación "institucional" se canalizó a través de operadores confiables, Kirchner y Bergoglio tuvieron en 2006 dos encuentros fugaces.>

Uno en abril, cuando compartieron una misa en memoria de los religiosos palotinos asesinados en la dictadura, y otra en mayo, cuando el primer mandatario volvió a la catedral, tras la idea de 2005 de "federalizar" la fiesta patria por la Revolución de Mayo para evitar críticas a la gestión por parte del primado.>

El presidente también intentó -vía canciller Jorge Taiana- que la Iglesia mediara en el conflicto con Uruguay por la construcción de dos plantas de celulosa consideradas contaminantes, pero, sin un pedido formal, la sugerencia verbal quedó en apenas en una gestión de buenos oficios para concretar una reunión con Tabaré Vázquez.>

En la Casa Rosada y en el Episcopado saben que cualquier acercamiento será trabajoso y demandará una larga negociación, pero, sobre todo, dependerá de la disposición personal de Kirchner y Bergoglio para sentarse a conversar.>

Guillermo Villarreal (DyN)